18-12-2025, 05:46 AM
Estaba apunto de irme con Lampedusa a seguir bebiendo y comiendo como animales. Pero la voz de otra persona interrumpió la felicidad del momento. Esa alianza recién creada iba a tener que esperar un poco más. Pues, un pequeñito hombre se había plantado frente a mí. Era muy bajito, de hecho su tamaño era bastante ridículo. Bueno no solo su altura, pues su traje, completamente rojo, con un rayo amarillo en el pecho, y unas antenitas falsas sobre su cabeza hacían su apariencia bastante cómica.
La calle estaba completamente desierta, solo el viento levantaba nubes de polvo de las arenosas vías de esta ciudad. Justo en la que nos encontrábamos tenía unos ocho metros de lado a lado y se extendía bastantes más de largo. Me quedé estático, flotando sobre mi galleta a una distancia de diez metros. En su discurso varias cosas llamaron mi atención, sorprendiéndome y cabreándome a partes iguales. No me molestaba que quisiera arrestarme, pero… ¿Reclutarme? ¿Qué yo me uniera a las filas de la Marina? Empecé a sospechar que este tío estaba demente.
Por suerte, no quería que la chica se metiera en esto por lo que rápidamente moví la galleta donde ella estaba subida hacia atrás más o menos unos ocho metros calle abajo, justo en dirección opuesta al enano escarlata. No quería que por llevarse bien conmigo saliera herida o algo peor. -Travis, ve con ella. Nos vemos luego. -Solté con una sonrisa despidiéndome de ambos pero sin despegar la vista de nuestro nuevo acompañante.
El águila se posó sobre la cabeza de la chica, realmente estaba depositando demasiada fe en ella esperando que no se comiera a mi mascota. Yo simplemente me limpié la harina que aún quedaba en mi cara con un rápido movimiento de manos y retrocedí un metro quedando a una distancia de once en total, me llevé la mano a la palanca, desenvainándola rápidamente, listo para cualquier cosa que pudiera pasar.
-Oye pimiento saltarín, entiendo que estés indignado por lo que acaba de pasar, ¿pero encerrarme por meterle una paliza a un tío? ¿No es un poco excesivo? Ni siquiera lo he matado… Si vas a arrestarme que sea por algo más gordo como follarme a tu madre. -Al soltar esto tuve que contener la risa más de la cuenta, pues tampoco quería que pensara que le estaba vacilando. -Ponme una multa y todos contentos, como ciudadano ejemplar estaré encantado de pagarla, y que mi dinero sirva para seguir engrasando esta maquinaria inútil que llamamos sociedad. -Mi tono era sarcástico, no porque no tuviera ni pensado pagarla, pues no es la primera ni la última seguramente, pero si que estaba un poco hasta los huevos de que se me acumularan una tras otra.
-Y por cierto muy guapo el traje, me mola el rayo del centro, vamos a juego y todo, no sabía que la Marina tuviese uniformes tan culos ahora. -Solté tratando de hacerme el simpático, no es que fuese mentira, realmente cualquier prenda de ropa que llevase rayitos era la polla, pero seguí la conversación por aquí al menos hasta que Lampedusa y Travis tuvieran el tiempo suficiente de huir lejos por si se liaba.
La calle estaba completamente desierta, solo el viento levantaba nubes de polvo de las arenosas vías de esta ciudad. Justo en la que nos encontrábamos tenía unos ocho metros de lado a lado y se extendía bastantes más de largo. Me quedé estático, flotando sobre mi galleta a una distancia de diez metros. En su discurso varias cosas llamaron mi atención, sorprendiéndome y cabreándome a partes iguales. No me molestaba que quisiera arrestarme, pero… ¿Reclutarme? ¿Qué yo me uniera a las filas de la Marina? Empecé a sospechar que este tío estaba demente.
Por suerte, no quería que la chica se metiera en esto por lo que rápidamente moví la galleta donde ella estaba subida hacia atrás más o menos unos ocho metros calle abajo, justo en dirección opuesta al enano escarlata. No quería que por llevarse bien conmigo saliera herida o algo peor. -Travis, ve con ella. Nos vemos luego. -Solté con una sonrisa despidiéndome de ambos pero sin despegar la vista de nuestro nuevo acompañante.
El águila se posó sobre la cabeza de la chica, realmente estaba depositando demasiada fe en ella esperando que no se comiera a mi mascota. Yo simplemente me limpié la harina que aún quedaba en mi cara con un rápido movimiento de manos y retrocedí un metro quedando a una distancia de once en total, me llevé la mano a la palanca, desenvainándola rápidamente, listo para cualquier cosa que pudiera pasar.
-Oye pimiento saltarín, entiendo que estés indignado por lo que acaba de pasar, ¿pero encerrarme por meterle una paliza a un tío? ¿No es un poco excesivo? Ni siquiera lo he matado… Si vas a arrestarme que sea por algo más gordo como follarme a tu madre. -Al soltar esto tuve que contener la risa más de la cuenta, pues tampoco quería que pensara que le estaba vacilando. -Ponme una multa y todos contentos, como ciudadano ejemplar estaré encantado de pagarla, y que mi dinero sirva para seguir engrasando esta maquinaria inútil que llamamos sociedad. -Mi tono era sarcástico, no porque no tuviera ni pensado pagarla, pues no es la primera ni la última seguramente, pero si que estaba un poco hasta los huevos de que se me acumularan una tras otra.
-Y por cierto muy guapo el traje, me mola el rayo del centro, vamos a juego y todo, no sabía que la Marina tuviese uniformes tan culos ahora. -Solté tratando de hacerme el simpático, no es que fuese mentira, realmente cualquier prenda de ropa que llevase rayitos era la polla, pero seguí la conversación por aquí al menos hasta que Lampedusa y Travis tuvieran el tiempo suficiente de huir lejos por si se liaba.
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