20-12-2025, 12:14 AM
Debía ser el tipo con peor suerte del mundo ¿Cómo era posible que los conflictos escalasen tan rápido cuando salía con mis conocidos? Aunque... A decir verdad había dos denominadores comunes en esta ecuación, mis amistades. Parecía que todos ellos tenían un poderoso amor por el conflicto y los problemas. No solo Kay era problemática, había descubierto que Alana tampoco se desenvolvía en delicadeza, bastó un poco de néctar de cebada para molestarle al punto de generar una pelea.
Ahí estaba yo, inmovilizando a un tipo por la muñeca mientras lloriqueaba como un bebé "Diantres, yo pensaba que iba a ser mas fuerte" Pensé mientras Alana me utilizaba como arma intimidatoria, yo, el tipo menos amenazante del planeta... Por lo menos de Samba. Esta mujer debió de confundirme con un auténtico pirata, sabe Dios por qué. Le miré con sorpresa y algo de preocupación "No... Otra vez van a pegarme..." Pensé mientras los que acompañaban a ese tipo que tenía agarrado se levantaban con caras de pocos amigos, obviamente iba a tocar pelear. -Aaaiiss...- Dije cansado de encontrarme constantemente con esta situación y agarrando la nuca del hombre quejicoso. No iba a romperle el brazo, pero antes de que su compañero viniese hasta mi, le estampé la cara contra la barra, saltándole un diente y dejándolo noqueado de un solo golpe, quizás no es que él fuese débil... Parecía que este viaje, y estas terribles tesituras, habían fortalecido mi cuerpo ¿Hasta donde llegaría con un entrenamiento medianamente serio? Ya comprobé que tenía bastante agilidad cuando entrené con Lan en aquel bosque de bambú, un ardiente combate.
Entonces el otro hombre llegó, torpe a la par que envalentonado, agarrando mi brazo e intentando tirar de este para desequilibrarme. Por suerte ya tenía experiencia en este tipo de combates, solían ser personas que aprovechaban su corpulencia para someter al oponente, pero no era mi primer rodeo, nada mas sentir su mano sobre mi, levanté la pierna con velocidad, decisión y fuerza, conectando una poderosa patada en su zona pudenda. -ZASKA.- Grité mientras sentía como sus testículos se encogían con velocidad para esconderse en su zona del bajo vientre, aunque... Tal vez con la fuerza se los subí hasta el gaznate. El tipo empezó a soltar espuma por la boca mientras los ojos se le ponían en blanco. Vale... A lo mejor me he pasado un poco."
Alana, por su parte, parecía bastante habituada a estas peleas de bar, aprovechaba su reducido tamaño para saltar de cabeza en cabeza, golpeando con potentes puntapié y coletazos, parecía una peonza que no paraba de rebotar entre calvas, era impresionante. Era cierto que mi tripulación era poderosa y alucinante, pero había gente en estos mares que podían ser igual de únicos e increíbles. Era cierto que era de reducido tamaño, pero su talento para repartir a diestra y siniestra era impresionante y bastante danzarín. Para mi desgracia, fijarme en su danza mortal y sus piruetas me costó bien caro, otro hombre, de un tamaño digno de un gorila se acercó a mi con una navaja. No llegué a ver como sucedió, pero si sentí una fatídica punzada en mi costado, visto desde fuera era obvio qué había pasado, pero yo, que no miraba donde debía era mas ignorante. Abrí los ojos de par en par al ser apuñalado, pero no grité, es cierto que dolía, pero era un dolor ya conocido, miré a mi lateral, visualizando el cuchillo atravesando mi costado y, siguiendo el brazo que la empuñaba, terminé dando con la mirada del personaje, que me miraba tan atónito como yo lo miraba a él. -Joder... Este tío no grita.- Lo agarré por el antebrazo y tiré de él hacia mi, encontrando su tabique nasal contra mi testa, cayendo acto seguido al suelo mientras se agarraba la nariz para intentar recolocársela.
Desde luego Alana y yo estábamos ganando la batalla, pero los idiotas tienen la capacidad de seguir levantándose para intentar ganar una pelea insalvable. El primero que había estampado contra la barra comenzaba a levantarse mientras meneaba la cabeza de un lado a otro para dejar de ver doble, seguramente buscaría venganza. Y por si eso era poco, otros marineros y beodos se unían a la fiesta, comenzando a levantarse y pegarse entre ellos, algunos se tiraban de las sillas, otros se estampaban contra las mesas... Se estaba montando un altercado bien entretenido del cual, el único cuerdo parecía el barman, que miraba tras la barra sin comprender lo que estaba pasando.
La pequeña luchadora preguntaba entre la multitud como me iba, yo me quité el cuchillo del cuerpo y sané la herida, viendo el percal y como otro tío se me acercaba corriendo, parecía que quería arrollarme, pero pude esquivarlo a tiempo, golpeándose por accidente contra la barra, bueno, por accidente y con una zancadilla que le hice. -No voy del todo mal, pero no creo que vaya a poder seguir el ritmo eternamente ¿Tu qué tal?.- Pregunté durante unos breves instantes de asueto, al comenzar a pelear todo el bar ya no éramos los objetivos principales, el caos reinaba y yo dejaba de ser el centro de atención.
