[Aventura T1][Presente absoluto] Caña dulce, caña amarga
#8
Bajé un poco la mirada, sintiendo aún el eco del golpe recorrerme el brazo, s verdad, no medí mi fuerza. Como Kuja, mi cuerpo no posee la fragilidad de una mujer común, y con un solo latigazo apagué la vida de uno de los enemigos del pueblo. No hubo tiempo para dudas, ni para corregir el movimiento solo ocurrió. Mis dedos se tensan alrededor del mango del látigo mientras exhalo despacio. Lo más probable es que esto se convierta en un problema a largo plazo. Al fin y al cabo, no pertenezco a este lugar. Soy solo una forastera, una mujer llegada del mar, en una isla que no es mía.
 
Aun así, no me arrepiento. Si debía elegir entre contener mi fuerza o proteger a quienes estaban detrás de mí, mi cuerpo decidió antes que mi mente. Quizá ese sea el peso que debo cargar por ser Kuja y por haber salido al mundo sin conocer aún todas sus consecuencias.
 
Mis ojos recorren a los campesinos uno por uno, sin detenerse demasiado en ninguno, puedo sentirlo, sus miradas pesan más que cualquier herida, cada uno tiene su propia opinión de mí, escuché como alguien, allá atrás, me llamó salvaje en voz baja, como si esa palabra pudiera herirme. Otro, en cambio, no ocultó su alivio al ver que acabé con el marine que los tenía a todos viviendo en zozobra constante, eran dos juicios distintos y yo estaba justo en medio.
 
Si hay algo que sé con certeza es esto, como revolucionaria no podía darme el lujo de mirar hacia otro lado. No podía permitir que la Marina siguiera viniendo a esta isla a arrancarle los pocos ingresos que estas personas logran reunir con tanto esfuerzo, eso eso no es justicia. Aunque, siendo honesta y siempre lo soy, mi asco por ese marine mink era aún mayor. Su arrogancia, su abuso, su sonrisa confiada, sus asquerosas garras, una cosa llevó a la otra, y cuando quise pensarlo ya había actuado. Tal vez me vean como una amenaza o tal vez como una salvadora, pero yo solo sé que no podía quedarme quieta no después de haber elegido este camino.
 
—No he hecho nada por nadie, abuelo, lo hizo la Revolución y eso todo el mundo lo sabe. — Lo digo con suavidad, casi con una sonrisa tranquila, porque en el fondo es verdad. Yo solo fui el brazo, la causa es mucho más grande que yo. Tiene todo el sentido del mundo dejar que el nombre de la Revolución eche raíces aquí, entre esta gente. Quién sabe, quizá de este mismo pueblo nazca algún día el próximo soldado capaz de salvar su hogar por sí mismo.
 
Inclino un poco la cabeza en señal de respeto antes de darme la vuelta. —Ya volveré más adelante, abuelo. No se preocupe. — Empiezo a alejarme con paso firme, el látigo rozando mi costado, mientras el viento juega con mi cabello. Sé que probablemente tendrán unos días de paz, hasta que se den cuenta de que Raposo no volvió a entregar el dinero y cuando eso ocurra, cuando la calma se quiebre otra vez, entonces será el momento de regresar.

Mientras avanzo por el sendero de tierra, siento las miradas clavadas en mi espalda, algunas llenas de gratitud, otras cargadas de temor. No me detengo. Aprendí hace tiempo que quedarse demasiado en un lugar solo hace que las expectativas crezcan y yo no vine a que me veneren. Vine a sembrar algo más fuerte que el miedo.

El mar aparece de nuevo frente a mí, amplio y paciente, como si supiera que tarde o temprano volveré a cruzarlo. Me llevo una mano al muslo izquierdo, donde la vieja herida palpita levemente, recordándome que cada decisión tiene un precio. Sonrío aun así. Si este mundo es cruel, entonces aprenderá a conocer la fuerza de quienes no agachan la cabeza. Y si debo volver aquí con el látigo en alto, lo haré sin dudar.

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RE: [Aventura T1][Presente absoluto] Caña dulce, caña amarga - por Trixxie Pappitson - 23-12-2025, 02:52 PM

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