20-12-2025, 11:20 PM
El mundo se le detuvo en el preciso instante en que aquel nombre salió de los labios del hombre. Owen Yang. Su gran amigo, su pana... su hermano mayor. Quién le apoyó desde en un inicio.
Elara sintió un gran temor que le recorrió hasta la última pluma de sus alas (¡y eso era decir mucho!), que seguían contra su espalda como si intentaran hacerse las que no estaban o que no dejara en evidencia de lo que ella le estaba pasando ahora mismo, ya que sus pequeñas alas siempre mostraban de alguna manera su estado de ánimo.
El aire en el sótano, ya de por sí era bastante pesado y sumamente tenso, se volvió irrespirable cuando él le sopló el humo directamente en la cara, de manera despectiva, como si ella no fuese absolutamente nadie. Tosió con fuerza, un sonido pequeño y ahogado que se perdió en la inmensidad de aquel lugar elegante y aterrador, mientras sus ojos, empañados por las lágrimas, intentaban procesar la magnitud del desastre en dónde se encontraba. Debido a que se encontraba en una situación demasiado subrealista... no sabía si ella sería capaz de aguantarlo.
No era solo su vida lo que estaba en juego ahora. Era la de Owen. La de la Armada. Pero fuera de eso, la de su gran amigo... ¿En qué cosa se estaba metiendo él? ¿Por qué este hombre con “cara de malo” tenía cosas pendientes con él? Era demasiado extraño, tenía muchísimo temor.
— ¿O-Owen…? —el nombre fue apenas en una voz quebrada, sin saber muy bien qué las cosas puedan ponerse ahora mismo un poco más complejas de lo normal.
¿Cómo podía conocerlo? ¿Cómo podía saber tanto de alguien que se suponía que debía ser un don nadie? ¿Acaso Owen estaba metido en situaciones que ella desconocía? Estaba muy angustiada por eso, pero no sabía muy bien como tomárselo. Debido a que no era algo cómodo. Tenía que hacerlo.
Elara sintió completamente avergonzada y también humillada, sintiendo el peso del abrigo que él había dejado caer sobre ella de una manera bastante despectiva. Ese olor que desprendía mezclado con el tabaco caro le revolvía el estómago de solamente el temor. Verlo desabrocharse la camisa, dejando ver su cuello y clavícula, en otro momento le habría provocado ese nerviosismo tonto suyo, aunque claro, este se transformó a uno de miedo... y sumisión.
La pregunta de él quedó flotando en el aire como una sentencia de muerte. ¿Información a cambio de su vida?
— N-no... —mencionó, algo nerviosa, mientras que intentaba buscar una respuesta correcta. Ella era incapáz de mentir, pero también estas situaciones la ponían sumamente más complicada. —Y-yo... no... yo no sé nada... nee... —era difícil. Sabía mejor que nadie que ella no tenía escapatoria en este instante. Y todo resultaba ser, en lo más mínimo, complicado y también difícil.
Y para el colmo, ella no podía mentir. ¡Pero ella estaba siendo honesta! Ella no sabía muy bien cómo era el hombre, qué es lo que hacía, qué es lo que mencionaba. Era complejo, pero no podía hacer mucho más. ¿Acaso él se daría cuenta? Pero ella no mentía, era honesta por naturaleza. Pero su cuerpo comenzó a tiritar, del miedo… del miedo a morir. Y más aún, del miedo de traicionar a la única persona que le había advertido sobre lo cruel que era el mundo.
— ¡P-por favor! —exclamó con algo de dificultad, y también con un poco de desesperación. Aunque muy en el fondo, ella intentaba tener valor, aunque todo se estaba yendo completamente a la mierda. Y eso la frustraba demasiado. —No me pida eso… ¡No puede pedirme eso! Él… él no tiene la culpa de nada… —aunque fuese algo difícil, ella estaba intentando ser valiente. ¡Valiente por él! Porque es lo que importaba ahora mismo. No podía hacer mucho más.
Sus ojos comenzaron a llorar por la desesperación que sentía en estos momentos. Estaba contra la espada y la pared, entre la supervivencia y su lealtad. La sonrisa maliciosa del varón se sentía como una amenaza directa. Sentía que tenía indirectamente, un cuchillo por sobre su cuello, y todo lo que estaba pasando, era algo que le costaba demasiado. No quería sentir eso… Pero era inevitable no sentirse de ese modo.
Pero Elara siempre tuvo los principios bien… presentes. Así que, lo miró con decisión. Como si fuese una situación que ella no pudiese controlar. Pero no tenía temor.
— M-Máteme sí quiere… —dijo, aunque después en el fondo se arrepentía muchísimo. —Y-Yo… Yo no quiero morir, pero… no puedo… no puedo decirle cosas que aún no se de él. —Elara para su desgracia, no podía mentir. Así que la situación estaba siendo un poco más compleja de lo que pensó. Estaba insegura. Pero no podía hacer mucho más.
