El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara]
#9
La expresión de terror de la mujercita era algo que el señor Titlán estaba adorando, casi babeando, saboreando cada milímetro de aquella mujer que poseería en muy breves instantes; Era un degenerado con los pensamientos más atroces que uno podría ocurrírsele. Un tipo que, debido a su poder económico y ligera influencia, se creía estar un peldaño por encima de una cantidad abrumadora de personas como lo podía ser Owen o la propia Elara. Ellos no podían tener deseos, aspiraciones, potestad y su aspecto, pese a ser abrumadoramente bello, escondía una pútrido ser humano que solamente quería probar la carne, incluso, de alguien tan hermosa como lo era la pelirrojita disfrazada de sirvienta.

—N-No... n-no, por f-favor... yo... yo... ¡Yo l-lo hago! ¡L-lo que quiera, pero d-déjeme l-limpiar! ¡L-Le prometo que l-lo dejaré r-reluciente, nee!—

-Esa...esa es la cara que me gusta, esa misma.-

El rostro de terror de Elara parecía generarle ciertas reacciones en su cuerpo, imponiéndose aún más, invadiendo el espacio personal de una chica que, tumbada en la cama, él se ponía delante de la misma, incluso, bloqueándole cualquier tipo de salida posible. Su cuerpo, agazapado, comenzaba a trepar sobre la cama mientras la iba arrastrando hacia atrás, colocando primero la rodilla izquierda, y luego, la derecha. La veía llorar, suplicar por perdón, por buscar cómo detenerle. Esa sensación de subyugación, de imposición forzada, aquello estaba haciendo que el señor Titlán explotara con un gusto azotador -Todavía no sabes dónde está lo sucio.- susurró, clavando esos orbes tan apagados, seductores y algo atroces sobre ella, pensando en lo peor sin ninguna consecuencia moral -Tú serás lo que quede sucio. La sucia.- y, mientras su cuerpo se arrastraba y llevaba con fuerza su mano derecha hacia el cuerno izquierdo de la muchachita, liberaba su cuello, haciendo que este se relama los labios -Tu trabajo de limpieza comienza aho-

¡¡CRASHH!!

[Imagen: zPnfN5b.png]
-¡AQUÍ ESTOY, PUTÍSIMO GILIPOLLAS!-

La ventana que yacía a la derecha de Elara y a la izquierda del señor Titlán, repentinamente, se había cubierto con una sombra negra, blanca y roja que fue incrementándose hasta impactar contra los cristales de la misma, generando un fuertísimo y sonoro estruendo donde volaron trozos de vidrio en direcciones aleatorias, empapando el entorno rojo y dorado en reflejos provocados por el creciente sol radiante de Isla del Karate -¡¿Q-QUÉ COJONES HACES?!- el hombretón, sorprendido en demasía, llevó su brazo izquierdo para intentar protegerse de cada trocito resplandeciente y que este no le dañase y esto, evidentemente, no evitó que el cuerpo del pelirrojo se abalanzase hacia el de él, derribándolos a ambos y comenzando a rodar. Owen, al mismo tiempo, parecía tener algo en su mano derecha y sostenía su falda blanca y negra con la izquierda, evitando que la misma se le quedase enganchada ya sea en los trozos restantes del ventanal o en cualquier elemento de la habitación -¡AGH!- y, rodando unos metros y sufriendo varios de los punzantes trozos de cristal clavándose en su brazo y pierna, el pelirrojo (Owena), aún en el suelo, alzó la cabeza con fiereza.

[Imagen: AllreWJ.png]
-¡Como le roces el coño a Elara te arranco la polla y te la meto en el culo, imbécil!-

