Nada del discurso de Sohem le ha sido indiferente, ni las amenazas o sus palabras. Aunque se lo ha tomado con humor todo, es una risa extraña, esas que provocan escalofríos y te obligan a reacomodarte, como si algo se te hubiese subido por la espalda.
Aun así no dijo nada, permaneció en silencio, uno que se extiende no porque le cueste respirar, sino porque ¿Qué va a decir? La llegada de Owen la sorprendió, un resalto suave fue lo único que dio al sentir su mano y se preguntó si puede sentir que está más fría que él, como si su cuerpo se negara a sufrir como los demás. Es el instinto que está reaccionando por ella.
No supo a dónde va, pero ya no importa en realidad, simplemente se dejó acompañar a un sitio sin rumbo o meta. Un destino que han elegido para ellos, un hombre que no los conoce, pero al cual le debe una promesa ¡Una que con esto no puede cumplir! Sintió como el tiempo se agota, pero no lo suficiente como para angustiarse aun, pero… ¿Cuándo debería comenzar a preocuparse?
Finalmente la marina parece ser despachada, aunque tuvo dudas de la afirmación. No hubo tiempo para preguntas, tampoco oportunidades para alzar la voz, como si existiera un muro que nadie se atreverá a cruzar. Quizás por el peligro que presenta estar ahí, porque les han advertido y sin importar las señales han seguido adelante.
¿Pero pueden culparla por no querer verlas? Siempre ciega, simplemente las ignoró como si fuese natural para ella, porque así es en realidad. Lo malo es mejor desecharlo antes que siembre una discordia que luego no pueda arrancar.
Una bocanada de aire fue lo que dio cuando finalmente pudo respirar, es una larga que llenó el ambiente. Se encontró con que no está sola — ¡Al fin puedo respirar! Ay Dios — lanzó el nombre del señor, llevándose su mano libre a su pecho, uno que arde aun por la falta de aire — Pensé que tendríamos que estar más tiempo así.
Se quedó unos segundos en silencio, hasta que volteó su cuerpo, como si quisiera ver. Aunque en realidad no hay nada que observar, una absoluta oscuridad que tiene a una persona que grita peligro con cada acción que da o palabra que suelta... Aun así movió su mano libre, en un gesto que le indicó que ahí está ¡Seguro los puede ver! Sabe exactamente en dónde están, pero eso no le impidió darle la bienvenida de regreso — ¿Sohem, vendrás? Te estamos esperando — supuso, porque Durr sigue con ella y aunque al parecer ya no se mueve más — Tenemos que seguir buscando…
¿Los lagartos gordos? Recordó por un segundo el comentario de Maki y entonces lo recordó, porque Owen lo ha dicho antes ¡Y con tanta amenaza se le ha olvidado! Pero ahí está de nuevo el recuerdo, para preguntar sobre eso.
—¡¿Owen tu tripulación?! ¿Están bien? Maki, Rack y el otro — ese que existe por ahí, pero que en realidad no sabe nada de él. Tampoco ha preguntado, porque parece ser abrir una puerta para que el pelirrojo se vaya y es lo último que quiso en ese momento.
—¡M-MAKI, RACK ¡¿Están bien?! — usó una de sus manos para colocarla cerca de sus labios, como si eso fuese a expandir más su voz, aunque en realidad lo mejor sería usar el micrófono que trae consigo en el bolsillo —¿Dónde están?
Cerca suyo, al lado, así que los gritos están demás. Si tan solo pudiera ver no parecería toda la situación tan ridícula ¿No? — Owen tienes que ver como se encuentran — se volteó a él, diciendo eso, pero no lo soltó, simplemente apretó más su mano, en una contradicción que no pudo explicar. Porque de soltarlo no va a volver más ¡Si los lleva tanto buscando! — Quizás están heridos, ay no y el doctor está… en algún sitio. Además las cosas se hundieron en el barco, así que quedamos sin recursos para ayudarlos.
El resto está en un lugar de la isla, lejos de ellos, ocupados en otra cosa y con un asunto más simple de tratar, que un hombre famoso que los ha amenazado con matarlos.
No una vez, sino dos y quizás cuántas veces más vendrán.