Estaba rota, sí. Elara era una “estúpida” frente a sus ojos, y ella misma se sentía así completamente, pero incluso hasta el más débil, lucha cuando lo acorralan. Y eso siempre se lo enseñó Owen. — ¿Q-qué más quiere? ¿Qué es lo que quiere de mí? No me haga elegir… por favor… yo no traicionaré a nadie… —ni siquiera sabía el nombre de él, solo sabía que él era dueño de su destino. Elara no tenía temor… quizás sí, y mucho.
Elara sintió un gran temor que le recorrió hasta la última pluma de sus alas (¡y eso era decir mucho!), que seguían contra su espalda como si intentaran hacerse las que no estaban o que no dejara en evidencia de lo que ella le estaba pasando ahora mismo, ya que sus pequeñas alas siempre mostraban de alguna manera su estado de ánimo.
El aire en el sótano, ya de por sí era bastante pesado y sumamente tenso, se volvió irrespirable cuando él le sopló el humo directamente en la cara, de manera despectiva, como si ella no fuese absolutamente nadie. Tosió con fuerza, un sonido pequeño y ahogado que se perdió en la inmensidad de aquel lugar elegante y aterrador, mientras sus ojos, empañados por las lágrimas, intentaban procesar la magnitud del desastre en dónde se encontraba. Debido a que se encontraba en una situación demasiado subrealista... no sabía si ella sería capaz de aguantarlo.
No era solo su vida lo que estaba en juego ahora. Era la de Owen. La de la Armada. Pero fuera de eso, la de su gran amigo... ¿En qué cosa se estaba metiendo él? ¿Por qué este hombre con “cara de malo” tenía cosas pendientes con él? Era demasiado extraño, tenía muchísimo temor.
![[Imagen: ipAy7aN.png]](https://i.imgur.com/ipAy7aN.png)
¿Cómo podía conocerlo? ¿Cómo podía saber tanto de alguien que se suponía que debía ser un don nadie? ¿Acaso Owen estaba metido en situaciones que ella desconocía? Estaba muy angustiada por eso, pero no sabía muy bien como tomárselo. Debido a que no era algo cómodo. Tenía que hacerlo.
Elara sintió completamente avergonzada y también humillada, sintiendo el peso del abrigo que él había dejado caer sobre ella de una manera bastante despectiva. Ese olor que desprendía mezclado con el tabaco caro le revolvía el estómago de solamente el temor. Verlo desabrocharse la camisa, dejando ver su cuello y clavícula, en otro momento le habría provocado ese nerviosismo tonto suyo, aunque claro, este se transformó a uno de miedo... y sumisión.
La pregunta de él quedó flotando en el aire como una sentencia de muerte. ¿Información a cambio de su vida?
— N-no... —mencionó, algo nerviosa, mientras que intentaba buscar una respuesta correcta. Ella era incapáz de mentir, pero también estas situaciones la ponían sumamente más complicada. —Y-yo... no... yo no sé nada... nee... —era difícil. Sabía mejor que nadie que ella no tenía escapatoria en este instante. Y todo resultaba ser, en lo más mínimo, complicado y también difícil.
Y para el colmo, ella no podía mentir. ¡Pero ella estaba siendo honesta! Ella no sabía muy bien cómo era el hombre, qué es lo que hacía, qué es lo que mencionaba. Era complejo, pero no podía hacer mucho más. ¿Acaso él se daría cuenta? Pero ella no mentía, era honesta por naturaleza. Pero su cuerpo comenzó a tiritar, del miedo… del miedo a morir. Y más aún, del miedo de traicionar a la única persona que le había advertido sobre lo cruel que era el mundo.
![[Imagen: ig5vQAY.png]](https://i.imgur.com/ig5vQAY.png)
Sus ojos comenzaron a llorar por la desesperación que sentía en estos momentos. Estaba contra la espada y la pared, entre la supervivencia y su lealtad. La sonrisa maliciosa del varón se sentía como una amenaza directa. Sentía que tenía indirectamente, un cuchillo por sobre su cuello, y todo lo que estaba pasando, era algo que le costaba demasiado. No quería sentir eso… Pero era inevitable no sentirse de ese modo.
Pero Elara siempre tuvo los principios bien… presentes. Así que, lo miró con decisión. Como si fuese una situación que ella no pudiese controlar. Pero no tenía temor.
![[Imagen: rV1SKEi.png]](https://i.imgur.com/rV1SKEi.png)
Estaba rota, sí. Elara era una “estúpida” frente a sus ojos, y ella misma se sentía así completamente, pero incluso hasta el más débil, lucha cuando lo acorralan. Y eso siempre se lo enseñó Owen. — ¿Q-qué más quiere? ¿Qué es lo que quiere de mí? No me haga elegir… por favor… yo no traicionaré a nadie… —ni siquiera sabía el nombre de él, solo sabía que él era dueño de su destino. Elara no tenía temor… quizás sí, y mucho.
