21-12-2025, 12:30 AM
La sensación refrescante del agua que arropaba la piel del muchacho, género que sus interrogantes sobre los locales terminasen en un satisfactorio silencio. No existía razón para pensar en nada; solo debía disfrutar del momento, sin siquiera prestar atención a los ligeros murmullos que los animalitos del bosque pudieran hacer al acercarse a la laguna por algo de agua.
Aunque dichos murmullos pronto se transformaron en una voz femenina.
De inmediato, la mirada del chico se desvió con brusquedad a un costado temiendo lo peor. Quizás alguna artista marcial lo había descubierto, ¡debía inventarse algo rápido!… o ese fue su pensar, hasta que en su lugar vio una pequeñita hada del bosque hablándole.

“¿Qué carajos?”
Limpio sus ojos una vez.
La pequeña hada de no más de quince centímetros continuó hablándole, era linda y muy graciosa, ya que las palabras “crimen capital” sonaban más lindas emitidas por una carita tan tierna.

Volvió a limpiarlos, esperando que se tratara solo de la fuerte insolación. Pero cuando terminó, la pequeña hada seguía en el mismo lugar.
“¿Gracias?” Contesto, con más duda que agradecimiento en el tono de sus palabras. La pequeña hada parecía no tener intenciones de delatarlo; en realidad ella también se quejó sobre el calor y por su forma de ver el agua con tanto ahínco, sembró la idea en el castaño de tener intenciones de meterse.
Algo que terminó ocurriendo de todas formas, puesto que, de una manera bastante caricaturesca, el pequeño cuerpo perdió el soporte y dio media vuelta para terminar en las refrescantes aguas.

“Bro… ¿en serio es un hada? o necesito urgentemente ir al doctor.”
Se preguntó, viendo en primera fila como la pequeña mujer chapoteaba en el agua, para llegar hasta la orilla nuevamente y salir del agua muy enojada.
Cerró sus labios ante la amenaza, puesto que sabía muy bien que llevarle la contraria a una mujer enojada, aunque fuese de quince centímetros podría ser un error fatal.
La mente del castaño se debatía entre reír o mantener silencio, por un lado, aquello que ocurrió fue digno de una caricatura; por otro, era la primera vez que veía algo como ella. Estaba estupefacto, nunca se imaginó que las hadas existieran, menos que tuvieran naricitas respingadas o colas abultadas.
Pasado un minuto para que la ira de la joven se apaciguara, la expresión de Ryota se relajó. “¿Ya puedo hablar?” Preguntó con un tono burlón, desplazando su cuerpo dentro del agua en dirección a ella. Luego apoyó un brazo fuera del estanque y lo usó para recostar la cabeza de medio lado, observándola.
“Es la primera vez que veo un hada. No sabía que eran tan bonitas.” Expreso con genuino aprecio, digno de un niño cuando se maravilla con algo por primera vez. “Me llamo Ryota, es un placer.” Sonrió, acercando su mano libre para extender su dedo y saludar a la pequeña de manera formal.
“Creía que tenían alas y brillaban por donde quiera que pasaran.” Compartió su ingenuidad junto con ella, mientras esperaba al “apretón de manos”

“Me alegra haber acertado con lo segundo.”
Expresó de forma coqueta, elogiando la belleza de la señorita, pues, aunque sentía una curiosidad sin malas intenciones, también sabía apreciar los rasgos atractivos de todas las especies. El hombre simplemente no discriminaba.
Después del apretón (si se daba o no) Ryota regresó la mano estanque. “Discúlpame por no ayudarte a salir, mientras chapoteabas creía que estaba alucinando.” Recordó con gracia el momento de hace unos instantes. “Pero, en vista de que ambos somos cómplices en el delito de nadar en este estanque sagrado, ¿Qué te parece acompañarme?” Sonrió tras su invitación, le animaba la idea de disfrutar del estanque con alguien más, la compañía siempre era bienvenida.
“Si te apetece, podrías subirte a mi cabeza y buscar una parte menos profunda para ti, digo, así podrías recostarte y disfrutar. Así podríamos platicar y conocernos, no todos los días se ve a alguien de una raza diferente con quien intercambiar opiniones culturales.” No quiso pecar de chismoso, pero realmente le llamaba la curiosidad.
“Por ejemplo, por pura curiosidad científica, ¿tienes novio?”
