[Autonarrada T1] De joyas, libros y errores.
#1
Las mañanas en isla Karate suelen ser soleadas, como si el mismo brillase aún más fuerte para iluminar a aquellos que merecen la gracia de sus rayos, como si la naturaleza misma confabularse para aliarse con la humanidad, permitiéndoles disfrutar de días brillantes, cálidos, luminosos, activos.

“Una bendición” es como suelen llamarlo los habitantes de la isla, acostumbrados a una vida dura, llena de esfuerzos y pocas recompensas, de sudor, lágrimas y constancia; pero quienes solo están de paso no siempre pueden llegar a apreciar tales características.

—¡¿Por qué hace tanto sol?! —La poderosa voz de una enfurecida mujer resuena en una de las habitaciones de la pequeña posada llamada “The Karate Kid”, un lugar acogedor, sencillo y con precios asequibles, famoso entre los turistas. La dueña de las estridentes quejas es una de esas turistas quién, tras levantarse de la cama, decide cerrar las ventanas casi a golpes. La resaca de la noche anterior no le permite apreciar el calor vespertino, al contrario, el mal humor parece crecer exponencialmente.

¡¿Dónde están sus compañeros?! ¿Por qué nadie la despertó? ¿Se fueron a desayunar sin ella? La amargura emerge cuando siente un siseo adormilado entre las sábanas, se trata de su serpiente kuja, la criatura menos confiable: Cardan. El tiempo se detiene durante un par de segundos antes de empezar a hacer girar su brazo derecho, haciéndolo brillar. La serpiente sale despavorida tratando de escapar porque, desde que su dueña y mejor amiga comió por error una fruta del diablo, ahora no para de amenazar con ello.

[Imagen: ikqaAoX.png]

—Tú, hijo de puta. ¿Qué haces aún dormido? ¿Por qué no me despertaste?

Sí, alguien había amanecido con el pie izquierdo y el pobre de Cardan estaba pagando los platos rotos. ¿La razón? La serpiente había desaparecido en cuanto llegó hace una temporada a la isla. Runin se enfrentó a un oso, tuvo fiestas, nuevos amigos, y Cardan solo había pasado de ella.

Cardan se había perdido por haberse quedado dormido en la cubierta de un crucero. ¡Perdido! Cuando dio con ella se convirtió automáticamente en esclavo de disculpas, la amazona aún le guarda un poco de enfado que, de vez en cuando, es expuesto.

La serpiente trata de apaciguarla cuando la ve acercarse, mueve su cola para alcanzar algo en el suelo, el folleto de una pequeña feria de libros. La fémina deja de girar su brazo para seguido perder el brillo, toma entre sus dedos el papel con algo de interés, cierto, la razón por la que quería despertar temprano es esa. Suelta a la serpiente y el día inicia. No es cochina como pueden pensar, así que arregla la habitación, se da un baño, deja secar sus cabellos y usa perfume suficiente, más que suficiente. Un desayuno en la posada donde ve a la dueña llorar por un anillo de bodas perdido y un collar de plata a juego.

La regente del local lleva días en ello y aunque la búsqueda ha iniciado, nadie da razones de sus pertenencias. Restándole importancia va a lo que va. Runin lleva días buscando algo de información acerca de la isla de las amazonas: bares, historias, conversaciones y todo lo que escucha es lo mismo 

“¡Dicen que existe una tierra de hermosas mujeres! ¡Ni un solo hombre pisa la isla! ¡Seré el primer hombre que acepten! ¡Es un mito, un lugar tan hermoso no puede ser real!”

¿Cuántas veces no ha escuchado lo mismo? La repetición se convierte en hastío y el vino empieza a saber a agua sucia cuando piensa en ello durante las noches, quizá por ello ha estado bebiendo más de lo acostumbrado, como una forma de escape. Suspira bajo el sol, en especial cuando siente el terrible peso de Cardan ascender hasta posarse sobre sus hombros, podría intentarlo botarlo, pero lo deja en ese lugar, de alguna forma le hace sentir… poderosa.


Algunas personas guardan su distancia cuando llega a la feria, como tenía en mente, no muchas personas se habían acercado al lugar, es más, los pocos que se habían aglomerado estaban más pendientes de pergaminos plagados de poses de combate que de verdadera obtención de información acerca del mundo. Hay libros de todo: Cocina, estilos de pelea, novelas románticas ligeras, diarios perdidos de maestros y de agricultura. ¿Algo sobre los mares del mundo? Nada más de lo obvio. ¿Historia de la humanidad? Páginas dañadas, en blanco o rotas. ¿Razas por el mundo?



“Se ha agotado”

Dice la dueña del puesto, una bella mujer de rojizos cabellos.

Las manos pasan de hoja en hoja, de libro en libro, de informes a pergaminos y de diarios a la ficción. Nada que realmente valga la pena y el día se transforma en tarde, la tarde en nubes traicioneras y los puestos en plásticos que protegen la mercancía. En algún momento Cardan ha decidido bajar de sus hombros para permitirle descansar y, de paso, disfrutar de los caminos bajo sus escamas.

Algunos niños se han acostumbrado a su dulce presencia, juegan alrededor de él y saludan a Runin haciéndole muchas preguntas sobre la extravagante criatura y su increíble dueña. El ego de ambos se incrementa y la ternura de la mujer es expuesta cuando los mocosos hablan acerca de cómo dar golpes o si deben aprender a hacer ropa para serpientes.

