24-12-2025, 06:15 AM
(Última modificación: 29-12-2025, 09:57 PM por Cill Blinton.
Razón: errata x2
)
60, invierno Año 16
Distrito comercial, Reino de Samba
Distrito comercial, Reino de Samba
La noche era aún sumamente joven y dócil, regalando una clima benevolo que invitaba a dejarse llevar en busca de diversión, o alguna emoción que rompiera la rutina o lo habitual. En esto, aquella zona un poco más agraciada, estaba llena de tentaciones, tanto gastronómicas como lugares para pasear o beber algo, y por sobre todas las cosas, donde encontrar aquello que más encendía a Cill, un lugar donde reír, beber y apostar... Aquella zona, regalaba un ambiente hermoso, mezclando el espíritu natural de la jungla con arquitectura y diseño dejando fachadas y locales que justamente daban esa sensación de que uno simplemente estaba en algún paraíso tropical viviendo unas eternas vacaciones, mientras el viento soplaba con la fuerza necesaria y justa para que uno simplemente no se quedara puertas adentro y saliera a encontrarse con alguna futura anécdota que contar.
Por las pintorescas calles de allí, que juntaban una perfecta mixtura fresca y húmeda de la jungla junto a la mano de obra humana, dejaban ver calles perfectamente iluminadas de manera elegante mezclando material, piedra y verde de la vegetación... En una de las calles de allí, fue que el pelinegro fue cautivado, por lo llamativo que le resultó... Mientras caminaba por allí fumando un cigarro, un ritmo suave, lento, tranquilo, seguro también... Vio a lo lejos como dos palmeras eran claramente mucho mas grandes que el resto de árboles y flora de allí, y curiosamente, formaban una cruz en la altura, ya que estaban cruzadas, y como a cualquier buen pirata, donde esta la cruz, está el tesoro, y justo debajo de esa cruz, donde quedaba formado el arco por la intersección de las palmeras, estaba la entrada de lo que era ~¿Una cueva?... Eso tengo que verlo...~ pensó con una sonrisa que comprendía aquella invitación del destino a encontrarse con lo que presentía que aquel lugar era el indicado donde encontrar algo que le divirtiera o encendiera. Con su mano derecha, entre su dedo grande y pulgar, sosteniendo su cigarro dio una pitada mientras se acercaba hacia allí y sobre la entrada de la cueva, ya alcanzaba a ver sobre la piedra tallado de forma elegante y bien diseñada aquella entrada ~Jungle Rumble... Suena bien~ pensó un instante mientras exhalaba el humo por la nariz, y sacudía el cigarro para dejar caer la ceniza. Y al ritmo de un latido de corazón relajado, paso a paso comenzó a acercarse a aquella entrada a la cueva, que invitaba a oscuras a perderse en su interior, ignorando cualquier tipo de estímulo ajeno a esta cueva. La decisión estaba tomada... La curiosidad y hambre de emoción, diversión, ya había inclinado la balanza... Seguramente esa noche no podría dormir en paz si no sabía que carajo había allí...
Al entrar, su asombro duró poco, para dar paso a la transformación en orgullo y emoción al entender que no se había equivocado... Aunque seguía un poco incrédulo y asombrado de que por fuera no parecía tan grande el sitio, puesto que ya dentro, era simplemente inmenso. Tan solo entrar, a pocos metros estaba una recepción con una joven que solo se remitía a bienvenir a cada persona que por allí entraba. Luego de aquel pequeño vestíbulo, ahora si adentrarse, el salón principal oficiaba de bar, y era realmente inmenso, la ambientación era simplemente perfecta para desconectar del exterior y perderse en vicios, juego, o conocer gente, incluso, cualquier cosa, dependiendo el coraje e imaginación... Lo que más llamaba su atención era el rostro perfectamente tallado sobre pierda en la pared, de una hermosa mujer, a modo de pared/decoración que simplemente terminaba de dar el toque al lugar.
Jungle Rumble
—Mieeerda...— fué lo único que atinó a decir inconscientemente y por lo bajo al recorrer todo el lugar con su vista. Dos pisos, mesas de juego, barras, meseras que no solo servían, también tomaban apuestas, y pronto eso le alegraría la noche, intuyó, totalmente contento... Sin dudarlo, vio justo frente al rostro en la pared, un poco más al costado, una mesa redonda con un sillón circular semi-cerrado un poco al costado totalmente vacía en el concurrido local, y sin vacilar fue directamente allí a sentarse en un lugar que le permitiera deleitar su vista pudiendo ver el rostro frente a él y tambien de manera directa frente al rostro a unos cuantos metros, un escenario elevado. Cill ahora relajado, sabiendo que su noche estaba salvada, se dejó ir toda la tensión de su cuerpo apoyando su espalda contra el respaldo, brazos abiertos, descansando en el borde del sillón, y una pierna cruzada sobre la otra, aguantando su peso con el tobillo sobre la rodilla de la otra pierna.
~Y yo que pensaba que iba a ser una noche de mierda...~ levantó mientras su índice para llamar una mesera mientras comenzaba a dejar que la emoción del momento comience a surtir efecto en su ánimo
