21-12-2025, 10:04 PM
El descanso había sido breve pero necesario. Escuché a Joe hablar sobre Viktor, el compañero de Sohem del pelo plateado. Tenía sentido que alguien tan culto pudiera saber más sobre este tipo de Haki. Karl hizo un comentario sobre que además de guapo también era listo, y no pude evitar sonreír ligeramente ante su tono. Cuando Joe elogió los onigiris y me pidió la receta, sentí un pequeño orgullo – “Claro, cuando volvamos al faro te enseño. No tiene mucho secreto, solo hay que conseguir buen salmón fresco” – respondí. El comentario de Karl sobre el canibalismo me hizo reír – “Gowowo wowowo, técnicamente soy un gyojin, no un pez” – dije con humor – “Además, el salmón está delicioso, no voy a negármelo por tecnicismos.”
Pero el momento de descanso terminó rápidamente. Joe se levantó y se posicionó a 5 metros de Karl, declarando que estaba listo. Yo también me puse de pie, sintiendo cómo mis músculos protestaban ligeramente. El onigiri me había dado un empujón de energía que necesitaba. Me coloqué formando un triángulo con Joe y Karl, manteniendo aproximadamente la misma distancia, 5 metros alado de cada uno. No sabía exactamente qué esperar de este ataque a máxima potencia, pero tenía que estar preparado. Cuando Karl comenzó a contar cerré los ojos también. Si iba a resistir su poder, necesitaba conectar con mi convicción de la misma forma que lo había hecho antes. Visualicé el rostro de Fugowo siendo arrastrado lejos. Vi las camas de hospital donde mis padres yacían destrozados. Recordé cada pista que había seguido durante años, cada callejón sin salida, cada momento de frustración. Pero también recordé por qué seguía adelante, porque mi hermano estaba en algún lugar esperando, porque había miles de personas encadenadas que necesitaban ser liberadas, porque había hecho una promesa. Sentí ese poder moviéndose dentro de mí nuevamente, ese mismo que había despertado hace unos minutos. Pero esta vez era diferente. Antes había sido una respuesta instintiva a la presión de Joe. Ahora estaba tratando de invocarlo conscientemente, de llamarlo desde lo profundo de mi ser sin necesitar un estímulo externo.
Abrí los ojos justo cuando Karl libero su poder. La onda de poder que liberó fue completamente diferente a todo lo que había sentido antes. No fue como el choque de voluntades que habíamos experimentado hace unos minutos. Esto fue como ser golpeado por una ola gigante que amenazaba con arrastrarte al fondo del océano. Mis rodillas se doblaron inmediatamente bajo el peso de esa voluntad masiva. El aire se volvió tan denso que respirar era como intentar respirar aceite. Sentí cómo cada célula de mi cuerpo gritaba que me arrodillara, que me rindiera ante ese poder abrumador. El miedo intentó colarse por las grietas de mi determinación. Este era el poder que había tumbado a un dragón. Este era el verdadero poder de Karl sin restricciones. Pero no iba a caer. Apreté los dientes y me concentré en mi convicción. Fugowo. Las familias separadas. La promesa hecha junto a esas camas de hospital. Mi voluntad de romper cada cadena, de liberar cada esclavo, de destruir cada red de traficantes. La fuerza explotó desde mi interior nuevamente, esta vez más controlada que antes pero igual de intensa. Mi propia voluntad se expandió para enfrentar la ola de poder de Karl. El sudor corría por mi rostro mientras mantenía mi postura. Cada segundo era una batalla, cada respiración un esfuerzo consciente. La voluntad de Karl seguía presionando, como una tormenta constante tratando de derribar un árbol joven. Pero yo había sobrevivido años de búsqueda infructuosa. Había soportado ver a mis padres destrozados. Había llevado la cicatriz de mi fracaso durante una década. Si todo eso no me había roto, este poder tampoco lo haría.
Mi voluntad chocaba contra la de Karl, dos fuerzas invisibles colisionando en el aire caliente del volcán. Podía sentir también la presencia de Joe, su propia voluntad uniéndose a la resistencia. Los tres poderes convergían en ese espacio, creando una tensión que hacía vibrar el aire mismo. No sabía cuánto tiempo podría mantener esto. Ya sentía mi energía drenándose rápidamente, el esfuerzo de mantener mi Haki activo contra el ataque de máxima potencia de Karl consumiendo mis reservas. Pero no iba a ser el primero en caer. Planté mis pies firmemente en el suelo volcánico y empujé con todo lo que tenía, dejando que mi convicción fluyera libremente, que mi voluntad se manifestara tan clara y pura como pudiera hacerlo. Porque esto era más que un entrenamiento. Esto era una prueba de si realmente tenía lo necesario para cumplir mi promesa, para alcanzar mi objetivo imposible, para liberar a todos aquellos que esperaban ser rescatados. Y no iba a fallar.
