[Social][Presente relativo] La aguja en un pajar
#4
La oleada de sensaciones resultaba tan intrínseca que incluso la propia rareza del momento parecía justificarse por sí sola; y es que era de esperar. Shirel siempre había sido un hombre excéntrico por naturaleza, como si evocara ese tipo de situaciones en la realidad misma con el simple propósito de volver un día un poco más extraño de lo habitual. Formaba parte de su encanto, inevitablemente, dirían muchos. La Sardinuca, en sus treinta, contempla la risa de quien había declarado la guerra y, después, al hombre de dentadura poco normativa; percibe entre ambos un vínculo que trasciende al destino, aunque no lo verbaliza, pues entiende que es algo de lo que solo quienes lo conforman pueden llegar a darse cuenta por sí mismos.

A Shirel, por su parte, no le queda otra que sonreír al escuchar a su compañero rebajar la humareda; abandonando lanza y escudo cuando ríe, permitiendo que se abra paso una sociabilidad más funcional y menos crispada. No alcanzaba a comprender del todo el motivo, pero intuía que, en muchas ocasiones, el rechazo nace de la incomprensión; o, quizá peor aún, de una comprensión demasiado lúcida, capaz de alterar la perspectiva vital de forma tan abrupta que obliga a replantear convicciones, patrones y sentimientos que hasta entonces parecían inmutables.


⸻Tiririririri, ¡bueno, pues ya está, chati, nos vamos a esa puta isla!⸻le guiña un ojo a la Sardinuca, invitándole a sujetarse, pues lo que venía no era precisamente suave. Y no se equivocaba: Shirel parecía cualquier cosa menos humano. La potencia con la que impulsó el bote haría pensar que acabarían estrellándose al aproximarse cada vez más a la masa de tierra; o, mejor dicho, al islote. La Sardinuca se aferra al borde del bote como si su vida dependiera de ello, hasta que finalmente recuerda lo evidente: es una sardina y, de haber querido, siempre habría podido nadar al compás que marcaba Shirel.


Arriban en menos tiempo del que canta un gallo. La Sardinuca, con una gota de sudor deslizándose por la frente, se la limpia con el antebrazo mientras recupera el aliento.
⸻Coño de tu mai, señorito Shirel… casi se me sale la caca por el fuasazo que llevaba ese trasto.
Dice mientras desciende del botecito, ahora en un estado todavía más lamentable que antes, si es que tal cosa era posible, y observa la vieja madera que serviría de base para su futura vivienda.


Shirel, entretanto, se detiene a contemplar lo primero que distingue del improvisado puerto, colocándose la diadema para apartarse el cabello del rostro. Vaya, vaya… aquella isla tenía su encanto. ¿Olería a primera aventura? Tal vez. O quizá no. Lo único de lo que estaba completamente seguro era de su hambre; el estómago le rugía con la ferocidad de un tigre enjaulado mientras distinguía a una figura asomarse con la mano.
⸻Bueno… ¡Sardinuca! Creo que aquí nuestros caminos se separan, pero ha sido un placer conocerte y poder echarte una mano. Espero que con este bote, como te prometí, chati, le des a tu familia un resguardo algo más digno que el que teníais antes; y que los tiburones con peluca o la polla que sea esa mierda… se extingan de una vez.


Se aproxima a la sardina con patas, animado, y se inclina para abrazarla, pues apenas alcanzaba los veinte centímetros de altura. El gesto va acompañado de palmadas suaves en la espalda y de una cercanía sincera, casi y posiblemente fraternal. A la Sardinuca se le humedecen los ojos mientras se despide y dirige una mirada a Eoghan desde la distancia, cargada de ánimo y fuerza.
⸻Bueno, mis niños, yo me voy yendo ya, que la casa no se levanta sola. Suerte en su camino como piratas, y de los buenos, ¿eh? Que tienen cara de niñitos traumatizaíllos, pero con buena fe.
Dicho esto, la Sardinuca toma el bote y se adentra con él en el fondo del mar, no sin antes lanzar un último beso al aire en dirección a ambos. Shirel simula atraparlo y guardarlo en el bolsillo.

⸻Joder… ¡chati! ¡Nuestro primer aliado! ¡Qué guay! Pero, en fin, chati, tengo tanta hambre que me comería una vaca entera con pelos y todo. Vamos a ver dónde coñete hay un barete; tiririririririri, que se viene comidote y encima invito yo… que tú tienes pinta de estar más pobre que una puta en el garaje de un gay.
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RE: [Social][Presente relativo] La aguja en un pajar - por Shirel - 20-12-2025, 01:22 PM

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