21-12-2025, 12:25 AM
La mente de Elara en estos momentos ya no estaba funcionando bien, debido a que no sabía qué estaba pasando y lo que conocía, para ella era completamente desconocido. El lugar en dónde se encontraban se notaba que era de lujo, con sus tonos de lujos, colores brillantes y se notaba que el material que estaban utilizando era algo que valía la pena conocer.
Cuando Maki le extendió la bebida, ella lo miró con sorpresa, mientras que veía todo el líquido como si fuera algo sagrado. ¡O algo maravilloso! Una de dos, pero estaba sorprendida de aquello sin duda alguna, o quizás la percepción de las cosas, eran algo inquietantes para ella.
— T-Tienes que cuidarte… no vaya a ser… que las paredes… te digan cosas feas… —alcanzó a decir, antes de que un trago que le prendió fuego a la garganta. Estaba algo borracha, pero la pobre de Elara no comprendía del todo lo que estaba pasando. Era un poco extraño, pero al menos intentaría tener todos los sentidos bien. Dentro de lo posible. Obviamente.
Pero el espacio entre ellas desapareció de manera repentina. Elara vio venir el rostro de la mujer de buen cuerpo, mientras que le brindó un beso en los labios. Eso no lo pudo procesar bien, fue más bien que no supo como reaccionar, se puso roja como un tomate. Sus sentidos estaban por romperse, pero algo tenía que hacer. ¡Algo tenía que hacer! Mientras que, en su inocencia, Elara no entendía qué estaba pasando; su mente solo estaba intentando asimilar todo lo que estaba pasando. No era algo malo, era simplemente… demasiado para ella. Demasiada información que tenia que procesar. Y era algo que ella no estaba acostumbrada. ¡Para nada! Pero tenía que hacer algo. Debía de hacerlo.
Sintió las manos de ella, recorriendo sus alas, y un escalofrío le recorrió la columna, haciendo que sus alitas se erizaran por completo. Estaba confundida que apenas pudo balbucear algo contra los labios de la otra mujer, una mezcla entre una queja y una risa nerviosa que se perdió, estaba algo confundida, pero no podía hacer mucho más. Simplemente intentar lidiar con esa presión que sentía en estos momentos. Era algo sumamente incómodo. Pero tenía que intentarlo.
Cuando Maki se apartó y se derrumbó en el sillón, Elara se quedó de pie, se tambaleaba un poco, mientras que tenía el cabello algo desordenado. Maki, por su parte, estaba actuando demasiado demandante, algo que la propia pelirroja le hizo estar con algo de miedo, debido a que eran muchas emociones y dentro de todo, la poca conciencia que ella tenía, estaba llamándola.
—E-Eh… creo que… veo a tres… —murmuró Elara, mientras que veía muchas Makis. —Dijiste que descansaríamos… pero me gustaría seguir bailando, ¡hip! —mencionó con una sonrisa, acompañada de una sonrisa inocente, mientras que movía sus alitas de un lado a otro, como si estuviera realmente contenta.
Cuando Maki le extendió la bebida, ella lo miró con sorpresa, mientras que veía todo el líquido como si fuera algo sagrado. ¡O algo maravilloso! Una de dos, pero estaba sorprendida de aquello sin duda alguna, o quizás la percepción de las cosas, eran algo inquietantes para ella.
— T-Tienes que cuidarte… no vaya a ser… que las paredes… te digan cosas feas… —alcanzó a decir, antes de que un trago que le prendió fuego a la garganta. Estaba algo borracha, pero la pobre de Elara no comprendía del todo lo que estaba pasando. Era un poco extraño, pero al menos intentaría tener todos los sentidos bien. Dentro de lo posible. Obviamente.
Pero el espacio entre ellas desapareció de manera repentina. Elara vio venir el rostro de la mujer de buen cuerpo, mientras que le brindó un beso en los labios. Eso no lo pudo procesar bien, fue más bien que no supo como reaccionar, se puso roja como un tomate. Sus sentidos estaban por romperse, pero algo tenía que hacer. ¡Algo tenía que hacer! Mientras que, en su inocencia, Elara no entendía qué estaba pasando; su mente solo estaba intentando asimilar todo lo que estaba pasando. No era algo malo, era simplemente… demasiado para ella. Demasiada información que tenia que procesar. Y era algo que ella no estaba acostumbrada. ¡Para nada! Pero tenía que hacer algo. Debía de hacerlo.
Sintió las manos de ella, recorriendo sus alas, y un escalofrío le recorrió la columna, haciendo que sus alitas se erizaran por completo. Estaba confundida que apenas pudo balbucear algo contra los labios de la otra mujer, una mezcla entre una queja y una risa nerviosa que se perdió, estaba algo confundida, pero no podía hacer mucho más. Simplemente intentar lidiar con esa presión que sentía en estos momentos. Era algo sumamente incómodo. Pero tenía que intentarlo.
Cuando Maki se apartó y se derrumbó en el sillón, Elara se quedó de pie, se tambaleaba un poco, mientras que tenía el cabello algo desordenado. Maki, por su parte, estaba actuando demasiado demandante, algo que la propia pelirroja le hizo estar con algo de miedo, debido a que eran muchas emociones y dentro de todo, la poca conciencia que ella tenía, estaba llamándola.
—E-Eh… creo que… veo a tres… —murmuró Elara, mientras que veía muchas Makis. —Dijiste que descansaríamos… pero me gustaría seguir bailando, ¡hip! —mencionó con una sonrisa, acompañada de una sonrisa inocente, mientras que movía sus alitas de un lado a otro, como si estuviera realmente contenta.