Pero el momento de descanso terminó rápidamente. Joe se levantó y se posicionó a 5 metros de Karl, declarando que estaba listo. Yo también me puse de pie, sintiendo cómo mis músculos protestaban ligeramente. El onigiri me había dado un empujón de energía que necesitaba. Me coloqué formando un triángulo con Joe y Karl, manteniendo aproximadamente la misma distancia, 5 metros alado de cada uno. No sabía exactamente qué esperar de este ataque a máxima potencia, pero tenía que estar preparado. Cuando Karl comenzó a contar cerré los ojos también. Si iba a resistir su poder, necesitaba conectar con mi convicción de la misma forma que lo había hecho antes. Visualicé el rostro de Fugowo siendo arrastrado lejos. Vi las camas de hospital donde mis padres yacían destrozados. Recordé cada pista que había seguido durante años, cada callejón sin salida, cada momento de frustración. Pero también recordé por qué seguía adelante, porque mi hermano estaba en algún lugar esperando, porque había miles de personas encadenadas que necesitaban ser liberadas, porque había hecho una promesa. Sentí ese poder moviéndose dentro de mí nuevamente, ese mismo que había despertado hace unos minutos. Pero esta vez era diferente. Antes había sido una respuesta instintiva a la presión de Joe. Ahora estaba tratando de invocarlo conscientemente, de llamarlo desde lo profundo de mi ser sin necesitar un estímulo externo.
Abrí los ojos justo cuando Karl libero su poder. La onda de poder que liberó fue completamente diferente a todo lo que había sentido antes. No fue como el choque de voluntades que habíamos experimentado hace unos minutos. Esto fue como ser golpeado por una ola gigante que amenazaba con arrastrarte al fondo del océano. Mis rodillas se doblaron inmediatamente bajo el peso de esa voluntad masiva. El aire se volvió tan denso que respirar era como intentar respirar aceite. Sentí cómo cada célula de mi cuerpo gritaba que me arrodillara, que me rindiera ante ese poder abrumador. El miedo intentó colarse por las grietas de mi determinación. Este era el poder que había tumbado a un dragón. Este era el verdadero poder de Karl sin restricciones. Pero no iba a caer. Apreté los dientes y me concentré en mi convicción. Fugowo. Las familias separadas. La promesa hecha junto a esas camas de hospital. Mi voluntad de romper cada cadena, de liberar cada esclavo, de destruir cada red de traficantes. La fuerza explotó desde mi interior nuevamente, esta vez más controlada que antes pero igual de intensa. Mi propia voluntad se expandió para enfrentar la ola de poder de Karl. El sudor corría por mi rostro mientras mantenía mi postura. Cada segundo era una batalla, cada respiración un esfuerzo consciente. La voluntad de Karl seguía presionando, como una tormenta constante tratando de derribar un árbol joven. Pero yo había sobrevivido años de búsqueda infructuosa. Había soportado ver a mis padres destrozados. Había llevado la cicatriz de mi fracaso durante una década. Si todo eso no me había roto, este poder tampoco lo haría.
Mi voluntad chocaba contra la de Karl, dos fuerzas invisibles colisionando en el aire caliente del volcán. Podía sentir también la presencia de Joe, su propia voluntad uniéndose a la resistencia. Los tres poderes convergían en ese espacio, creando una tensión que hacía vibrar el aire mismo. No sabía cuánto tiempo podría mantener esto. Ya sentía mi energía drenándose rápidamente, el esfuerzo de mantener mi Haki activo contra el ataque de máxima potencia de Karl consumiendo mis reservas. Pero no iba a ser el primero en caer. Planté mis pies firmemente en el suelo volcánico y empujé con todo lo que tenía, dejando que mi convicción fluyera libremente, que mi voluntad se manifestara tan clara y pura como pudiera hacerlo. Porque esto era más que un entrenamiento. Esto era una prueba de si realmente tenía lo necesario para cumplir mi promesa, para alcanzar mi objetivo imposible, para liberar a todos aquellos que esperaban ser rescatados. Y no iba a fallar.
OFF
Haki
Inventario

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