Deportes en la selva y hermosas flores [pasado Ryo]
#2
Uno de los pequeños paraísos tropicales en los Blues, eso era Centaurea. Frondoso y verde con el esperado clima tropical, con lo que debía ser de la arquitectura más única que se pudiese ver dentro de los Blues. Podría ser un lugar relativamente peligroso gracias a su fauna y flora exótica, así como Mei estaba muy segura de que más gente de la que admitían debía morirse al caerse de las casas en los árboles, pero no era un mal lugar. Atractivo para aventureros y gente curiosa, definitivamente una gran parada en ese mar.

La joven se encontraba hospedándose en una de dichas casas -Probablemente una de las pocas con el techo lo suficientemente alto como para que ella pudiese entrar cómodamente-, el hogar de una vieja curandera que ya la había recibido a ella y a su padre desde su primer año dando vueltas juntos por el South Blue, como una simple parada temporal en camino al Reino Samba. Faltaba tiempo para el invierno, por lo que la Mink se estaba tomando con bastante calma su estadía en Centaurea, casi como unas pequeñas vacaciones antes de seguir camino. Casi, porque claro, de alguna forma tenía que pagar su estadía con la señora y su familia, por no decir su alimento. Ya era una vista común, la de la enorme liebre entrando a la selva y volviendo con cosas, generalmente plantas medicinales y ocasionalmente uno que otro animal que le fuese posible moler a golpes. Nada del otro mundo, pero sus servicios definitivamente se agradecían.

Hoy era uno de los pocos días libres que tenía, que había dejado bien llenas las despensas de sus anfitriones la mañana anterior y no la necesitaban ocupando espacio en la casa de forma innecesaria. La selva le daba a Mei una buena chance de simplemente dar un poco de rienda suelta a sus instintos, dejarse llevar por la naturaleza y correr por lo salvaje a toda velocidad. Su mañana había sido darse ese lujo, saltar y rebotar en árboles y estirar bien los músculos, y tal vez quedar un tanto muy pasada de revoluciones con el ese asunto. Era natural, la afinidad por sus instintos que su padre le había cultivado tendía a tener ese efecto cuando no la controlaba tanto, pero tampoco era exactamente un problema. Había terminado su larga carrera metiéndose a un río a descansar, lavarse el sudor y la mugre y las hojas aplastadas del cuerpo, el perfecto momento para desconectar un poco… Por breve que sería.

- ¿Hu? -Escucharía apenas, solo apenas, los gritos de emoción y ruidos de pies corriendo. Nada demasiado preocupante, no a esa distancia donde realmente no podía distinguir el tono o la urgencia de los gritos. Se volvió preocupante al escuchar un “¡Cuidado!”, justo después de una larga pausa silenciosa, motivación suficiente para salir del agua y correr a ver que pasaba. Apenas alcanzando a recoger su ropa, que colgaba de una rama cercaba, Mei echaría a correr en dirección del ruido. Sería así como el partido se vería nuevamente interrumpido de forma… Bueno, debatible si sería aterrador o no- ¡¿Están todos bien?! -A ojos de los presentes, de las plantas emergería una enorme liebre antropomórfica, con todo su pelaje mojado y aplastado. Sus orejas estarían atadas casi como una cola de caballo, vestida en nada más que un brasier y unas bragas igual de lamentablemente húmedas, su ropa de verdad ahora en sus manos.

Su decisión sería algo más bien instintivo, nada muy pensado, tanto por tener todos sus instintos en guardia como su general predisposición a actuar sin pensar. Un salto, cruzar distancias simplemente haciendo uso de sus poderosas piernas e impresionante altura. Como animal abalanzándose a su presa, terminaría Mei básicamente tacleando al muchacho que estaba por recibir el pelotazo. No lo levantaría porque no podía, pero quedaría ella medio arrodillada a su alrededor, sus pechos medio aplastados contra el pobre chico que había corrido con la suerte de ser salvado del pelotazo por la Mink. Pelotazo que bueno, le daría a ella, pero le importaría un poco nada.

- ¡Ah, llegué a tiempo! ¿Estás bien? ¿No te aplasté mucho, no, no? ¡Wa, perdón, te estoy mojando entero! -Una pequeña lluvia de preguntas, la Mink claramente preocupada y un poco agitada aún, mirando a Ryan con toda la dulzura que una hermana mayor mostraría por un hermanito. Porque así era Mei, con la necesidad innata de proteger a todas las pequeñas personas a su alrededor.
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RE: Deportes en la selva y hermosas flores [pasado Ryo] - por Mei Blackclaw - 19-12-2025, 11:49 PM

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