[Pasado] Recuerdos alegres y maldita pared humana
#3
Si antes la pobre Elara se encontraba roja, ahora sentía que su cuerpo iba a echar humito de lo avergonzada que estaba. Al ver que el hermoso hombre no solo no se enfadaba, sino que también además abría su ropa para así presumir su tonificado cuerpo, la pobre angelito sintió que sus alas se tensaron solamente por ver lo que estaban viendo ahora sus lindos ojitos. Se quedaron ahí, aleteando rápido, como si intentaran darle aire para que no se desmayara ante semejante muestra de... solidez, fuerza y también un atractivo físico que a ella la tenía completamente enamorada y también casi avergonzada. Era demasiado para ella, pero al menos intentaría tranquilizarse, cosa de no tener ningun tipo de preocupación que pueda ser... de algún modo, complicada.

— ¡Ah! ¡Nee~ ! —soltó un ruidito agudo cuando sintió la palmada en su cabeza. Le dio muchísima verguenza. Pero al menos no lo tomó como algo demasiado complicado. Todo lo contrario, estaba realmente emocionada por lo cómo él la estaba tratando en ese momento.

Era un gesto amable, pero cuando él desprendía ese aura de hombre hermoso, aunque quizás también era un poco soberbio, la pobre Elara estaba a punto de colapsar por las emociones vividas que sentía en estos momentos ella. Cuando él comenzaba a moverse a su alrededor, invadiendo así su espacio de una manera tan repentina, ella giraba sobre su propio eje, un poquito torpe, intentando seguirle el ritmo para no darle la espalda, ya que le daba algo de vergüenza. Sus pies temblaban un poco, pero por milagro... o quién sabe quién estaba ayudandola, no se tropezó y no cayó al suelo otra vez.

— ¿M-marine? —repitió ella, abriendo mucho los ojos. Debido a que de por sí, al ser de ese grupo era inevitable que no pensara que fuesen enemigos. Pero al menos en estos momentos ellos no se encontraban en una situación compleja. Así que eso hacía que pueda estar un poco más... tranquila.

Esa palabra debería haberse sentido una alarma o una preocupación en su cabeza. Ella era parte de la Armada Revolucionaria, se suponía que los marines eran... bueno, el enemigo, o al menos gente de la que alejarse para no tener problemas, aunque bueno también eran ambos enemigos naturales, lo que la hacía preocuparse un poco. Pero Shin tenía una sonrisa tan brillante y era tan amable que a Elara le costaba procesar el peligro. Además, su honestidad era un rasgo que no podía apagar, ni aunque su vida dependiera de ello. Por eso mismo, tenía que saber qué hacer o qué decir, tenía que controlarse un poco. No podía dejar que las cosas puedan salirse para un ambiente malo. De alguna manera.

— Me llamo Elara... y sí, creo que me perdí hace como tres calles. O quizás cuatro. Es que los mapas no tienen sentido cuando las estatuas se parecen tanto, nee~ —admitió, bajando la mirada hacia sus manos, que aún temblaban un poco. Debido a que no podía mirarlo fijamente a los ojos, ni mucho menos a su pecho, pero al menos el albino tenía toda la intención, aunque sea la más mínima, de poder seducirla con solamente su existencia. Elara estaba algo avergonzada.

Y no sabía cuanto tiempo más podría aguantar el no tener una situación que dependiera de que ella no esté nerviosa. Le incomodaba un poco eso, pero no podía hacer mucho más. Solamente tenía que... ser fuerte.

Intentó recuperar la compostura, acomodándose un mechón de pelo rojo rosado que se le había escapado de uno de sus picos capilares. Pero claro, al levantar la vista, se volvió a topar con la figura de Shin. Él se había presentado con muchísima confianza, casi como un héroe de esos cuentos que escuchaba en los Blues. Y eso la hizo estar mucho más roja que antes, debido a que solamente la basta presencia de él, ocasionaba que ella pueda estar bastante avergonzada.

— Señor Hasegawa... —murmuró en voz baja, tratando de sonar educada pero fallando por los nervios. — Es usted muy... luminoso. Y muy amable por no arrestarme por chocar contra usted. Es que... de donde yo vengo las paredes no suelen ser tan... —se detuvo antes de volver a decir "sólidas", apretando los labios con fuerza—... tan simpáticas. —se quedó mirando el suelo un segundo, debatiéndose internamente. Tenía una misión, sí, pero no tenía ni idea de a dónde ir y aquel marine parecía conocerse la isla de memoria. ¿Así que estaría malo el que ella pueda confiar en él? No lo veía como nada malo, siempre y cuando él no esté realizando cosas que no sean buenas. Estaba nerviosa por ello.
[Imagen: m7oO7Zq.png]
— ¿De verdad me ayudaría? Busco un lugar... un lugar tranquilo. Cerca de la zona de suministros. Es que tengo que... —se quedó callada un segundo, buscando una excusa que no fuera mentira porque no sabía mentir— ¡Tengo que comprar cuerdas nuevas para mi arpa! ¡Sí, eso! Nee~ .

Señaló su instrumento con una sonrisa nerviosa, esperando que el "mejor marine de la isla" no notara lo sospechosa que era su falta de sentido de la orientación. Y que bueno, el hecho de mirar aquellos pectorales, no sean su enemigo mortal en el día de hoy, aunque ella estaba temblando mucho... incluso tenía las mejillas rojas. De seguro que el propio “mejor marine” pensaría que ella estaba enferma.
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RE: [Pasado] Recuerdos alegres y maldita pared humana - por Elara Vangrim - 20-12-2025, 10:56 PM

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