El robo de una Reliquia [T1 Presente Absoluto]
#5
Los señores acaudalados posaron sus miradas sobre ti en cuanto te acercaste, evaluándote de arriba abajo con la frialdad de quienes están acostumbrados a juzgar el valor de una persona en cuestión de segundos. Habías tenido la osadía de inmiscuirte, sin invitación alguna, en su conversación sobre la reliquia y eso no pasó desapercibido. —Disculpe, jovencito —intervino el más anciano, con una sonrisa tan afilada como falsa —¿no cree usted que es de muy mala educación entrometerse en conversaciones ajenas? — Su tono fue cortés solo en apariencia, la advertencia estaba clara. Habías cruzado una línea invisible, y ahora todos esperaban tu respuesta.
 
—Creo que todos sabemos lo formidables que pueden llegar a ser esos guardias —intervino el más joven, con una calma que denotaba una seguridad peligrosa —Si tienes alguna información que aportar, toma asiento. — Sus ojos se clavaron en ti durante un instante, evaluándote. —No he tenido el gusto de escuchar tu nombre —añadió, mientras el hombre de la prominente panza seguía devorando los aperitivos con total indiferencia, como si la tensión de la escena no fuera con él.
 
El silencio que siguió a las palabras del joven Gundalf se volvió pesado, casi sofocante. El anciano del bigote excéntrico entrecerró los ojos, claramente interesado, aunque sin ocultar su desconfianza. No todos los días un desconocido se acercaba a su mesa con la audacia suficiente como para insinuar que tenía algo que aportar a una conversación tan delicada. —Hm… —murmuró el anciano, dando un sorbo a su copa —Si ha decidido sentarse, espero que al menos tenga algo más que simple curiosidad. En este círculo, la información inútil es una pérdida de tiempo y de paciencia. — El hombre del monóculo, por su parte, se limitó a observarte mientras masticaba con lentitud exagerada, como si cada bocado le sirviera para analizarte mejor. Su risa había desaparecido, en su lugar, una mirada astuta y calculadora se escondía tras el vidrio del monóculo.
 
El joven Gundalf apoyó un codo sobre la mesa, entrelazando los dedos con naturalidad y su expresión seguía siendo serena, pero había en ella una expectativa silenciosa, casi expectante. —Habla —dijo finalmente —Si te has acercado hasta aquí, será mejor que valga la pena. —
 
Durante unos segundos, ninguno de los tres habló. El anciano del bigote excéntrico fue el primero en romper el silencio, sus dedos tamborilearon suavemente sobre la mesa mientras te observaba con una mezcla de diversión y escepticismo. —Qué propuesta tan pintoresca —murmuró —Un desconocido aparece de la nada y nos promete lo imposible, a cambio de dinero por adelantado. Suena más a una mala comedia que a un negocio. — El hombre del monóculo soltó una breve risa nasal, inclinándose hacia atrás en su asiento.
 
—Y si fallas —añadió —no solo perderíamos el dinero, sino que además atraerías la atención de los Legrand sobre nosotros. Eso no es un riesgo menor, muchacho. —  Finalmente, el joven de la familia Gundalf habló, no alzó la voz, no sonrió, simplemente te observó como quien mide el filo de una hoja antes de empuñarla. —Eliminar a los guardias es imposible —dijo con frialdad —Pero distraerlos, dividirlos, crear el caos suficiente eso ya es otra cosa. —  Se levantó lentamente, apoyando ambas manos sobre la mesa.
 
—Si lo que dices es cierto, y puedes convertirte en un problema tan grande como prometes, entonces quizás valga la pena apostar. — Sus ojos se encontraron con los tuyos. —Pero no te daremos nada por adelantado —continuó —Tu pago dependerá de una sola cosa, que sobrevivas. — El anciano sonrió con satisfacción. —Y si mueres —añadió con ligereza —entonces tendrás razón, solo fuiste un hombre prescindible que se metió donde no debía. — El trato aún no estaba cerrado, pero la puerta acababa de abrirse.

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RE: El robo de una Reliquia [T1 Presente Absoluto] - por Tensui Marlin - 17-12-2025, 10:15 PM

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