30-10-2023, 06:57 AM
(Última modificación: 30-10-2023, 06:59 AM por Kovashi Shimatsu.)
La historia de Panda resultó que no se iba muy lejos, también tenía entre ceja y ceja a su referente paterno. Kovashi no dijo nada, tan solo bebió de nuevo. Comenzó a notar la calentura que ofrecía el alcohol. Le subía por el estómago hasta la cabeza.
— Tengo ganas de quemar algo... — Susurró para si mismo. Hablar del tema le ponía de muy mal leche, en algunos casos hasta algo le decía de destrozar lo que hubiera alrededor para saciar su genio. Enma llegaría, pidiendo un zumo, lo que hizo estallar a Kovashi en gracia. — ¡Jjiajiajiajia! — Reía y reía. Se levantó del asiento, quedando de frente a Panda y Enma. — El pequeño es un chico sano. — Kovashi se acabó la jarra que tenía en la mano, aunque se la quedó. — ¿Cual es tu historia? tengo ganas de escuchar algo sobre campo de algodones, madres furiosas por no limpiar la cama antes de ir a clase y criadas a las que no caes bien y te escupen en el desayuno sin que tú lo sepas. — Fue a dar otro trago, pero no quedaba. Si no tenía cuidado Kovashi no dejaría de beber, lo hacía de forma pasiva cuando estaba cómodo.
El bullicio de la taberna aumentó, con el número de personas y como no, los sonidos. También pusieron algo de música. Enma tendría que levantar la voz. Kovashi ya daba por perdida esa batalla, pues el pelirrojo solía tener un tono muy en reservas, como intentando guardar la energía. La camarera pasó por un costado, Kovashi, ágil, le quito una de las copas que la mujer portaba. Le miró con mala cara pero no se detuvo. Kovashi por su parte le guiñaría un ojo. Se metió la copita de vino tinto de un sorbo.
— De lujo. — Dijo al relamarse. Tiró la copa al suelo, nadie le miró, como se iba relatando ya comenzaba a verse exceso de gente y sonidos, aquello pasó desapercibido.
— Tengo ganas de quemar algo... — Susurró para si mismo. Hablar del tema le ponía de muy mal leche, en algunos casos hasta algo le decía de destrozar lo que hubiera alrededor para saciar su genio. Enma llegaría, pidiendo un zumo, lo que hizo estallar a Kovashi en gracia. — ¡Jjiajiajiajia! — Reía y reía. Se levantó del asiento, quedando de frente a Panda y Enma. — El pequeño es un chico sano. — Kovashi se acabó la jarra que tenía en la mano, aunque se la quedó. — ¿Cual es tu historia? tengo ganas de escuchar algo sobre campo de algodones, madres furiosas por no limpiar la cama antes de ir a clase y criadas a las que no caes bien y te escupen en el desayuno sin que tú lo sepas. — Fue a dar otro trago, pero no quedaba. Si no tenía cuidado Kovashi no dejaría de beber, lo hacía de forma pasiva cuando estaba cómodo.
El bullicio de la taberna aumentó, con el número de personas y como no, los sonidos. También pusieron algo de música. Enma tendría que levantar la voz. Kovashi ya daba por perdida esa batalla, pues el pelirrojo solía tener un tono muy en reservas, como intentando guardar la energía. La camarera pasó por un costado, Kovashi, ágil, le quito una de las copas que la mujer portaba. Le miró con mala cara pero no se detuvo. Kovashi por su parte le guiñaría un ojo. Se metió la copita de vino tinto de un sorbo.
— De lujo. — Dijo al relamarse. Tiró la copa al suelo, nadie le miró, como se iba relatando ya comenzaba a verse exceso de gente y sonidos, aquello pasó desapercibido.
