12-08-2023, 08:23 PM
Estaba siendo todo lo amable posible. Era mi mejor estrategia a la hora de conseguir algo de los demás, mi "simpatía natural". Al final, tantos años ayudando a mi madre en la consulta, hicieron mella en mí y aprendí que la forma más rápida para alcanzar el favor de otro, era con la buenas formas de uno mismo. Pero con este tipo nada funcionaba. No sé si era su previa experiencia en este tipo de actividades, que no dejaba de mofarse de mi y de tratarme como un novato.
Tras mi comentario, empezó a observar su alrededor. Y lo que parecía una ronda de reconocimiento, acabó en una mofa elegante de tipo poderoso, para nada sutil y con la firme intención de dejarme claro que el tenía la sartén por el mango:
- “¡Fuhahahahahaha! ¿Sabes poco de negociación eh? Se supone que esto es un trato entre iguales, deja de tratarme con pleitesía” –
- " Que? Perdona?"- pensé con frustración- " Este tipo me quiere dar lecciones de algo? Tanto él como toda su família deberían de estar..." - frene mis pensamientos agresivos antes de que se me vieran en el rostro reflejados.
Pude guardar las formas, y antes de que pudiera responder, se me adelantó la camarera del local con la comanda de té que había ordenado Terence.
Él aprovechó el tiempo muerto para dejar caer todo su peso sobre mi. Sacó todas sus inquietudes y proclamó que no estaba allí para perder el tiempo:
- “¿Cómo conoces mi nombre? No es algo usual reconocerme y tampoco es que sea deliberadamente un personaje mediático. Quiero entender que alguien te habló de los servicios de mi familia… ¿Me equivoco? Pero por suerte o por desgracia aquí estás delante de mí, solicitando los servicios y material que ofrecemos. ¿Qué necesitas Vulkan, soldado raso de la bienaventurada Marina, y de qué manera puede beneficiarme?"
Todo esto fue adornado con una mirada de desafío y claras intenciones de sacar toda la información posible. Y por si fuera poco, agarró la copia de la carta y procedió a quemarla junto a la original, regalando en el proceso una advertencia:
-"Esta conversación nunca ha sucedido. ¿Eres consciente verdad?” –
Había llegado a mi límite. Se reía de mí, me pedía información y me amenazaba. Todo sin vacilar ni un segundo ante la figura de autoridad de un marine, con la elegancia de una persona de su estatus y con la cortesía de hombre de negocios. Pero era el momento de dar el golpe en la mesa.
Empecé a rascar mi mejilla derecha con la mano izquierda. Apuntaba con la cabeza gacha y los ojos cerrados. Un amplio suspiro salió de mi boca con fuerza. No solo quería marcar mi desagrado, quería que se notara que aún estaba aguantando, que el tema a tratar era de más importancia que mis ganas de aguantar a nadie.
Me puse firme y me reconstruí. Tocaba soltarlo todo, para eso había organizado todo esto:
- "Vale... Primero de todo, esta conversación y futuras conversaciones privadas, quedan entre nosotros, te lo aseguro. A ninguno le conviene revelar nuestros encuentros." - Levanté la mano izquierda marcando un 1 con el dedo, y así progresivamente antes de empezar cada punto. No iba a dejar de hablar hasta soltarlo todo. Y aunque no fijaba la mirada con él más de 2 segundos, cada palabra salía con toda la fortaleza que era capaz de trasmitir.- " Segundo, tengo un trabajo para alguien como tú. La marina es fuerte, pero es lenta y tiene muchos recursos invertidos en la lucha de alta mar. Tengo la intención de "civilizar" diferentes regiones no habitables. Y esa es la parte que te interesa. A cambio de progresar juntos en este proyecto, las ciudades necesitarán algún representante a la altura, con cerebro y picardía. Detalles más adelante y tercero y último..." - procedí a bajar la mano, levantar la barbilla con soberbia y poder y a desafiar a mi visita con la mirada. Con la confianza de mi justicia absoluta y mis objetivos en mente solté un último mensaje seco.- " Soy un soldado raso por el momento. Pero tengo mis trucos y estrategias. La manera en la que pude hacerme con tu nombre y dar contigo son cosa mía. Pero quiero dejarte clara una cosa. La Marina esta llena de vagos, pero hay otros que están dispuestos a dar la vida por lo creen. No pienses por un segundo que soy de los primeros."