—Me pregunto por qué todo el mundo actuó tan raro junto a Sohem. Como si fuese famoso o algo así, haha.
Algo así.
Seguro ni se lo imagina.
Aun así no dijo nada, permaneció en silencio, uno que se extiende no porque le cueste respirar, sino porque ¿Qué va a decir? La llegada de Owen la sorprendió, un resalto suave fue lo único que dio al sentir su mano y se preguntó si puede sentir que está más fría que él, como si su cuerpo se negara a sufrir como los demás. Es el instinto que está reaccionando por ella.
No supo a dónde va, pero ya no importa en realidad, simplemente se dejó acompañar a un sitio sin rumbo o meta. Un destino que han elegido para ellos, un hombre que no los conoce, pero al cual le debe una promesa ¡Una que con esto no puede cumplir! Sintió como el tiempo se agota, pero no lo suficiente como para angustiarse aun, pero… ¿Cuándo debería comenzar a preocuparse?
Finalmente la marina parece ser despachada, aunque tuvo dudas de la afirmación. No hubo tiempo para preguntas, tampoco oportunidades para alzar la voz, como si existiera un muro que nadie se atreverá a cruzar. Quizás por el peligro que presenta estar ahí, porque les han advertido y sin importar las señales han seguido adelante.
¿Pero pueden culparla por no querer verlas? Siempre ciega, simplemente las ignoró como si fuese natural para ella, porque así es en realidad. Lo malo es mejor desecharlo antes que siembre una discordia que luego no pueda arrancar.
Una bocanada de aire fue lo que dio cuando finalmente pudo respirar, es una larga que llenó el ambiente. Se encontró con que no está sola — ¡Al fin puedo respirar! Ay Dios — lanzó el nombre del señor, llevándose su mano libre a su pecho, uno que arde aun por la falta de aire — Pensé que tendríamos que estar más tiempo así.
Se quedó unos segundos en silencio, hasta que volteó su cuerpo, como si quisiera ver. Aunque en realidad no hay nada que observar, una absoluta oscuridad que tiene a una persona que grita peligro con cada acción que da o palabra que suelta... Aun así movió su mano libre, en un gesto que le indicó que ahí está ¡Seguro los puede ver! Sabe exactamente en dónde están, pero eso no le impidió darle la bienvenida de regreso — ¿Sohem, vendrás? Te estamos esperando — supuso, porque Durr sigue con ella y aunque al parecer ya no se mueve más — Tenemos que seguir buscando…
¿Los lagartos gordos? Recordó por un segundo el comentario de Maki y entonces lo recordó, porque Owen lo ha dicho antes ¡Y con tanta amenaza se le ha olvidado! Pero ahí está de nuevo el recuerdo, para preguntar sobre eso.
—¡¿Owen tu tripulación?! ¿Están bien? Maki, Rack y el otro — ese que existe por ahí, pero que en realidad no sabe nada de él. Tampoco ha preguntado, porque parece ser abrir una puerta para que el pelirrojo se vaya y es lo último que quiso en ese momento.
—¡M-MAKI, RACK ¡¿Están bien?! — usó una de sus manos para colocarla cerca de sus labios, como si eso fuese a expandir más su voz, aunque en realidad lo mejor sería usar el micrófono que trae consigo en el bolsillo —¿Dónde están?
Cerca suyo, al lado, así que los gritos están demás. Si tan solo pudiera ver no parecería toda la situación tan ridícula ¿No? — Owen tienes que ver como se encuentran — se volteó a él, diciendo eso, pero no lo soltó, simplemente apretó más su mano, en una contradicción que no pudo explicar. Porque de soltarlo no va a volver más ¡Si los lleva tanto buscando! — Quizás están heridos, ay no y el doctor está… en algún sitio. Además las cosas se hundieron en el barco, así que quedamos sin recursos para ayudarlos.
El resto está en un lugar de la isla, lejos de ellos, ocupados en otra cosa y con un asunto más simple de tratar, que un hombre famoso que los ha amenazado con matarlos.
No una vez, sino dos y quizás cuántas veces más vendrán.
—Me pregunto por qué todo el mundo actuó tan raro junto a Sohem. Como si fuese famoso o algo así, haha.
Algo así.
Seguro ni se lo imagina.
No prendió (?
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