Código verde [Priv. Ryan] [Pasado]
#3
Ayuda.
 
Un grito desesperado que inundó el consultorio.
 
Ignorarlo era difícil, por no decir, imposible.
 
No podía enojarse con su tono de voz ni por el gesto impulsivo de apartar su mano cuando intentó acercarse, después de todo, tenía la experiencia suficiente para lidiar con pacientes que perdían la razón en medio de una crisis.
 
Era normal. Nadie estaba entrenado para perder a alguien importante por culpa de un desafortunado incidente o una desgraciada enfermedad.
 
Siempre se preguntó, desde que tenía memoria, qué se sentiría la desesperación de sentir que pierdes a alguien que quieres. No podría saberlo, no mientras no construyera lazos tan fuertes como para que el dolor de la pérdida llegue a herirlo.
 
—Respira, niño, respira —. O al menos que intentara hacerlo. —No sirve de nada que pierdas tus fuerzas gritando —. Se acercó y, aunque también sintió urgencia por examinar al niño, lo cierto era que la muchachita que llevaba en sus brazos era la prioridad. —Déjame llevarla a una camilla…no puedo ayudarla en medio de la recepción.
 
Aunque su voz era suave, sus palabras no arrastraban una sugerencia, solo eran una orden disfrazada de una solicitud a la que no esperó ni siquiera una respuesta negativa o positiva, solo se apresuró a tomar el mismo a la niña entre sus brazos y cargarla hasta llevarla al consultorio, dejando la puerta abierta para que el niño también pudiera entrar.
 
Ella respiraba aún, pero era un ritmo lento, aunque, relajado…De todos modos, había algo que no cuadraba.
 
—¿Tienes fuerza para acostarte en la camilla libre? —Aunque la pregunta iba dirigida al chico que, si estaba despierto, no se volteó para verlo, pues estaba ocupado aflojando los botones de la camisa de la chica desmayada, de esa manera ella podría sentir su cuerpo más libre y le daría acceso a él para poder usar su estetoscopio para escuchar su ritmo cardiaco y, luego, sus pulmones. —Necesito que me digas todo lo que recuerdas, los síntomas antes de ella antes de que cayera, tus síntomas internos… ¿Hace cuánto pasó empezó todo esto?
 
A pesar de que estuviera hablando, se concentraba en revisar a la chica: abrió sus párpados para revisar sus ojos con una pequeña lámpara, le hizo abrir la boca, para ver su garganta y, finalmente, revisó los latidos de su corazón y el ritmo de su corazón, pero… ¿Por qué ella se veía solo como si estuviera dormida?
 
No parecía un veneno que buscara matar y él lo sabía muy bien, tal vez ni siquiera tenía que escuchar la respuesta del chico para sacar conclusiones, aunque lo que sea que tuviera que decir de seguro ayudaría, pero…él había visto antes este comportamiento muchas veces, más de las que podía contar considerando que él mismo solía sumir a sus víctimas en ese estado de somnolencia para poder realizar sus “operaciones” con éxito.
 
Aún así, recostó a la chica sobre su costado, de esa manera, si en algún momento despertaba y sentía nauseas, el vómito saldría con más fluidez y, de paso, buscó un pequeño tanque para mantenerlo cerca de la niña, solo por si acaso, de todos modos, dudaba que eso ocurriera pronto.
 
Los ojos de ella no estaban rojos ni amarillos ni irritados, nada que indicara la presencia de una sustancia extraña, si garganta no estaba inflamada, su corazón y su respiración iban en un ir y venir normal, muy parecido al de una persona anestesiada y no al de alguien envenenado para morir, además, a diferencia del chico, la cara de ella estaba pálida y fría y eso último parecía más producto de la lluvia que de un veneno.
 
Frunció el ceño, los síntomas de ella y los del chico no coincidían. No podían haber ingerido lo mismo o, quizá sí, pero sus cuerpos reaccionaron de manera distinta, tampoco sería tan extraño…pero…no…eso no lo convencía.
 
Suspiró y se encargó de examinar a la niña por última vez antes de acercarse a un estante para buscar una toalla con que la secó lo más que pudo y luego la cubrió con una sábana para que el calor empezara a gobernar su cuerpo, pero ahora…ahora lo importante era el chico.
 
—Sé que quieres que la ayude, pero, si te soy sincero…aunque está dormida, ella se ve más sana que tú, es casi como si le hubieran dado algún somnífero…Sé que dijiste que no sabes que veneno les dieron —Se agachó para quedar a la altura del muchacho al mismo tiempo que le dio una señal para que abriera la boca y el pudiera revisarlo, de la misma manera que había visto antes a la chica. —, pero lo que sea que recuerdes me es útil, incluso alimentos o bebidas que hayan ingerido antes de que sucediera todo esto —. Soltó la boca del chico y examinó su cara hinchada y rojiza antes de moverse a un lado para acercarle una también una toalla. Él podía moverse, así que dejaría que lo hiciera por su cuenta.
 
—¿Tienes comezón?, ¿puedes respirar bien? —Acercó su dedo a la nariz del niño solo para comprobar que su respiración fuera normal y luego le hizo otra señal para que subiera un poco su camisa, debía escuchar su corazón y sus pulmones. —Intenta respirar lo más hondo que puedas —. Sea que lo hiciera o no, se alejaría después de ese procedimiento y lo examinaría de arriba a abajo con la mirada, incluso parecía que sus manos estaban rojizas…eso parecía más una alergia que otra cosa.
 
—De casualidad… ¿Sabes si eres alérgico a algo? —No tenía sentido que los dos se hubieran “envenenado” con la misma cosa, no cuando una estaba en los brazos de Morfeo, pero seguía con la piel blanca y lisa y, en cambio, el otro, aunque parecía haber caído en un hormiguero, estaba bastante despierto…lo suficiente para correr desde quien sabe donde hasta el consultorio cargando a una niña y aun teniendo la fuerza para gritar por ayuda.
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RE: Código verde [Priv. Ryan] [Pasado] - por Ryan - 21-12-2025, 06:21 AM
RE: Código verde [Priv. Ryan] [Pasado] - por Hyákinthos - 24-12-2025, 07:13 AM

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