24-12-2025, 11:47 AM
Los impactos son devastadores. La maestría del uso de las armas mezclado con la potencia bruta de la tribu más fuerte del mundo. Una combinación letal que nada puede soportar, no si quiera el hormigón o el acero, que se doblega ante mi fuerza.
Todo cede, desde lo más alto del tejado hasta las vigas más bajas. La estructura colapsa sobre aquellos que se encuentran dentro, enemigos o aliados, aplastandos entre restos y escombros. Yo aterrizo como una bestia titánica en mitad de las ruinas que acabo de generar, victorioso, orgulloso de mi proeza. -¿Cuántos eran?- farfullo sonriente mirando de un lado a otro, observando como entre los deshechos hay cuerpos espachurrados, manchas de sangre salpicada y órganos esparcidos. -Pues capaz un centenar, o dos o tres...- hago una pequeña pausa, valorando la masacre que acaba de suceder. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!! ¡¡¡HA SIDO GLORIOSO!!!- me descojono.
La gente de los alrededores empieza a amontonarse, testigos de lo que acaba de suceder. La incertidumbre entre si ayudar a los posibles supervivientes o salir corriendo se huele en el ambiente y el viento trae esos susurros de miedo que sientan tan bien al alma, la confirmación del trabajo bien hecho.
Pero no hay tiempo que perder. Con esto, el señor Viruta quedará más que satisfecho, así que hay que irse antes de que sigan apareciendo enemigos como cucarachas... Coño, ¿Dónde está Ubbe? Por un segundo miro preocupado a mi alrededor, acordándome de que estaba enfrentando a aquel ejército solo en el interior del edificio que acabo de derruir... -¡JARUL JUL JUL JUL...!- la preocupación me dura un segundo, pues la idea de que le acabo de tirar un edificio encima me hace demasiada gracia. Me río una vez más, mientras me doblo presa de la ironía y me golpeo las rodillas por lo chistoso de la escena. Tengo claro que no está muerto, es un Buccaneer, ese hijo de puta es duro como una roca de nacimiento. Pero menudo mamahuevo, que no se lo ha visto venir. -¡HERMANO, ¿DÓNDE ESTÁS?!- grito bien alto, girándome en varias direcciones, aunque con un tono de voz algo agudo por la risa nasal que no puedo evitar. La situación apremia y podría estar en peligro, pero esto es demasiado divertido.
Pasado el minuto, de entre la mugre y la muerte, renace mi hombre. Como si de una montaña se tratara, se alza imponente e impasible, apartando vigas de metal y polvo en su alzamiento. Los paparazzi que observan atentos, dejan escalar un grito de asombro viendo como un ser colosal ha superado la adversidad de tal manera. -¡¡Menuda siestecita más buena te has pegado, ¿ehh?!!- me acerco a él, burlándome, aunque con cariño. -¡Por un segundo pensaba que me había librado de tí por fin, JARUL JUL JUL JUL...!-
Nos movemos entre las ruinas para salir de lo que es ahora un solar hecho mierda. Es momento de irse por fin. Descansar un poco, reponer fuerzas, hacer acopio de cosas y marcharse de esta isla, donde ya hemos dejado una cicatriz inolvidable en la mente de sus ciudadanos.
Todo cede, desde lo más alto del tejado hasta las vigas más bajas. La estructura colapsa sobre aquellos que se encuentran dentro, enemigos o aliados, aplastandos entre restos y escombros. Yo aterrizo como una bestia titánica en mitad de las ruinas que acabo de generar, victorioso, orgulloso de mi proeza. -¿Cuántos eran?- farfullo sonriente mirando de un lado a otro, observando como entre los deshechos hay cuerpos espachurrados, manchas de sangre salpicada y órganos esparcidos. -Pues capaz un centenar, o dos o tres...- hago una pequeña pausa, valorando la masacre que acaba de suceder. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!! ¡¡¡HA SIDO GLORIOSO!!!- me descojono.
La gente de los alrededores empieza a amontonarse, testigos de lo que acaba de suceder. La incertidumbre entre si ayudar a los posibles supervivientes o salir corriendo se huele en el ambiente y el viento trae esos susurros de miedo que sientan tan bien al alma, la confirmación del trabajo bien hecho.
Pero no hay tiempo que perder. Con esto, el señor Viruta quedará más que satisfecho, así que hay que irse antes de que sigan apareciendo enemigos como cucarachas... Coño, ¿Dónde está Ubbe? Por un segundo miro preocupado a mi alrededor, acordándome de que estaba enfrentando a aquel ejército solo en el interior del edificio que acabo de derruir... -¡JARUL JUL JUL JUL...!- la preocupación me dura un segundo, pues la idea de que le acabo de tirar un edificio encima me hace demasiada gracia. Me río una vez más, mientras me doblo presa de la ironía y me golpeo las rodillas por lo chistoso de la escena. Tengo claro que no está muerto, es un Buccaneer, ese hijo de puta es duro como una roca de nacimiento. Pero menudo mamahuevo, que no se lo ha visto venir. -¡HERMANO, ¿DÓNDE ESTÁS?!- grito bien alto, girándome en varias direcciones, aunque con un tono de voz algo agudo por la risa nasal que no puedo evitar. La situación apremia y podría estar en peligro, pero esto es demasiado divertido.
Pasado el minuto, de entre la mugre y la muerte, renace mi hombre. Como si de una montaña se tratara, se alza imponente e impasible, apartando vigas de metal y polvo en su alzamiento. Los paparazzi que observan atentos, dejan escalar un grito de asombro viendo como un ser colosal ha superado la adversidad de tal manera. -¡¡Menuda siestecita más buena te has pegado, ¿ehh?!!- me acerco a él, burlándome, aunque con cariño. -¡Por un segundo pensaba que me había librado de tí por fin, JARUL JUL JUL JUL...!-
Sigurd se burla amistosamente
Nos movemos entre las ruinas para salir de lo que es ahora un solar hecho mierda. Es momento de irse por fin. Descansar un poco, reponer fuerzas, hacer acopio de cosas y marcharse de esta isla, donde ya hemos dejado una cicatriz inolvidable en la mente de sus ciudadanos.
En efecto, cajita feliz

![[Imagen: WDsWWju.png]](https://i.imgur.com/WDsWWju.png)