22-12-2025, 11:04 PM
Bueno, nota mental para Mei, comprar unas buenas estacas de metal o empezar a prestarle más atención a las de madera, no podía seguir evitando por poco un incendio forestal cada que le diese por azar pescado. Lo habían salvado esta vez, entre la velocidad de la recién llegada Lmapedusa y los fuertes pulmones de Mei -Fuertes por tamaño, que no era puntualmente, solo era un tema de escalas- extinguir el fuego no resultó mucho problema, pero joder que debía dejar de repetirse. Mei suspiró suavemente, volviéndose a sentar en el tronco que tenía recostado al lado de su fogata, así como soltó de una buena vez la lanza de madera. No fue una sentada suave, para nada, Lampedusa podría escuchar perfectamente el golpe seco y el crujir del tronco ante el peso de la liebre.
- Pueeees… Como que estás hablando con “el parguela” que los hizo -La respuesta de Mei sería sin malicia alguna, si acaso tenia un poco de risa en la voz. No era tan babosa como para ponerse a los pies de la primer chica bonita que terminase en el campamento -Por no decir que a ella, en general, le iban más altas que Lampe, por temas logísticos-, por más que fuese el gusto superior, pero tampoco tenía razones para ser descortés o agresiva con la muchacha. Tal vez era muy pronto para decir, sobre todo considerando que a los dos segundos de cruzar caminos la castaña la había insultado, pero se imaginaba que lidiar con una chica un poco intensa sería diez veces mejor que compartir puto campamento con un hombre. El único tolerable en toda la existencia era su padre y bueno… Sí, dejémoslo hasta ahí.
- Me alegra saber que han quedado bien, en todo caso -Pasando del chiste, Mei agarró su propio puñado de estacas -Mucho cuerpo, ergo, mucha hambre-, y empezó a devorar pescados de forma que se veía un poco… Antinatural, siendo que seguía teniendo la cara de un animal herbívoro- ¡Ah, mierda, quema! ¡Aaaah, aaaah! -Y no escupiría la comida, por más que se quemara, porque era así de terca. Lampedusa vería a la Mink luchar aproximadamente como por un minuto con la comida caliente en su boca, hasta finalmente lograr tragar a la fuerza. Y eso mismo segundo dejaría salir un enorme suspiro de satisfacción, como si no hubiese estado al borde de ahogarse segundos atrás- Ah, sí, definitivamente quedó muy bien… -Se estaba haciendo la tonta y se notaba.
- ¿Y qué te trae a esta hermosa selva? ¿Buscando algo puntual o solo te gusta comerte el pescado ajeno si se te da la chance? -Mei empezó, con la misma diversión en la voz que segundos atrás, aun comiendo pescado -Que por suerte ya no le quemaba la boca- y reclinándose en el tronco, usando una de sus manos para apoyarse mejor- Te escuché acercarte, sonabas un poco… Desorientada. Estoy segura de que dista más de una vuelta alrededor de mi campamento antes de encontrarme -
- Pueeees… Como que estás hablando con “el parguela” que los hizo -La respuesta de Mei sería sin malicia alguna, si acaso tenia un poco de risa en la voz. No era tan babosa como para ponerse a los pies de la primer chica bonita que terminase en el campamento -Por no decir que a ella, en general, le iban más altas que Lampe, por temas logísticos-, por más que fuese el gusto superior, pero tampoco tenía razones para ser descortés o agresiva con la muchacha. Tal vez era muy pronto para decir, sobre todo considerando que a los dos segundos de cruzar caminos la castaña la había insultado, pero se imaginaba que lidiar con una chica un poco intensa sería diez veces mejor que compartir puto campamento con un hombre. El único tolerable en toda la existencia era su padre y bueno… Sí, dejémoslo hasta ahí.
- Me alegra saber que han quedado bien, en todo caso -Pasando del chiste, Mei agarró su propio puñado de estacas -Mucho cuerpo, ergo, mucha hambre-, y empezó a devorar pescados de forma que se veía un poco… Antinatural, siendo que seguía teniendo la cara de un animal herbívoro- ¡Ah, mierda, quema! ¡Aaaah, aaaah! -Y no escupiría la comida, por más que se quemara, porque era así de terca. Lampedusa vería a la Mink luchar aproximadamente como por un minuto con la comida caliente en su boca, hasta finalmente lograr tragar a la fuerza. Y eso mismo segundo dejaría salir un enorme suspiro de satisfacción, como si no hubiese estado al borde de ahogarse segundos atrás- Ah, sí, definitivamente quedó muy bien… -Se estaba haciendo la tonta y se notaba.
- ¿Y qué te trae a esta hermosa selva? ¿Buscando algo puntual o solo te gusta comerte el pescado ajeno si se te da la chance? -Mei empezó, con la misma diversión en la voz que segundos atrás, aun comiendo pescado -Que por suerte ya no le quemaba la boca- y reclinándose en el tronco, usando una de sus manos para apoyarse mejor- Te escuché acercarte, sonabas un poco… Desorientada. Estoy segura de que dista más de una vuelta alrededor de mi campamento antes de encontrarme -
