20-12-2025, 11:39 PM
Seria con aquel grito que los árboles y altos matorrales de la jungla mandarían a volar diversas aves dignas de estudio para muchos, simplemente hermosas para otros los cuales atraerían el mal augurio de una bestia… Una bestia mas alta que los grandes matorrales que median alrededor de un metro cincuenta, debía ser algo bastante parecido a un gigante ¡Ya sabes! De esos de leyenda que al parecer eran realidad (que además conocía ya de lejos), tal cual podría ser aquella flor si es que la había visto bien… Por lo cual, quede completamente perplejo cuando una coneja de alrededor de cuatro metros saltaría de aquel follaje, asustando a varios jugadores que empezarían a correr, mientras yo simplemente daría un paso para atrás del pequeño gran susto que me estaban dando, al saltar sobre mi como una montaña cayendo sobre la ciudad en un gran terremoto.
Así pues, la coneja saltaría sobre mí, haciéndome que la fuerza de tal impacto muchos pensasen que el golpe me habría roto un par de huesos o simplemente dislocado alguna extremidad, mientras muchos se quejaban del dolor seria que diría -Aplastaste la flor que quería arrancar… - Expresaría sin ninguna pisca de dolor, por lo que muchos simplemente suspirarían de alivio, o de celos, después de todo, al parecer varios de aquellos hombres aunque admiraban a aquella mujer, también estaban celosos de mi posición... Otros por otro lado, gritarían - ¡Una mujer conejo! ¡Y es gigante! - hablaría uno de los menores de aquel grupo que parecía jugar ahora mejor visto ¿Quemados? ¿Handball? O ambos… Era complejo de definir, pero que se notaban que eran bastantes diversos de rasgos, aunque demostraban ser de la misma tribu de la zona.
-Si… ¿Podría salir de encima de mí… Señora coneja? – Le expresaría viendo que apenas sentía parte de mi cuerpo y que más encima ya los jugadores estaban aglomerados como cerdos, cerca de mí que era lo peor, con lo cual, si la mujer llegaba levantarse por fin, verían probablemente mi cuerpo rearmándose desde múltiples arboles y un multiverso de esencias florales que traían mis varios pétalos, lo cual asustaría a varios de los múltiples hombres alrededor… Los cuales me sorprenderían al verme como bobos en cuanto ella se fuese para atrás, y que era lo peor… Nadie gritaría monstruo al estar cerca mío... Sino que parecerían mirarme como quien veía una especie de celebridad… Haciéndome decir un poco incomodo y sonrojado (Tanto por haber sido aplastado por las tetas de la coneja, como por aquellas miradas) Lo siguiente – No quería interrumpir su partido de… Lo que sea que jugasen. – asentiría caminando hacia la pobre flor que había sido brutalmente pulverizada por el impacto, simplemente suspirando.
¿Qué pasaría ahora? ¿Nos lincharían por parar el partido? O simplemente nos seguirían mirando como si fuésemos su nuevo dios… Supongo que deberíamos esperar para averiguarlo.
Así pues, la coneja saltaría sobre mí, haciéndome que la fuerza de tal impacto muchos pensasen que el golpe me habría roto un par de huesos o simplemente dislocado alguna extremidad, mientras muchos se quejaban del dolor seria que diría -Aplastaste la flor que quería arrancar… - Expresaría sin ninguna pisca de dolor, por lo que muchos simplemente suspirarían de alivio, o de celos, después de todo, al parecer varios de aquellos hombres aunque admiraban a aquella mujer, también estaban celosos de mi posición... Otros por otro lado, gritarían - ¡Una mujer conejo! ¡Y es gigante! - hablaría uno de los menores de aquel grupo que parecía jugar ahora mejor visto ¿Quemados? ¿Handball? O ambos… Era complejo de definir, pero que se notaban que eran bastantes diversos de rasgos, aunque demostraban ser de la misma tribu de la zona.
-Si… ¿Podría salir de encima de mí… Señora coneja? – Le expresaría viendo que apenas sentía parte de mi cuerpo y que más encima ya los jugadores estaban aglomerados como cerdos, cerca de mí que era lo peor, con lo cual, si la mujer llegaba levantarse por fin, verían probablemente mi cuerpo rearmándose desde múltiples arboles y un multiverso de esencias florales que traían mis varios pétalos, lo cual asustaría a varios de los múltiples hombres alrededor… Los cuales me sorprenderían al verme como bobos en cuanto ella se fuese para atrás, y que era lo peor… Nadie gritaría monstruo al estar cerca mío... Sino que parecerían mirarme como quien veía una especie de celebridad… Haciéndome decir un poco incomodo y sonrojado (Tanto por haber sido aplastado por las tetas de la coneja, como por aquellas miradas) Lo siguiente – No quería interrumpir su partido de… Lo que sea que jugasen. – asentiría caminando hacia la pobre flor que había sido brutalmente pulverizada por el impacto, simplemente suspirando.
¿Qué pasaría ahora? ¿Nos lincharían por parar el partido? O simplemente nos seguirían mirando como si fuésemos su nuevo dios… Supongo que deberíamos esperar para averiguarlo.
