[Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social
#2

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-Joder...ya me estoy cansando de revisar las costas todos los días.-

Owen llevaba, ya, varios días desde su llegada a Little Garden en la búsqueda intrínseca de su tripulación desde sus aventuras en Whiskey Peak; Allí, distanciado de ellos, aprovechó en demasía la oportunidad de poder pasar tiempo con su amada, Gwen, y buscar (Sin demasiado esfuerzo) a los miembros de Los Olvidados, los cuales parecían haber cambiado de orden y bando desde sus más inmediatos inicios. Él, desconocido totalmente de este hecho, comenzó a ponerse las pilas al ver que ya, siendo esta la segunda isla que visitaba del Grand Line, tocaba comenzar a prestar atención a su misión principal: Infiltración en su propia tripulación para obtener la información pertinente y, así, Onizuka Jin podría dejarme definitivamente en paz, pudiendo volver a Isla del Karate con el amor de su vida y tener una vida alejada de una serie de acontecimientos que parecían querer complicarle la existencia de manera deliberada y casi como si existiesen entes sobrenaturales detrás de dispositivos electrónicos de otra dimensión y le forzaran a vivir una desventura atrás de otra. ¿Demasiado específico, no?

En cualquier cosa, llevaba, al menos, una hora caminando por el frondoso bosque selvático de aquella isla que, en un primer vistazo, parecía virgen, detenida de todo tipo de progreso o intervención de cualquier tipo -¡YAAAAAAAAUM...! Puta madre...- y, en efecto, liberando un bostezo enorme, uno que le abría la boca de par en par y le provocaba pequeñas lágrimas en los ojos, Owen observaba detenidamente hacia su izquierda, es decir, la propia costa de la isla. Sentía el frescor matutino del invierno, mitigado por el hermoso sol que mantenía todo más radiante y ligeramente más caluroso. Había llegado al norte luego de una larga caminata, lleno de expectativas de que, finalmente, pudiese encontrarse, aunque sea, el barco de "su tripulación" mínimamente encallado. Estando a, aproximadamente, veinte metros de la intersección entre las olas y la arena, sus ojos, borrosamente, divisaron una figura a la lejanía -...y eso?- en un balbuceo, creyó confundirse, comenzando a pestañear erráticamente, deteniendo su marcha en el mismo lugar mientras llevaba su mano izquierda hacia el rostro, frotándose los ojos. Nuevamente, pensaba que el sueño, el haber comido solo un pan como desayuno y la humedad tropical del entorno le estaban jugando una mala pasada, pero el manchurrón, pese a lejano, sí podía distinguirse en su forma -Mentira, ¿Serán ellos?- le resultó completamente inevitable, hablando consigo mismo en voz baja mientras cambiaba su cuerpo de orientación hacia la costa, sin dudar ni un solo ápice de segundo de mantenerse relativamente oculto entre la frondosa y extensa maleza que parecía generar una barrera verde que, en un pequeño degradé amarillento, cambiaba hacia arena -Dudoso.- pese a ser un joven errático, divertido y enérgico, el pelirrojo, ciertamente, siempre fue excesivamente desconfiado de todo el mundo, más de cualquiera que pueda venir en un barco en alta mar.

Cuando buscó prestarle atención, enfocando con fuerza sus orbes celeste brillante mientras entre-cerraba los ojos, casi como si eso fuese a darle algún tipo de zoom especial para mejorar la distancia. Sin embargo, el brillo de la luz matutina permitía apreciar detalles que, tal vez en el ocaso, serían imperceptibles: Un pequeño barquito, un botecito, progresivamente, se aproximaba en dirección hacia la costa de Little Garden, batallando con unas olas que le hacían ascender y descender de manera criminal, como si la naturaleza quisiese jugar con las vidas de aquellos en el bote -...ni se ven cicatrices como las de Maki...- buscaba detalles, elementos que pudiesen vincularle a su tripulación -...ni la espectacular belleza de Uker...- a veces parecía que Owen estaba enamorado de su capitán, pero realmente era envidia sana -...ni el vampiresco aspecto de Jensen...- aunque el chico todavía desconocía que el tirador ya no estaba en la tripulación. El muchacho, pacientemente y utilizando esos excelentes dotes de sigilo (Que duraban lo que lo mantuviese escondido debido a su exageradamente llamativo aspecto), se mantenía agazapado, pero mientras ellos parecían estar llegando a la arena, un fuertísimo estruendo -¡¡!!- se escuchó justo exactamente en la nuca del muchacho, uno que le obligó a realizar un acto reflejo de ocultamiento mayor e impresión, pudiendo sentir cómo, las aves, debido a la sorpresa y probablemente el miedo, decidieron escapar de dónde vendría el mismo. Gracias al excelentísimo oído del pelirrojo, sin ser capaz de identificar exactamente el foco del mismo, ahora, se vio forzado a voltear al escuchar cómo el estrujar de la quilla, que ejercía presión contra la arena, se volvía protagonista -¿Quiénes son...esos tipos?- cierta intriga se despertó en el pelirrojo, una que le quitó de su posición inicial agazapada al ver cómo un hombre de cabello azul, joven, miraba en múltiples direcciones de manera tan sospechosa como confusa.

