Lo cierto, es que Ryan a pesar de su expresión hambrienta nadie se había acercado más que para observarlo y hacer sus murmullos típicos… “Raritos de mierda” Seria el principal pensamiento de aquel blanquizco chiquillo que parecía algo famélico por aquella cagada que se habría enviado antes, lo cual hacia que apenas pudiese prestar atención a lo que realmente decían, sonando mas como zumbidos ante sus oídos que deseos de aquella luz que llegaba a su capa parecía ser como una fuente inagotable de alimentos, todo debido a sus extraños y extravagantes poderes que le permitían convertirse en gran medida en plantas de todo tipo, poder que venia de aquella fruta que había comido ya hace años, y que solo usaba para casos de emergencia… Como una pelea importante o… No tener dinero para comer… Lo cual provocaba que se vieran muchas veces como un monstruo ante el desconocimiento de aquellas frutas diabólicas.
Entonces pues sea por el hambre o por la insolación constante que recibía del sol, aquel chiquillo habría quedado en ese extraño trance hace horas provocando que lo viesen aun mas poderoso de lo que aparentaba normalmente como el vagabundo que era… Lo que haría que en primera instancia no notase a aquella mujer pelirroja que se le estaba acercando para hablarle susurrándole, siendo precisamente el momento en el cual llegaste a abrir la boca que este abriría los ojos y te observaría poniendo una mueca de seriedad y luego… Se echase para atrás espantado.
-¿Eh?- Se quejaría apoyándose asustado como si hubiese visto un fantasma en alguna especie de película de terror, pero relajándose inmediatamente cuando te examino mejor, tal habría sido su susto que aparentemente de esa capa que traía musgo sacaría una daga unida a la misma capa la cual dejaría de nuevo caer en segundos… -Uh… Vaya susto me pegaste. – Suspiraría aquel chiquillo de dieciséis años entre vozarrones de aire entrecortados, que se veía a leguas no era aquel peleador que tanto decían los dichos, por lo cual aquella muchedumbre iría desmantelándose tan rápido como se formo en un desanimo tal que simplemente se oiría un “Oooh…” Grupal entre todos los presentes, siendo mientras aquella extraña turba se desmoronaba que verías que aquel niñato iría dándole un escalofrío, digno de nevada atrapando a alguien desnudo, todo mientras tenía una mano limpiándose la cara con fuerza como si hubiera visto a alguna especie de pesadilla en ese extraño trance.
Por lo que, después de hacer eso te respondería -Si, si… Todo bien… Agh…- Se quejaría finalmente calmándose para decir -Perdón… Me mataba el hambre y decidí que lo mejor sería quedarme aquí… - Comentaría nervioso a la vez que con un tímido rojo bastante ruborizado ¿Acaso había algo que le habría llamado la atención de ti? ¿O es que tenía alguna clase nerviosismo por haberse quedado ahí sentado sin comer? Lo único que podrías decir es que aquel chiquillo no era normal en especial para su edad.
Así pues, el chico tomaría una gran bocanada de aire y además de que le sonaría el estomago de un crujido de hambre, de repente el chiquillo empezaría a recuperar su color de piel que, aunque seguía medio pálido, parecía como que recuperaba su forma natural, al mismo tiempo de que aquel musgo iba muriendo lentamente y el suspiraba en un tono de extremo gocé como quien come un rico pavo asado en otras fechas, lo cual haría parecer que llevaba aguantando un buen rato el aire que le faltaba en sus pulmones.
Tosería tocandose el cuello pues así para terminar con un -Eh… Si… Por lo menos ahora no andan gritando… ¿Cuál es tu nombre? – Cuestionaría ahora con un tono bastante sorprendido de que te hubieras quedado ahí, bajando recién ahora la mirada para ver tus alas, lo cual le haría sorprenderse casi tanto como lo debías estar tu ahora ¿Qué pasaría con aquel encuentro? Tocaba descubrirlo.
Entonces pues sea por el hambre o por la insolación constante que recibía del sol, aquel chiquillo habría quedado en ese extraño trance hace horas provocando que lo viesen aun mas poderoso de lo que aparentaba normalmente como el vagabundo que era… Lo que haría que en primera instancia no notase a aquella mujer pelirroja que se le estaba acercando para hablarle susurrándole, siendo precisamente el momento en el cual llegaste a abrir la boca que este abriría los ojos y te observaría poniendo una mueca de seriedad y luego… Se echase para atrás espantado.
-¿Eh?- Se quejaría apoyándose asustado como si hubiese visto un fantasma en alguna especie de película de terror, pero relajándose inmediatamente cuando te examino mejor, tal habría sido su susto que aparentemente de esa capa que traía musgo sacaría una daga unida a la misma capa la cual dejaría de nuevo caer en segundos… -Uh… Vaya susto me pegaste. – Suspiraría aquel chiquillo de dieciséis años entre vozarrones de aire entrecortados, que se veía a leguas no era aquel peleador que tanto decían los dichos, por lo cual aquella muchedumbre iría desmantelándose tan rápido como se formo en un desanimo tal que simplemente se oiría un “Oooh…” Grupal entre todos los presentes, siendo mientras aquella extraña turba se desmoronaba que verías que aquel niñato iría dándole un escalofrío, digno de nevada atrapando a alguien desnudo, todo mientras tenía una mano limpiándose la cara con fuerza como si hubiera visto a alguna especie de pesadilla en ese extraño trance.
Por lo que, después de hacer eso te respondería -Si, si… Todo bien… Agh…- Se quejaría finalmente calmándose para decir -Perdón… Me mataba el hambre y decidí que lo mejor sería quedarme aquí… - Comentaría nervioso a la vez que con un tímido rojo bastante ruborizado ¿Acaso había algo que le habría llamado la atención de ti? ¿O es que tenía alguna clase nerviosismo por haberse quedado ahí sentado sin comer? Lo único que podrías decir es que aquel chiquillo no era normal en especial para su edad.
Así pues, el chico tomaría una gran bocanada de aire y además de que le sonaría el estomago de un crujido de hambre, de repente el chiquillo empezaría a recuperar su color de piel que, aunque seguía medio pálido, parecía como que recuperaba su forma natural, al mismo tiempo de que aquel musgo iba muriendo lentamente y el suspiraba en un tono de extremo gocé como quien come un rico pavo asado en otras fechas, lo cual haría parecer que llevaba aguantando un buen rato el aire que le faltaba en sus pulmones.
Tosería tocandose el cuello pues así para terminar con un -Eh… Si… Por lo menos ahora no andan gritando… ¿Cuál es tu nombre? – Cuestionaría ahora con un tono bastante sorprendido de que te hubieras quedado ahí, bajando recién ahora la mirada para ver tus alas, lo cual le haría sorprenderse casi tanto como lo debías estar tu ahora ¿Qué pasaría con aquel encuentro? Tocaba descubrirlo.
karmas y detalles
