Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado :: +18
#5
Narrador / María Merlot



……………………………………

Un beso al aire.
Un suave toque del mentón.
Un apretón de cachetes.
Un lametón en la mejilla.

¿Que le faltaba a ese hombre por hacerle? ¿Besarla? El sujeto de cabello morado no conocía el concepto de espacio personal, y como ella se estaba divirtiendo con la interacción tan random que había conseguido en ese festival de caña de azúcar, tampoco le importaba mucho; claro, pondría un límite si sentía que abusaba de su suerte, quizás un límite que hiciera que su zapato conociera su entrepierna o su palma su bronceada mejilla.

¿Sardina? Llevó su mano a la boca para evitar que vieran su leve sonrisa. La comparación le causó mucha gracia, grandes peces sus primas las sardinas… que en tiempos de hambrunas salvaban vidas humanas o creyó escucharlo una vez. Dejando eso de lado, oírlo “animarla”, solo la hacía sonreír más… ¿Ver a un tipo tan bueno como él en calzoncillos? ¿Su madre gorda? Ni siquiera la recordaba pero no podía negar que tenía razón, si la diana fuera más grande seguro acertaría a la primera ¿Pero cómo podía apuntar con precisión con semejantes distracciones? No, no podía. Ese hombre era un torbellino pero ella también lo era, sería una batalla de voluntades que no estaba dispuesta a perder.

Cuando lo hizo caer, de la forma más tramposa posible, vio volar al ave de su cabeza mientras él se sumergía en el azucarado tanque, al tiempo que le mostraba sus dedos medios, ella solo le sonrió con postura encantadora. En los labios de la semi sirena se reflejaba una inocente sonrisa que contrastaba con la cara de pocos amigos que tenía el hombre cuando emergió a la superficie, lanzando un chorro de agua de su boca como si fuera una fuente… al ver esa acción la chica simplemente se echó para atrás con agilidad para evitar ser… “escupida” — …. pero amo Tricky Grape, que pocos modales tiene. Parece un horrible… ¿cómo es que es que se llamaban? Ah, si… pirata — comentó con dulzura como si ella realmente fuera “una princesita” que tuviera a los piratas como los monstruos de los cuentos.

Cuando el hombre salió del agua azucarada se sacudió como un perro, las gotas volaron en todas las direcciones. María no se apartó, dejó que el pelimorado la volviera a “mojar” porque si. Los orbes de la mujer siguieron los habilidosos dedos del acaparador de su atención, dedos que desabrocharon uno a uno los botones de su colorida camisa de flamencos dejando su torso al descubierto, y tenía que darle la razón, otra vez, si era agradable de mirar la verdad pero lamentablemente para él, ella siempre estuvo rodeada de hombres guapos o de cuerpos sexys, así que en teoría era inmune a esos atributos “físicos”.

Él se acercó, ella no se alejó. Él seguía invadiendo su espacio personal, ella se lo permitió. ¿Se estaba secando con su vestido mojado? ¿O solo estaba intentando levantar su falda para ver debajo? Su locura lógica le indicaba que era lo segundo. Lo dejo pasar, nuevamente. Cuando tomó el mapa y lo abrió, María instintivamente se inclinó para chismosear el contenido pero para ella solo eran garabatos incomprensibles, era el gigante Thyrm quien sabía leer esas cosas.

“Bueno, señorita…”

Cuando él terminó de analizar el pergamino informó sobre las opciones. ¿Así que el bar quedaba en una jungla? Debía ser el mejor licor de la isla para que beberlo representará un riesgo a la vida misma, un riesgo que implicaba tigres y otros depredadores pero si eso haría feliz a sus nakamas en el largo viaje que les esperaba entonces ella estaba dispuesta a ir por ese brebaje del averno. Y otra vez, volvió a romper su espacio personal, tomándola por la cintura y acercándola a su cuerpo... era piel sobre piel solo separada por la fina tela de sus prendas. Cuando le tomo la barbilla y la acerco poco a poco, no lo creyó capaz de más, no podía…

¿Recuerdan lo que le faltaba por hacerle?
Si…
Ocurrió…
La beso…
Labio sobre labio…
Suave como el aleteo de una mariposa…
Inerte como una roca…

María parpadeo una, dos, tres veces procesando lo que acababa de ocurrir… desde que era dueña de su cuerpo nadie se había atrevido a tocarla sin su consentimiento, pero eso quedaba en segundo lugar cuando… pensaba en el asunto… ¿Asunto? ¡SI! Como un hombre con esa aura daría un “beso suave y dulce”, menuda decepción, ahora faltaría que cuando lo golpeara en la entrepierna no encontrará “nada”. Ante ese pensamiento no puedo más que comenzar a reír, una risa que comenzó sutil pero fue escalando a una tan audible y encantadora como su belleza misma.