En toda su vida, el pelirrojo conocía perfectamente los "comportamientos callejeros"; Esto era una playa, sí, pero como comerciante (y traficante) que el chico fue toda su vida, conocía demasiado bien ese comportamiento: Parecía estar esperando a alguien y, en su mano, yacía un maletín, uno que abrió y que, debido al ángulo, Owen no podía divisar su interior y más a esos veinte metros que aún les dividían.

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-Parece que alguien anda negociando algo, ¿Pero qué?-

Owen era una persona diferente. Seguía siendo un embaucador, un estafador, un ladrón y llevaría el peso de haber sido un mentiroso perpetuo toda su vida, pero desde que conoció a Gwen, era diferente. Algo se despertó en él, un instinto diferente al que venía atacándole a diestra y siniestra en una situación así, pero, ¿Y si eso dinero podría ayudarles más adelante en las subsecuentes islas? Le resultó inevitable pensar en la pregunta. Quiso orquestar un pequeño plan; Aprovechó la humedad de la tierra y, tomando pequeños trozos tenuemente húmedos de la tierra, comenzó a embadurnárselos de manera errática en el rostro, un poco en sus ropas y ligeramente en su cabello, dándole un aspecto mucho más sucio. Sacudió sus palmas, las limpió con su pantalón y, no dudó, luego, en revelear ese gran manchón rojo, con su característica chaquetita roja de cuello ancho y cabellos de un tono similar, teniendo una mano en su bolsillo derecho y con la izquierda, alzando para saludar.

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-¡Hey! ¿Se perdieron?-

Obviamente lo que menos pinta tenían era de perdidos, pero podría ser posible una pregunta así en una isla como Little Garden. Progresivamente, Owen iba reduciendo la distancia de veinte metros hasta cinco mientras proseguía con su charla -Soy el guardián de la zona norte de la costa de Little Garden.- quería mentirles un poco, para ver "de qué palo iban" -Parece una tierra inhóspita, pero solemos ayudar a los que caen varados aquí. Los lagartos gigantes no suelen ser muy amistosos y tienen predilección por la comida gratis que cae sobre las costas, como del grito que escucharon antes.- otra mentira ayudada con el fuerte estruendo que escuchó a su espalda, necesitaba hacerles ver que él era un "asilvestrado", un muchacho común que estaba dando explicaciones no solicitadas, como si quisiese "advertirles" de un peligro que, genuinamente, desconocía a todas luces. En cuanto la distancia entre los presentes y el pelirrojo sucio se redujo a tres metros, se detuvo -El de pelo azul, tú.- le señaló con la izquierda, acusadoramente -Te ves tenso, ¿Qué pasó?- y ahora, el mismo índice acusador se desvió hacia el navío que yacía a varios centros de metros de la posición en la que estaban -¿El Bukiri de allí es de ustedes?- "¿Bukiri?", ah, se estaba inventando el nombre de "barco" para aparentar ser aún más asalvajado. Bueno, Owen, ya es suficiente -Y no se asusten,- sonrió, de manera simpática, guardando su mano para que ambas estuviesen en los bolsillos de su chaqueta roja manchada con trozos secos de tierra -solo ayudamos a los que caen en nuestras costas. No nos gusta limpiar la sangre, huesos y tripas que dejan los lagartos gigantes en las playas.- parecía haber entre una amenaza y advertencia en sus palabras, pero...veremos hasta cuándo aguanta la mentira.

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-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: [Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social - por Owen Yang - 22-12-2025, 06:55 PM

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