Al decir esto, me volví a acomodar en el asiento, planté los codos en la mesa y crucé mis dedos en alto. Esperaba respuesta atento.
Tras mi comentario, empezó a observar su alrededor. Y lo que parecía una ronda de reconocimiento, acabó en una mofa elegante de tipo poderoso, para nada sutil y con la firme intención de dejarme claro que el tenía la sartén por el mango:
- “¡Fuhahahahahaha! ¿Sabes poco de negociación eh? Se supone que esto es un trato entre iguales, deja de tratarme con pleitesía” –
- " Que? Perdona?"- pensé con frustración- " Este tipo me quiere dar lecciones de algo? Tanto él como toda su família deberían de estar..." - frene mis pensamientos agresivos antes de que se me vieran en el rostro reflejados.
Pude guardar las formas, y antes de que pudiera responder, se me adelantó la camarera del local con la comanda de té que había ordenado Terence.
Él aprovechó el tiempo muerto para dejar caer todo su peso sobre mi. Sacó todas sus inquietudes y proclamó que no estaba allí para perder el tiempo:
- “¿Cómo conoces mi nombre? No es algo usual reconocerme y tampoco es que sea deliberadamente un personaje mediático. Quiero entender que alguien te habló de los servicios de mi familia… ¿Me equivoco? Pero por suerte o por desgracia aquí estás delante de mí, solicitando los servicios y material que ofrecemos. ¿Qué necesitas Vulkan, soldado raso de la bienaventurada Marina, y de qué manera puede beneficiarme?"
Todo esto fue adornado con una mirada de desafío y claras intenciones de sacar toda la información posible. Y por si fuera poco, agarró la copia de la carta y procedió a quemarla junto a la original, regalando en el proceso una advertencia:
-"Esta conversación nunca ha sucedido. ¿Eres consciente verdad?” –
Había llegado a mi límite. Se reía de mí, me pedía información y me amenazaba. Todo sin vacilar ni un segundo ante la figura de autoridad de un marine, con la elegancia de una persona de su estatus y con la cortesía de hombre de negocios. Pero era el momento de dar el golpe en la mesa.
Empecé a rascar mi mejilla derecha con la mano izquierda. Apuntaba con la cabeza gacha y los ojos cerrados. Un amplio suspiro salió de mi boca con fuerza. No solo quería marcar mi desagrado, quería que se notara que aún estaba aguantando, que el tema a tratar era de más importancia que mis ganas de aguantar a nadie.
Me puse firme y me reconstruí. Tocaba soltarlo todo, para eso había organizado todo esto:
- "Vale... Primero de todo, esta conversación y futuras conversaciones privadas, quedan entre nosotros, te lo aseguro. A ninguno le conviene revelar nuestros encuentros." - Levanté la mano izquierda marcando un 1 con el dedo, y así progresivamente antes de empezar cada punto. No iba a dejar de hablar hasta soltarlo todo. Y aunque no fijaba la mirada con él más de 2 segundos, cada palabra salía con toda la fortaleza que era capaz de trasmitir.- " Segundo, tengo un trabajo para alguien como tú. La marina es fuerte, pero es lenta y tiene muchos recursos invertidos en la lucha de alta mar. Tengo la intención de "civilizar" diferentes regiones no habitables. Y esa es la parte que te interesa. A cambio de progresar juntos en este proyecto, las ciudades necesitarán algún representante a la altura, con cerebro y picardía. Detalles más adelante y tercero y último..." - procedí a bajar la mano, levantar la barbilla con soberbia y poder y a desafiar a mi visita con la mirada. Con la confianza de mi justicia absoluta y mis objetivos en mente solté un último mensaje seco.- " Soy un soldado raso por el momento. Pero tengo mis trucos y estrategias. La manera en la que pude hacerme con tu nombre y dar contigo son cosa mía. Pero quiero dejarte clara una cosa. La Marina esta llena de vagos, pero hay otros que están dispuestos a dar la vida por lo creen. No pienses por un segundo que soy de los primeros."
Al decir esto, me volví a acomodar en el asiento, planté los codos en la mesa y crucé mis dedos en alto. Esperaba respuesta atento.
