La puerta en esos momentos permaneció abierta unos momentos mas de lo que era necesario normalmente para alguien que atendiera a sus clientes. No era una invitación inmediata a pasar, sino una pausada medida y calculada. Desde el interior emanaba aquel sutil olor a la mezcla de hierbas secas, alcohol fuerte y un aroma anisado que aun no se terminaba de identificar en el aire. La luz era baja y tenue, teñida por la lampara de vidrio opaco que mostraban como las sombras de algunas estatuas Vudú, de tenebroso aspecto, se alzaban hasta el techo gracias a la luminosidad de un aura de penumbras.
Se podía ver en algunas repisas, por el espacio abierto de la la puerta, un gran numero de frascos con lo que parecia diferentes animales, raíces y cabezas disecadas en un tipo de aceite amarillezco con una caligrafía elegante y precisa que detallaba cada uno de los ingredientes que tenia en aquella repisa.
La silueta de aquel hombre se habia alejado de la puerta, marchando nuevamente hacia donde se encontraba su escritorio. La tenue luz que apenas iluminaba el lugar dejara solamente ver sus ojos de pupilas rojizas, de un rubí intenso. Aquellos orbes de rojo brillante observaban al desconocido desde la oscuridad como lo haría una bestia en la profundidad de la selva de Centaurea mientas le analizaba en silencio, solo observándole hasta que se escucha una voz sugerente y sutil emanando desde la suave penumbra de la habitación
—Depende que entienda usted por "Únicas". — Respondió finalmente con una tono tranquilo, grave y de matiz sereno, no habia prisa, solo curiosidad.—
Señalo con un gesto de sus dedos que pasara hacia el interior mientras que observaba algunas recetas que tenia pendientes de algunos importantes nobles que tenían ciertos problemas familiares que algunos "brebajes mortíferos" no pudieran arreglar.
—Puede pasar, pero cierre. Prefiero que mis conversaciones no seas escuchadas por oídos ajenos, ewa,— dice mientras sigue ojeando las recetas sin observar a aquel hombre de cabellos rosáceo hasta que este ya esta dentro de aquel sitio. De la nada, la puerta se cierra de golpe detrás de el y en un chasquido de los dedos de aquel hombre de pupilas rojizas, varias velas en el lugar se encendieran mágicamente haciendo que ya todo tuviera una iluminación que lograba mostrar mas claramente a aquel hombre que habría abierto la puerta.
Era un chico joven, moreno y de mirada suspicaz, vestido elegantemente con un traje negro y sombrero de copa que estaban adornados de huesos y accesorios que daban a entender su cercanía con las practicas de la brujería el cual ofreció una sonrisa amable y formal a aquel hombre mientras se acercaba a el.
—Antes hablar de compras futuras o la calidad de mis preparados, hay algo que le debo aclarar. Yo no le vendo a cualquiera, y no vendo lo mismo a todos— sus dedos comenzando a juguetear con las cartas que tenia en sus manos haciéndolas desaparecer de la nada hasta quedar con una sola en la mano, la cual comenzó a girar entre sus dedos.
—Aquí no hay errores ni productos "rebajados". Todo lo que preparo funciona exactamente como se espera, siempre y cuando que el cliente sepa explicarse. Ewa.—
La mirada de "Bones" se clavo en la del visitante, firme, mientras que de la nada alza una ceja.
—Así que dígame.— añadió inclinándose hacia adelante mientras lo miraba con aquellos ojos rojizos que aun brillaban a pesar de haber mas luz que antes —¿Qué clase de trabajo requiere sedantes "especiales" y que tan vivo necesita que permanezca su próximo sujeto?—
La pregunta quedo en el aire en espera de la respuesta del recien llegado.
Se podía ver en algunas repisas, por el espacio abierto de la la puerta, un gran numero de frascos con lo que parecia diferentes animales, raíces y cabezas disecadas en un tipo de aceite amarillezco con una caligrafía elegante y precisa que detallaba cada uno de los ingredientes que tenia en aquella repisa.
La silueta de aquel hombre se habia alejado de la puerta, marchando nuevamente hacia donde se encontraba su escritorio. La tenue luz que apenas iluminaba el lugar dejara solamente ver sus ojos de pupilas rojizas, de un rubí intenso. Aquellos orbes de rojo brillante observaban al desconocido desde la oscuridad como lo haría una bestia en la profundidad de la selva de Centaurea mientas le analizaba en silencio, solo observándole hasta que se escucha una voz sugerente y sutil emanando desde la suave penumbra de la habitación
—Depende que entienda usted por "Únicas". — Respondió finalmente con una tono tranquilo, grave y de matiz sereno, no habia prisa, solo curiosidad.—
Señalo con un gesto de sus dedos que pasara hacia el interior mientras que observaba algunas recetas que tenia pendientes de algunos importantes nobles que tenían ciertos problemas familiares que algunos "brebajes mortíferos" no pudieran arreglar.
—Puede pasar, pero cierre. Prefiero que mis conversaciones no seas escuchadas por oídos ajenos, ewa,— dice mientras sigue ojeando las recetas sin observar a aquel hombre de cabellos rosáceo hasta que este ya esta dentro de aquel sitio. De la nada, la puerta se cierra de golpe detrás de el y en un chasquido de los dedos de aquel hombre de pupilas rojizas, varias velas en el lugar se encendieran mágicamente haciendo que ya todo tuviera una iluminación que lograba mostrar mas claramente a aquel hombre que habría abierto la puerta.
Era un chico joven, moreno y de mirada suspicaz, vestido elegantemente con un traje negro y sombrero de copa que estaban adornados de huesos y accesorios que daban a entender su cercanía con las practicas de la brujería el cual ofreció una sonrisa amable y formal a aquel hombre mientras se acercaba a el.
—Antes hablar de compras futuras o la calidad de mis preparados, hay algo que le debo aclarar. Yo no le vendo a cualquiera, y no vendo lo mismo a todos— sus dedos comenzando a juguetear con las cartas que tenia en sus manos haciéndolas desaparecer de la nada hasta quedar con una sola en la mano, la cual comenzó a girar entre sus dedos.
—Aquí no hay errores ni productos "rebajados". Todo lo que preparo funciona exactamente como se espera, siempre y cuando que el cliente sepa explicarse. Ewa.—
La mirada de "Bones" se clavo en la del visitante, firme, mientras que de la nada alza una ceja.
—Así que dígame.— añadió inclinándose hacia adelante mientras lo miraba con aquellos ojos rojizos que aun brillaban a pesar de haber mas luz que antes —¿Qué clase de trabajo requiere sedantes "especiales" y que tan vivo necesita que permanezca su próximo sujeto?—
La pregunta quedo en el aire en espera de la respuesta del recien llegado.
Karmas
