12-08-2023, 08:12 PM
Se sentía genial, el agua estaba helada, pero Kovashi se encontraba contento. Bajo el agua todo era diferente, le hubiera encantado ser un gyojin para poder absorber experiencias bajo el océano como podía hacerlo esa raza. Le parecía una ventaja otorgada por la naturaleza, perseguida por aquellos que no eran capaces de apreciarla, tenerla o conseguirla de algún modo. Ojos abiertos, peces moviéndose alrededor de su cuerpo, pequeños, del tamaño de un ratón. Husmeaban a su alrededor -¿Me están saludando?- Que egocéntrico era pensar algo así, por qué iban a tomarse el tiempo de saludar a un humano o más aún, ¿eran capaces de reconocer algo? ¿de saludar? Kovashi tenía entendido que los peces no poseían la cualidad de la racionalidad, eran incapaces de entender qué hacían o si tenían un motivo, era simplemente instinto natural.
Pudo identificar a un pequeño pez con un hilo de sangre en su rostro que seguía a los demás como en una procesión religiosa. Kovashi alargó el brazo intentando tocarlo, pero entonces todos salieron espantados hacia el lado contrario. - ¿Que me está pasando? Como si nunca hubiera visto un maldito pez ... Últimamente me siento extraño, más reflexivo ... No sé a qué se puede deber- Sus pensamientos ocupaban todo el aspecto de atención hasta qué. Sí, hasta que apareció ella. Kovashi abrió bien los ojos, su azul claro iluminaba un camino que comenzaría a caminar no muy tarde. Intentó esbozar una sonrisa, perdiendo parte del aire que aguantaba en su boca. La gyojin se movía cerca hasta que su mano entró en contacto con la del Shimatsu. este no puso impedimento alguno, es más, alargó su diestra.
Un acelerón dejó rápidamente atrás el barco de Cargo. El pobre hombre gritaba desesperado al contemplar desde la superficie un cohete en dirección contraria a su barco. Kovashi miró atrás, inconscientemente sabía que esa sería la última vez que vería a Cargo.
Su viaje era muy móvil, apenas y pudo ver pasar algún coral, varios tiburones, poco más, se movían a una velocidad descomunal. Cuando por fin pudieron sacar la cabeza del agua, el rostro de Kovashi era un poema intentando respirar de manera desesperada. — Ufff ... Eso ha estado cerca — Agitó su cabello, intentando que los pelos no se metieran de por medio. Ella estaba cerca. — Vaya, eres guapa — Directo, como siempre.
Pudo identificar a un pequeño pez con un hilo de sangre en su rostro que seguía a los demás como en una procesión religiosa. Kovashi alargó el brazo intentando tocarlo, pero entonces todos salieron espantados hacia el lado contrario. - ¿Que me está pasando? Como si nunca hubiera visto un maldito pez ... Últimamente me siento extraño, más reflexivo ... No sé a qué se puede deber- Sus pensamientos ocupaban todo el aspecto de atención hasta qué. Sí, hasta que apareció ella. Kovashi abrió bien los ojos, su azul claro iluminaba un camino que comenzaría a caminar no muy tarde. Intentó esbozar una sonrisa, perdiendo parte del aire que aguantaba en su boca. La gyojin se movía cerca hasta que su mano entró en contacto con la del Shimatsu. este no puso impedimento alguno, es más, alargó su diestra.
Un acelerón dejó rápidamente atrás el barco de Cargo. El pobre hombre gritaba desesperado al contemplar desde la superficie un cohete en dirección contraria a su barco. Kovashi miró atrás, inconscientemente sabía que esa sería la última vez que vería a Cargo.
Su viaje era muy móvil, apenas y pudo ver pasar algún coral, varios tiburones, poco más, se movían a una velocidad descomunal. Cuando por fin pudieron sacar la cabeza del agua, el rostro de Kovashi era un poema intentando respirar de manera desesperada. — Ufff ... Eso ha estado cerca — Agitó su cabello, intentando que los pelos no se metieran de por medio. Ella estaba cerca. — Vaya, eres guapa — Directo, como siempre.