El día pasa en una mezcla de acogida y decepción por igual. La posada ya no suena tan mal cuando piensa en regresar, porque ha empezado a lloviznar, hasta que nota un destello, algo que brilla cerca de algunos libros sobre mitos y verdades y no, no es el brazalete que ostenta en su brazo, es algo más, algo pequeño, brillante en colores plateados y verdes.

La mano se estira y cuando está a punto de tomar el anillo siente la mano de la dependiente rozar la de ella, ambas se observan con fijeza, la mujer lleva en su cuello un collar a juego. ¿No es esa la descripción que la casera ha dado desde hace una semana a todo el mundo? Runin se aferra al anillo, entrecierra la mirada con agudeza, relame sus labios con parsimonia como si estuviera demasiado secos antes de hablar.

—Creo que al fin me decidí, cariño. ¿Cuánto cuesta este libro sobre mitos y verdades? —La melosa voz contrasta completamente con la concentración que parece llevar en la mujer.



—Para ti será gratis si me devuelves el anillo.

La dependiente aprieta la mano de Runin con fuerza excesiva mas ella no se agita ante ello. —¿No te han dicho que es de mala educación hurtar?

—No lo sé, cariño. ¿No será algo que te hayan dicho a ti antes? Porque conozco a una señora muy triste que me mostró un dibujo muy parecido a las joyas que tienes puestas. ¡Qué coincidencia! —El agarre se afianza, ninguna parece ceder. —¡¿Por qué me estás haciendo esperar?! —Grita, porque no se le da bien mantener las situaciones en calma. Repentinamente Cardan aparece saltando hacia el puesto de libros, la mujer se sorprende por un momento soltando el agarre, Runin aprovecha para echar su mano hacia atrás y quedarse con el anillo.



—¿Nunca te han advertido que no es prudente querer ganarle a una amazona? Fufufufu

La morena se burla sin poder evitarlo, ríe un poco y lo siguiente que ve es a la pelirroja saltando sobre el puesto de libros para lanzarse encima de ella, haciendo que ambas cayeran al suelo. El forcejeo comienza al mismo tiempo que la llovizna se convierte en lluvia y el viento se llevase con él varios pergaminos pequeños que las personas intentan ayudar a atrapar.

—¡Devuélveme el anillo! —La pelirroja grita queriendo arañar el rostro de la morena.

—¡Cuando aprendas a decir “mi anillo” y no “el anillo”, cariño! —Runin patea con fuerza a la dependiente quien se hace a un costado, es evidente que no se trata de una peleadora, pero sí de una persona demasiado enfocada en sus objetivos. ¿Cuánto tiempo dura el encuentro? Lo suficiente para que la tierra se convierta en lodo y las mujeres queden sucias y empapadas.

Runin no tiene claro por qué hace ello, no entiende por qué se sienta sobre el abdomen de la pelirroja para seguido propinarle un par de puñetazos en el rostro, no entiende por qué forcejea cuando intentan detenerla o por qué le arranca el collar a la fuerza a la mujer. No logra captar cómo Cardan se mueve por los libros llevándose el pequeño tomo de mitos y verdades o cuándo ella misma logra girar su brazo dos veces para romperle la nariz al esposo de la pelirroja. No sabe cuándo ha empezado a correr alejándose de ellos, ni por qué se está riendo a carcajadas sin importarle que la sigan.

En sus manos lleva la victoria, en su cuerpo la suciedad de la tormenta que ha iniciado como un día soleado. Por un momento ha decidido desahogarse de la peor manera de la frustración de no encontrar ningún indicio de su verdadero sueño. ¿Ayudando a la regente de una posada? No, eso ni siquiera se le ha pasado por la cabeza. Podría robar el botín pero al llegar a la posada solo decide ir directamente hacia la barra donde está la dueña limpiando tomando algunas notas.

—Cariño ¿Esto es lo que buscabas? —El collar y el anillo son mostrados ante la atónita mirada de la regente, balbucea un poco ante las fachas de Runin, quien normalmente busca ser pulcra y hermosa, mira las joyas y en una expresión asombrada, murmura.



—No, no son mis joyas.

Ambas mujeres guardan silencio un instante —Mi marido regresó después de un par de días, él se las había llevado, quería ponerle una joya un poco más grande —La regente levanta la mano mostrando un hermoso anillo plateado con aditamentos rojos, no verdes. ¡Rojos!

Runin parpadea suavemente antes de empezar a reír con fuerza, se ha peleado y ha herido a un par de inocentes por gusto, el heroísmo escapa y ella no puede dejar de reír. La regente parpadea sin entender antes de reír con ella. Amablemente le prepara un cuenco de estofado de carne de res con pan fresco, cortesía de la casa por su esfuerzo y, claro, una copa de vino que esta vez no sabe a aguas estancadas sino a dulce néctar.

Luego tendrá que volver a bañarse pero está bien, al menos su mal humor se ha ido y ha obtenido una que otra cosa “gratuita” que empeñar. No necesita el anillo y el collar, solo usa cosas doradas pero… bueno, el libro empapado que Cardan ha escondido en la habitación, eso puede quedarse con ella, claro que sí.



Karmas
[Imagen: MQT49Lq.png]


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[Autonarrada T1] De joyas, libros y errores. - por Runin D. Kitay - 19-12-2025, 09:04 PM

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