21-12-2025, 12:40 AM
El sol seguía pegando fuerte y Elara ya no sabia ni donde meterse para que no le diera un golpe de calor. Mientras caminaba por la orilla de los arrozales, vio a lo lejos una figura que le parece un edificio de tres pisos, pero cuando enfoco bien la vista se dio cuenta que era una persona... bueno, una Mink. Nunca habia visto a alguien tan grande, era como una montaña con orejas y pelaje blanco que estaba ahi metida en el barro.
— Wow... — susurro Elara deteniendose un segundo. Se sentia como una hormiga al lado de esa mujer de cuatro metros.
Se acerco un poco mas, tratando de no resbalarse con el lodo que habia por todos lados. Escucho las quejas de la chica conejo sobre el fango y el calor, y la verdad es que la entendia perfectamente. Elara tambien sentia que se estaba derritiendo, y eso que ella no tenía que cargar canastas ni tenia el cuerpo lleno de lodo seco. Se noto que la Mink estaba pasandola mal, toda sudada y con ese traje gris que se veia pesadisimo para el verano.
— Eh... ¡Hola! — grito Elara desde una distancia segura para que no la pisaran por accidente. Agito una mano en el aire y sus alas se movieron un poquito, soltando algo de polvo blanco que todavia le quedaba de algun viaje anterior. — Oye, no es por meterme donde no me llaman, pero te ves como si te fueras a desmayar de verdad. —se preocupó un poco por lo que estaban viendo sus ojos. Al menos Elara siempre era alguien tranquila en ese ámbito.
Se acerco un par de pasos mas, enterrando sus botas en el barro y haciendo una mueca de asco. El olor a tierra mojada era muy fuerte. Miro al señor que estaba con ella y luego volvio a mirar a la gigante.
— Yo tambien ando buscando agua o una sombra... esta isla es un horno, no se como aguantan trabajando asi — dijo Elara tratando de sonar amable aunque estaba cansadisima . — Si quieres te ayudo a cargar algo, aunque sea una canasta chiquita, no soy muy fuerte pero ver a alguien de tu tamaño sufriendo asi me da como cosa. — y no le gustaba para nada, dejar a alguien que lo estaba pasando mal. ¡Tenía que ayudarlo a como de lugar! Así que ella se motivó, aunque sea un poco, para poder estar tranquila dentro de lo posible. Es lo de menos que podía hacer.
Se limpio el sudor de la frente con la manga y espero a ver si la Mink no se enojaba por la interrupcion. Al final del dia, Elara siempre habia sido de las que no podian ver a alguien pasandola mal sin decir algo, aunque ella misma estuviera a punto de caerse seca al piso por la sed.
— Soy Elara, por cierto. ¿De verdad no hay un lugar con sombra por aqui cerca? Siento que mis alas se van a empezar a cocinar en cualquier momento — pregunto mirando al viejo y luego a la chica blanca con cara de lastima.
Ella estaba más que segura, que sería un grandioso día. De eso no cabía ningún tipo de duda. Al menos para ella, era de ese modo.
— Wow... — susurro Elara deteniendose un segundo. Se sentia como una hormiga al lado de esa mujer de cuatro metros.
Se acerco un poco mas, tratando de no resbalarse con el lodo que habia por todos lados. Escucho las quejas de la chica conejo sobre el fango y el calor, y la verdad es que la entendia perfectamente. Elara tambien sentia que se estaba derritiendo, y eso que ella no tenía que cargar canastas ni tenia el cuerpo lleno de lodo seco. Se noto que la Mink estaba pasandola mal, toda sudada y con ese traje gris que se veia pesadisimo para el verano.
— Eh... ¡Hola! — grito Elara desde una distancia segura para que no la pisaran por accidente. Agito una mano en el aire y sus alas se movieron un poquito, soltando algo de polvo blanco que todavia le quedaba de algun viaje anterior. — Oye, no es por meterme donde no me llaman, pero te ves como si te fueras a desmayar de verdad. —se preocupó un poco por lo que estaban viendo sus ojos. Al menos Elara siempre era alguien tranquila en ese ámbito.
Se acerco un par de pasos mas, enterrando sus botas en el barro y haciendo una mueca de asco. El olor a tierra mojada era muy fuerte. Miro al señor que estaba con ella y luego volvio a mirar a la gigante.
— Yo tambien ando buscando agua o una sombra... esta isla es un horno, no se como aguantan trabajando asi — dijo Elara tratando de sonar amable aunque estaba cansadisima . — Si quieres te ayudo a cargar algo, aunque sea una canasta chiquita, no soy muy fuerte pero ver a alguien de tu tamaño sufriendo asi me da como cosa. — y no le gustaba para nada, dejar a alguien que lo estaba pasando mal. ¡Tenía que ayudarlo a como de lugar! Así que ella se motivó, aunque sea un poco, para poder estar tranquila dentro de lo posible. Es lo de menos que podía hacer.
Se limpio el sudor de la frente con la manga y espero a ver si la Mink no se enojaba por la interrupcion. Al final del dia, Elara siempre habia sido de las que no podian ver a alguien pasandola mal sin decir algo, aunque ella misma estuviera a punto de caerse seca al piso por la sed.
— Soy Elara, por cierto. ¿De verdad no hay un lugar con sombra por aqui cerca? Siento que mis alas se van a empezar a cocinar en cualquier momento — pregunto mirando al viejo y luego a la chica blanca con cara de lastima.
Ella estaba más que segura, que sería un grandioso día. De eso no cabía ningún tipo de duda. Al menos para ella, era de ese modo.