Las palabras del hombre se perdieron entre su risa, las lágrimas se le salían de los ojos. ¡Ahora necesitaba saberlo! La cotilla en su interior necesitaba respuestas, y las iba a conseguir. Tomando aire para calmarse, se limpio las lagrimas — …. Amo, amo, amo — dijo acercándose a él en un par de brinquitos, colocando sus manos en su pecho desnudo y viendo hacia arriba, después de todo le sacaba unos buenos metros — …. primero lo primero porque no podemos comenzar por lo tercero, el inicio con el principio, nos ayuda a ser coherentes con el final de las opciones que has planteado amo Tricky Grape, no podemos comenzar sin antes solventar esos detalles de importancia nivel Azul, grado cuatrocientos dieciocho — le comento sin apartar  sus ojos de los suyos, ámbar sobre morado — …. Primero… — dijo quitando la diestra del pecho y mostrandole solo el dedo índice levantado como si fuera un uno — …. ¡Me has robado un beso! Y eso en mi reino imaginario es un delito grave. Tendrás que pagar una fianza muy grande: cinco copas, no una (tacaño); una mascota con pelos, un hermoso broche para el cabello… y claro, dolor físico… — comentó ahora señalando para luego proceder a darle una bofetada, pero fue simbólica porque no le dio con la fuerza suficiente como para hacerlo voltear la cara o sacarle un diente, que podría pero se contuvo  — …. Segundo… — ahora era ella quien usando ambas manos sujetó las mejillas del hombre haciendo que se inclinara cerca de su rostro  — …. si vas a besar, hazlo bien — le susurro sin apartar la mirada, como si le contara un secreto prohibido y delicioso; entonces rompió la distancia haciendo que sus labios se unieran, distinto al beso suave y dulce que él le dio, el de ella iba cargado de sensualidad y hambre, con su lengua se abrió paso a la cavidad del hombre, invadiendo aquella boca que minutos antes solo soltaba payasadas y ahora era callada por su propio aliento. El sabor a caña de azúcar mezclada con el licor que Tricky Grape había consumido antes se apoderó de sus papilas gustativas, su cuerpo se pegó más y más al suyo; la cercanía que él había tenia antes, no era nada comparada con esta, que casi fusionaba sus pieles. Los ojos de María se medio cerraron, y aunque estaba bromeando con el hombre, eso no minimizaba que el cuerpo reaccionara a los estímulos, y aquel beso la estaba estimulando y mucho, cuando le faltó el aire se separó soltando un suspiro mezclado con gemido — …. tercero — lo soltó dando un paso hacia atrás, y recobrando sus sentidos… ¿cuánto tiempo llevaba sin besar a alguien? Mucho, desde que Ashviel la rescató del burdel; es más, era el primer beso que daba por voluntad propia, y eso la hacía sentir bien, porque besar no debería ser malo, debería ser una forma de mostrar cariño y cercanía hacia otros, pero en su caso los besos nunca no fueron consensuados, los besos que en su vida habían sido… arrebatados contra su voluntad, y por eso nunca los había disfrutado realmente… hasta ahora, que fue ella quien quiso y pudo hacerlo.

Libertad
Ashviel le hablo sobre ella.
Ashveil le enseñó sobre ella.
Ashviel le mostró sobre ella.

Ashviel le había abierto los ojos a un mundo que ni se imaginó poder alcanzar, ser dueña de sus actos, ser dueña de su cuerpo, ser dueña de su vida. Acababa de besar a un desconocido pervertido porque ella quiso, y cuando él lo hizo sin permiso ella pudo sin miedo reprocharle y abofetearlo… ahora podía actuar y sentir con libertad, cada dia entendía mas y mas a su bohemio capitán, y porque todo giraba en torno a la libertad  — …. tercero… — repitió con una sonrisa traviesa formándose en sus labios y un brillo especial emanando de sus ojos  — …. haremos todo, iremos por ese licor de caña de azúcar, pelearemos contra esos tigres y depredadores,  beberemos esas copas y la pasaremos de la puta madre, Amo Tricky Grape — sentenció con toda la seguridad que el poder sobre su vida le daba, así que sin más empezó a caminar hacia la derecha, decidida de ir a la jungla.

— Señorita, la jungla está hacia el otro lado — le gritó el moderador Cara de Alcachofa, haciendo que la celeste se girara, y comenzará a caminar hacia dónde le indico el sambero. Esperaba que su agradable amo la siguiera…

Al dejar atrás el festival, llegó al borde de la selva… una que se veía muy tupida. Si, definitivamente ahí habrían muchos animales, de tamaños y formas distintas pero ni esa idea iba a quitarle la adrenalina y ganas de comerse el mundo, y lo haría junto al pervertido cabello color uva — Se ve como toda una aventura, amo — le comento con los brazos en jarras viendo la densa vegetación que se extendía frente a ellos — Por cierto, ya que compartimos fluidos deberíamos compartir nombres, mis amigos me dicen MM… puedes decirme así amo, y tu para mi siempre serás Capitán Tricky Grape Pervertido… ¿el ave tiene nombre? — hablo con encanto e inocencia como si ella no se hubiera comido bruscamente su boca antes, si iban a estar juntos, qué mejor que empezar a conocerse.


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RE: Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado - por Maria Merlot - 21-12-2025, 01:46 AM

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