Como siempre, con un lenguaje de letrado propio de las más altas esferas del lenguaje y para nada denotando su enorme estilo barriobajero, Owen, aún con un rímel que le hacía denotar una pestañas largas y decoradas, exclamaba la protección de su amiga mientras buscaba ponerse de pie -¿Qué...has hecho- mientras decía estas palabras, la bola de músculos y pectorales del señor Titlán, progresivamente, iba poniéndose de pie. Podía notarse frustración en su mirar, enojo, tomando uno de los cristales que volaron para aplastarlo con una mano, ¡CRISH!, volviéndolo, incluso, trozos más pequeños sin siquiera sufrir un solo corte, casi como si tuviese las manos excesivamente curtidas. Una gran vena se marcó en su frente, de esas que hacen que el ceño fruncido parezca, incluso, aún más fuerte -con mi amo de llaves?- y, mientras terminaba con sus palabras, una sonrisa provocadora salió de la boca de una Owena absolutamente desafiante, mostrando esos colmillos que tanto le caracterizaban y frunciendo su ceño, de igual manera -Digamos que quedó bien atadito.- y, con un pequeño recuerdo del pelirrojo, podríamos ver cómo el amo de llaves se encontraba atado con algunas de las cortinas de la casa, incapaz de poder pedir ayuda al, también, estar amordazado.

[Flashback]

Owen tuvo, en los minutos posteriores a haberlo atrapado, tiempo suficiente para realizar una mínima exploración en varias de las salas contiguas y escondidas, habiéndole robado el manojo de llaves al sujeto que había amordazado anteriormente. Con una gran velocidad, revisó sala tras sala, hasta encontrarse con una tan ridícula como absurda:

[Imagen: I9XEZs2.png]
-Creo que sé cual es el premio mayor.-

Aquello era un arpa, una enorme pero excesivamente decorada. Era extraño, muy, mucho, ¿Cómo es posible que exista una diferencia de colores tan gigantesca y nadie la hubiese notado? Era sumamente destacable y evidente y los bolsillos de Owen no podían aguantar semejante avaricia. Tocaba quedarse con uno, y el mejor -Te vienes conmigo.-.

Colgado en su hombro izquierdo, aquella extraña harpa verde se columpiaba hacia los lados y él, a pura fuerza, lo cargaba. No era para nada pesado, tampoco demasiado robusto, era...extrañamente aerodinámico, casi como si tuviese algún secreto detrás. Corrió en múltiples direcciones en búsqueda de dónde podría encontrarse Elara, pero las habitaciones, ciertamente, resultaban ser tan intrincadas como complejas. No podía llamar la atención de parte del personal de la mansión, ya que podría ser detenido antes de tiempo; Aprovechó para, metiéndose en el cuarto de limpieza, observase cómo existía otra puerta más que daba al exterior, típica para poder salir y, por ejemplo, colgar ropa sobre tenderos a secarse. Allí miró hacia arriba, una voz que reconoció de manera total e inminente gracias a su excelente oído. Aplacada y vuelta mucho más grave, producto de las distancias, pudo escuchar perfectamente a la pelirrojita de cuernos enrroscados envuelta en un pánico atroz -Te vas a enterar...puto gilipollas.- y, mientras decía esto, el muchacho, gracias a haberlo hecho infinidad de veces para poder entrar a hurtar en casas en su isla natal, escaló los dos pisos que llevaban hasta lo que parecía ser "una habitación del amor", aunque aquello rozara...lo criminal a toda regla.

[Fin del flashback]

-¡PUTA MISERABLE!-

Y, sin siquiera poder esperarlo, la corpulenta mano del señor Titlán agarró del cuello al pelirrojo que, intentando zafarse de su agarre, apretaba hacia afuera sobre unos dedos que parecían no querer dar pleitesía alguna. La mirada del hombretón, fría y asesina, alzó el cuerpo delgado del chico disfrazado de personal de limpieza -¡Agh! ¡Suelg...joder!- apretando uno de sus ojos y dejando caer aquel harpa verde que, dando algunos rebotes, quedó desplegada en el suelo sobre diversos trozos de cristal de diferentes tamaños -¿Te piensas que voy a perdonar que una miserable como tú haya roto MI ventana?- a cada segundo que pasaba, la estrangulación era mayor, al igual que lo marcado del físico del hermoso hombre macabro -Las putas como tu, ¿Saben como están mejor?- y, repentinamente, apretó muchísimo más, marcando las venas de su mano -¡HIJO DE-AGH!- y, luego del gemido de dolor del pelirrojo, prosiguió:

-Muertas.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara] - por Owen Yang - 18-12-2025, 05:43 PM

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