[Pasado | Social | Owen] El robo menos sutil de la historia
#3
Robar no era nada nuevo para Mei, aun si la absoluta falta de sigilo al hacerlo decía lo contrario. Lo hacía desde los doce, desde que William Blackclaw la había tomado bajo su manto, como robar exitosamente y aprovechado sus talentos específicos había sido la primera de todas sus lecciones como padre. ¿Buen estilo de paternidad? Probablemente no, pero era en gran parte lo que mantenía a Mei con vida, así que la muchacha no se quejaba -Tampoco es que tuviese memoria de otra crianza como para darse cuenta-. El viejo pirata solo podía darle a Mei las mismas herramientas que él había tenido, y bueno, la joven liebre las atesoraba tanto como una niña normal hubiese atesorado una receta familiar.

Lo más importante que su padre le había enseñado era el hacer uso de todas sus herramientas naturales para salirse con la suya, y aunque habían cambiado con los años -Definitivamente era más fácil huir cuando media menos de dos metros-, la idea seguía siendo igual de aplicable. En ese momento su mayor ventaja era su cuerpo enorme, que le daba una amplia zancada, y su capacidad natural para correr cual animal. Al final del día, Mei era una liebre, y por brutales que fuesen, correr lejos del peligro siempre sería lo más natural. En su cabeza el plan había sido extremadamente sencillo: Entrar con un grácil salto -No había salido-, tomar los libros sin mucho problema -Más o menos-, salir corriendo a toda velocidad sin dar tiempo a reaccionar -Eso lo había arruinado aún peor-, y hasta donde sabía lo estaba ejecutando correctamente. Que sorpresa fue darse cuenta de que no, claro que no.

- ¡¿Eh?! ¿¡Eeeeeh?! -Su primera reacción no sería precisamente coherente, nada más que ruidos de confusión tanto por sentir que le habían jalado la puta cola como por escuchar la voz del chico gritando. Su primer instinto fue el hacer como caballo desbocado, lanzando patadas para atrás y sacudiendo de lado a lado bruscamente sus caderas, llegando a girar sobre la mano que le quedaba de apoyo en un intento de mandar al pelirrojo a volar. No lo lograba, por más que intentaba. No solo era el muchacho demasiado pesado como para que un simple caderazo común se lo sacara de encima, las calles del pueblo no eran precisamente amplias como para dejarla dar una buena vuelta que generara más fuerza. Y claro, tener a un chico colgando de su posterior le hacía más bien poca gracia.

- ¡Ugh, que asco, no digas eso mientras cuelgas de mi trasero, uuuughhh! ¡Aaaaaaagh, nononono, ascooo! -La sacudida se volvió peor, ahora haciendo más énfasis en saltar de arriba abajo y amenazar con estrellarse contra una pared cercana, de verdad parecía un bronco completamente salido de control, pero eso no duraría mucho. Luego de una sacudida más, otro intento de mandar al muchacho lejos, Mei frenó en seco antes de volver a acelerar de frente, pero habría una principal diferencia: En lugar de correr a tres patas, Mei se erguiría un poco para dejar su mano izquierda libre. Esa mano, esa garra, no dudó en rasgar de un tirón sus propios pantalones, lo que debía de estar siendo el principal agarre del chico. El ruido de la tela rompiéndose sería casi abrumador, no solo por la osadía de la muchacha de exponer sus bragas tan públicamente, sino por lo que significaba para el rodeo de Owen.

- ¡No te cuelgues de la cola de una dama, enfermo, pervertido! ¡No le hables de hijos a una chica a la que estas tocando, sucio, cerdo! ¡Y YA SUELTAMEEEEEEEEE YAAAAAAAAAA! -Sabiendo que su prenda ya no aguantaría la mezcla de sus sacudidas y el peso del muchacho, Mei giró bruscamente una última vez mientras tiraba su cadera al costado con todas sus fuerzas, llegando a nuevamente rodar por el piso. Rodó y rodó hasta darse contra una pared cercana, no con demasiada fuerza, pero sí la suficiente. O el chico había salido volando, o sería aplastado por el nada pequeño trasero de Mei. Sin esperar a enterarse, Mei se levantó, respirando de forma un poco pesada y ahora sin sus pantalones, que se había quedado unos metros atrás. Podía repararlos, tal vez, pero eso era problema para luego.

¡Joder, ¿qué tenéis los hombres con asumir que todas queremos ser mamás!? ¡Ni siquiera me gustan los hombres, ugh! ¡Guárdate tu sucio libro, ya no lo quiero! -Sonaba tan escandalizada como molesta, pisando firmemente con su pata derecha, refunfuños sin sentido escapando de su hocico. Mei generalmente no era de enojarse tan fácil, pero carácter no le faltaba y ser una liebre -Muy seguido confundida con una coneja- en serio la había llevado a demasiadas malas experiencia con chicos un poco muy… Lanzados- ¡Me vuelves a tocar el trasero y te pateo la cabeza! ¡Es más, debería hacerlo, en nombre de todas las chicas que seguramente has acosado! ¡PERO CON TUS LIBROS ME ES SUFICIENTE! -Y entonces levantó dichos libros sobre su cabeza, su hocico en una sonrisa triunfante.
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RE: [Pasado | Social | Owen] El robo menos sutil de la historia - por Mei Blackclaw - 20-12-2025, 03:08 AM

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