28-10-2023, 12:49 PM
Día 77 de primavera del año 8.45 a.m.
Yo iba por un camino pedregoso, pensando en mis cosas, apoyado en el bastón que me había dado el sobrenombre de Sage, por el que me conocía todo el mundo. De hecho, solo los miembros de la tribu me conocían por mi verdadero nombre, puesto que nunca me presentaba con él. Sage era mi título, los dioses así lo habían querido y así me llamaría a partir de ahora. Comencé a contarle al báculo, pues sabía que, como todo, tenía alma, lo que me preocupaba. Sabía que no me respondería, no estaba loco, pero sí me aliviaba la mente hablar y poder decirlo en voz alta. La verdad es que no quería dejar a Morrel atrás. Realmente quería continuar mi viaje junto a él, pero sabía que no aguantaría un camino tan largo. Desde que habíamos llegado a la maldita árida isla, había engordado hasta ser el doble de lo que era cuando llegó. Se pasaba el día tirado en una silla o en el Saloon bebiendo cerveza y fumando en pipa. El tabaco había amarilleado aún más sus dientes y ya no tenía la agilidad de antaño.
-Sabes una cosa?- Le conté a mi bastón, aprovechando la soledad del camino- Creo que partiré solo al acabar la semana. Me iré nadando, y así Morrel se irá con la barca a que los miembros de nuestra tribu lo cuiden como se merece. Se que les escribe todas las semanas contando como estamos y que los tiene localizados.
Estaba ya en lo alto de uno de los picos de la isla. Se veían los dos pueblos y la barranca, quizá mi lugar favorito para sentarme, pensar e imaginarme un barco llegando y uniéndome a una tripulación de seres increíblemente fuertes. En ese preciso instante, alcé la vista hacia el mar, pensando en la posibilidad de ver un futuro mejor, que la diosa de la naturaleza, Dhanna me aguardaba en otra isla en aquella dirección. Vi algo que me impactó. Barcos, Y se dirigían hacia la isla. Estaban muy separados entre ellos, pero venían hacia aquí. Seguramente llegarían por la mañana o al anochecer. Salté de alegría, pero al caer, di con una piedra y rodé colina abajo hasta dar con la cabeza en una gran roca.
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Me desperté por la noche, desorientado y mareado. No sé que pasó. No se en que lugar estaba. Solo, con dolor de cabeza. Me levanté y vi a mi alrededor. Cogí un palo de madera largo que estaba allí tirado y caminé hacia la costa. Me senté en la orilla, con mis patas en el agua, intentando pensar. Los dioses estaban jugando conmigo?, o solo era parte de su plan? Tenía claro que existían, pero no sabía sus nombres, no sabía qué hacía cada uno, la cabeza me daba vueltas y todas las ideas que venían a ella eran confusas. Gorilas, gacelas, ornitorrincos… Donde estaban todos aquellos minks de los que tenía imágenes en la cabeza? Era mi familia? Quién me había hablado de ellos? De donde venía? No recordaba nada. Ni siquiera quien era...