Ahí estaba yo, inmovilizando a un tipo por la muñeca mientras lloriqueaba como un bebé "Diantres, yo pensaba que iba a ser mas fuerte" Pensé mientras Alana me utilizaba como arma intimidatoria, yo, el tipo menos amenazante del planeta... Por lo menos de Samba. Esta mujer debió de confundirme con un auténtico pirata, sabe Dios por qué. Le miré con sorpresa y algo de preocupación "No... Otra vez van a pegarme..." Pensé mientras los que acompañaban a ese tipo que tenía agarrado se levantaban con caras de pocos amigos, obviamente iba a tocar pelear. -Aaaiiss...- Dije cansado de encontrarme constantemente con esta situación y agarrando la nuca del hombre quejicoso. No iba a romperle el brazo, pero antes de que su compañero viniese hasta mi, le estampé la cara contra la barra, saltándole un diente y dejándolo noqueado de un solo golpe, quizás no es que él fuese débil... Parecía que este viaje, y estas terribles tesituras, habían fortalecido mi cuerpo ¿Hasta donde llegaría con un entrenamiento medianamente serio? Ya comprobé que tenía bastante agilidad cuando entrené con Lan en aquel bosque de bambú, un ardiente combate.
Entonces el otro hombre llegó, torpe a la par que envalentonado, agarrando mi brazo e intentando tirar de este para desequilibrarme. Por suerte ya tenía experiencia en este tipo de combates, solían ser personas que aprovechaban su corpulencia para someter al oponente, pero no era mi primer rodeo, nada mas sentir su mano sobre mi, levanté la pierna con velocidad, decisión y fuerza, conectando una poderosa patada en su zona pudenda. -ZASKA.- Grité mientras sentía como sus testículos se encogían con velocidad para esconderse en su zona del bajo vientre, aunque... Tal vez con la fuerza se los subí hasta el gaznate. El tipo empezó a soltar espuma por la boca mientras los ojos se le ponían en blanco. Vale... A lo mejor me he pasado un poco."
Alana, por su parte, parecía bastante habituada a estas peleas de bar, aprovechaba su reducido tamaño para saltar de cabeza en cabeza, golpeando con potentes puntapié y coletazos, parecía una peonza que no paraba de rebotar entre calvas, era impresionante. Era cierto que mi tripulación era poderosa y alucinante, pero había gente en estos mares que podían ser igual de únicos e increíbles. Era cierto que era de reducido tamaño, pero su talento para repartir a diestra y siniestra era impresionante y bastante danzarín. Para mi desgracia, fijarme en su danza mortal y sus piruetas me costó bien caro, otro hombre, de un tamaño digno de un gorila se acercó a mi con una navaja. No llegué a ver como sucedió, pero si sentí una fatídica punzada en mi costado, visto desde fuera era obvio qué había pasado, pero yo, que no miraba donde debía era mas ignorante. Abrí los ojos de par en par al ser apuñalado, pero no grité, es cierto que dolía, pero era un dolor ya conocido, miré a mi lateral, visualizando el cuchillo atravesando mi costado y, siguiendo el brazo que la empuñaba, terminé dando con la mirada del personaje, que me miraba tan atónito como yo lo miraba a él. -Joder... Este tío no grita.- Lo agarré por el antebrazo y tiré de él hacia mi, encontrando su tabique nasal contra mi testa, cayendo acto seguido al suelo mientras se agarraba la nariz para intentar recolocársela.
Desde luego Alana y yo estábamos ganando la batalla, pero los idiotas tienen la capacidad de seguir levantándose para intentar ganar una pelea insalvable. El primero que había estampado contra la barra comenzaba a levantarse mientras meneaba la cabeza de un lado a otro para dejar de ver doble, seguramente buscaría venganza. Y por si eso era poco, otros marineros y beodos se unían a la fiesta, comenzando a levantarse y pegarse entre ellos, algunos se tiraban de las sillas, otros se estampaban contra las mesas... Se estaba montando un altercado bien entretenido del cual, el único cuerdo parecía el barman, que miraba tras la barra sin comprender lo que estaba pasando.
La pequeña luchadora preguntaba entre la multitud como me iba, yo me quité el cuchillo del cuerpo y sané la herida, viendo el percal y como otro tío se me acercaba corriendo, parecía que quería arrollarme, pero pude esquivarlo a tiempo, golpeándose por accidente contra la barra, bueno, por accidente y con una zancadilla que le hice. -No voy del todo mal, pero no creo que vaya a poder seguir el ritmo eternamente ¿Tu qué tal?.- Pregunté durante unos breves instantes de asueto, al comenzar a pelear todo el bar ya no éramos los objetivos principales, el caos reinaba y yo dejaba de ser el centro de atención.
