21-12-2025, 04:53 AM
Elara se quedó un poco perpleja por lo que estaba pasando ahora mismo, como el hombre por un momento analizaba la situación. ¿Acaso la había estado viendo desde hace mucho tiempo? Se asustó un poco, pero también era porque pensó que le había dado a alguien y que ahora se metería en un lío legal, pero viendo como el tipo “analizaba” era lo más extraño que ella había visto. Se asustó un poquito, mientras que sus alitas se movían rápido por puros nervios.
— ¡Ah! ¡Lo siento! ¡No quise darle! — empezó a decir casi gritando, pero se calló de golpe cuando el hombre rompió la flecha con una mano.
Se quedó quieta viendo cómo el extraño la analizaba. El tipo se veía aterrador, como si acabara de salir de un funeral o algo por el estilo, con un aire medio darks que daba miedo... pero cuando él habló y empezó a comentar todo tímido, Elara sintió que el corazón le daba un vuelco que ella no entendió del todo muy bien, algo que para ella era bastante sorpresivo.
Se fijó mejor en él y, aunque su mente le decía "corre", sus ojos se fueron directos a su pecho. Se notaba que era un hombre de esos que trabajan duro, por lo que de una forma que a Elara la dejó sin aire. Era algo que ella no podía controlar del todo muy bien, por desgracia, más aún cuando ella estaba en una situación que no podía controlar del todo. No le gustaba para nada sentirse de ese modo.
— Ay no... nee~ ... concéntrate Elara, no seas tonta — se regañó a sí misma, sintiendo que la cara le ardía de la vergüenza. Y más aún cuando hablaba en voz baja.
Y para el colmo, ella es súper honesta, no pudo ocultar que el tipo le estaba causando una impresión tremenda que ella no podía evitar bajo ningún motivo. Se acercó un par de pasos, temblando un poco, y sacó el resto de sus flechas baratas para dárselas como él había pedido. Ella prácticamente accedió rápidamente. ¿Qué pasaba si ella se quedaba desarmada? ¿Acaso solamente lo hizo por que lo consideraba de “buen ver”? La pobre Elara a veces era demasiado ingenua en gran parte de las cosas.
— S-sí... claro, tómelas... nee~ — dijo con la voz toda tímida, tratando de no mirar de más ese pecho tan bien formado. — Ya sé que no sirven para nada... las compré en el muelle porque estaban baratas y el vendedor me juró que eran de las buenas. Se nota que me estafaron... — mencionó casi con resignación. Debido a que ella era consiente de “eso” pero aún así accedió para poder entrenar un poco. Pero que alguien se diese cuenta, lo hacía peor aún.
Le extendió las flechas con la mano, teniendo cuidado de no tocarle los dedos para no electrocutarse de los nervios. Porque eso sería lo peor que le podía pasar ahora mismo a ella. Era una desgracia viva.
— Usted... usted sabe mucho de maderas, ¿verdad? Se nota en sus manos... y en sus forma corporal... — se tapó la boca rápido al darse cuenta de lo que acababa de soltar por culpa de su honestidad. — ¡Digo! Que se nota que trabaja mucho. Soy Elara... y gracias por no enojarse porque casi le pego un flechazo. Casi siempre la gente solo me mira las alas como si fuera algo raro… ¡Pero usted es diferente! ¡Se fijó en algo más! Así que se lo agradezco. — le brindó una reverencia, casi por instinto. Y eso la hizo estar más sonrojada por la vergüenza y la timidez que tenía. Era demasiado franca para decir las cosas, no se medía.
Se quedó ahí parada, esperaba que sus mejillas dejaran de estar tan rojas, porque sentía que se iba a derretir ahí mismo frente al hombre. — ¿Puedo saber cual es su nombre? — mencionó Elara. Con una clara intención de saber cómo este encuentro podría ser provechoso para los dos. Al menos Elara estaba intentando controlar ese nerviosismo que a veces le jugaba una muy mala pasada.
![[Imagen: q7MwFmp.png]](https://i.imgur.com/q7MwFmp.png)
Se quedó quieta viendo cómo el extraño la analizaba. El tipo se veía aterrador, como si acabara de salir de un funeral o algo por el estilo, con un aire medio darks que daba miedo... pero cuando él habló y empezó a comentar todo tímido, Elara sintió que el corazón le daba un vuelco que ella no entendió del todo muy bien, algo que para ella era bastante sorpresivo.
Se fijó mejor en él y, aunque su mente le decía "corre", sus ojos se fueron directos a su pecho. Se notaba que era un hombre de esos que trabajan duro, por lo que de una forma que a Elara la dejó sin aire. Era algo que ella no podía controlar del todo muy bien, por desgracia, más aún cuando ella estaba en una situación que no podía controlar del todo. No le gustaba para nada sentirse de ese modo.
![[Imagen: 734oj3I.png]](https://i.imgur.com/734oj3I.png)
Y para el colmo, ella es súper honesta, no pudo ocultar que el tipo le estaba causando una impresión tremenda que ella no podía evitar bajo ningún motivo. Se acercó un par de pasos, temblando un poco, y sacó el resto de sus flechas baratas para dárselas como él había pedido. Ella prácticamente accedió rápidamente. ¿Qué pasaba si ella se quedaba desarmada? ¿Acaso solamente lo hizo por que lo consideraba de “buen ver”? La pobre Elara a veces era demasiado ingenua en gran parte de las cosas.
— S-sí... claro, tómelas... nee~ — dijo con la voz toda tímida, tratando de no mirar de más ese pecho tan bien formado. — Ya sé que no sirven para nada... las compré en el muelle porque estaban baratas y el vendedor me juró que eran de las buenas. Se nota que me estafaron... — mencionó casi con resignación. Debido a que ella era consiente de “eso” pero aún así accedió para poder entrenar un poco. Pero que alguien se diese cuenta, lo hacía peor aún.
Le extendió las flechas con la mano, teniendo cuidado de no tocarle los dedos para no electrocutarse de los nervios. Porque eso sería lo peor que le podía pasar ahora mismo a ella. Era una desgracia viva.
— Usted... usted sabe mucho de maderas, ¿verdad? Se nota en sus manos... y en sus forma corporal... — se tapó la boca rápido al darse cuenta de lo que acababa de soltar por culpa de su honestidad. — ¡Digo! Que se nota que trabaja mucho. Soy Elara... y gracias por no enojarse porque casi le pego un flechazo. Casi siempre la gente solo me mira las alas como si fuera algo raro… ¡Pero usted es diferente! ¡Se fijó en algo más! Así que se lo agradezco. — le brindó una reverencia, casi por instinto. Y eso la hizo estar más sonrojada por la vergüenza y la timidez que tenía. Era demasiado franca para decir las cosas, no se medía.
Se quedó ahí parada, esperaba que sus mejillas dejaran de estar tan rojas, porque sentía que se iba a derretir ahí mismo frente al hombre. — ¿Puedo saber cual es su nombre? — mencionó Elara. Con una clara intención de saber cómo este encuentro podría ser provechoso para los dos. Al menos Elara estaba intentando controlar ese nerviosismo que a veces le jugaba una muy mala pasada.
