[Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social
#6
El peliazul, realmente, parecía excesivamente aliviado con la aceptación del pelirrojo ante su solicitud y peticiones, no solamente como si aquello fuese un simple trámite, sino, como si alivianase la carga de una responsabilidad probablemente impuesta por aquella casta de estratos económicos (probablemente no mentales) superiores, confiando en Owen como persona que preservaría la vida de aquellos dos jóvenes de excelente posición económica siendo los "hijos de". El muchacho había conocido una cantidad enorme de personas así a lo largo de su vida, de hecho, él era quien se encargaba de robarles personalmente a ese tipo de individuos. Gwen había hecho un trabajo excelente en intentar reformar al malandro callejero disfrazado de asilvestrado. El trato finalmente se había sellado, no sin antes recibir un papel que parecía tener un trozo de cera roja en su unión, de esas que denotan secretismo y que provocaron cierta mueca de confusión en el muchacho.

– “Pero escúchame bien, guardián. No abras este papel hasta que terminen la cacería y estén de vuelta en la costa. Si lo abres antes, si rompes el sello antes de traerlos de vuelta sanos y salvos, no habrá recompensa. Cero Berries. ¿Entendido?” –

[Imagen: GD36Y9J.png]
-No pasará nada con que pegue una miradita timidona, ¿Verdad?-

Se burló de él ligeramente, mostrando esa sonrisa de dientes pícaros mientras sostenía, ya en sus manos, aquel papelito sellado. Algo que sí respetaba increíblemente Owen (La mayoría de las veces) eran los tratos y, pese a que su pacto estaba fuertemente establecido en bases en una mentira fragante, mantuvo su mirada fija en aquellos orbes color esmeralda que buscaban, claramente, esperar algún tipo de reacción que delate cualquier actitud sospechosa -Seré un salvajito,- quería seguir manteniendo la mentira -pero los tratos de respetan de principio a fin. Tienes mi palabra, pero tendrás que pagar, no me seas rata.- y mientras el muchacho le estaba hablando y el chico guardaba con su mano izquierda en el bolsillo del mismo sentido de su chaqueta roja, el peliazul, con ágiles movimientos, gesticula hacia quienes parecían haberle llevado a ese botecito y los ojos del peliazul, mientras hablaba, iban directamente hacia aquella gigantesca maleta que empezó a llevar a rastras, creando una profunda marca en la arena producto del arrastre de la misma. ¡PLOF!, un sacudón de arena multidireccional voló de forma aleatoria, aplanando todo debajo de aquel enorme compartimiento -Veo que venían preparaditos.- acotó el chico debido a que, si bien el más preocupado de los presentes parecía ansioso y preocupado, ahora, parecía muchísimo más sereno y mandón, como si fuese el jefe que acababa de contratar a un peón e inmediatamente en cuanto existe el dinero de por medio "está completamente a su servicio".

El peliazul señaló aquello de lo que estaba provisto el fuertemente pesado maletín, uno que Owen, con la mano izquierda, tomó de su manija y, alzándolo aunque siendo capaz de poder sentir la tensión del peso del mismo, siendo sorpresiva ante los ojos del chico que, tirando hacia arriba, ¡PUMP!, terminó con este colgado sobre su espalda, teniendo el brazo completamente hacia atrás mientras escuchaba cada elemento y órdenes por parte de "su provisional jefe" -¡FIUUUUUUU! Sí que está pesadito, ¿Eh?- el pelirrojo, gracias a su arduo entrenamiento y elementos vividos durante el transcurso de su viaje, ciertamente, había ganado fuerza. Bastante fuerza, él era tan convincente cuando una idea se le metía en la cabeza que ni bufó ni replicó ante la "nueva orden", de esas que el que pone el dinero te aplica sin aviso y que condiciona la obtención de un sueldo. El pelirrojo estaba viviendo lo que era tener "un trabajo convencional", literalmente hablando, meterse en la rueda del sistema sí que iba a ser duro.

– “Entonces está claro. Seis a ocho horas. Los traes de vuelta vivos. Consiguen su trofeo. Llamas al número. Te pago 120k berries. Simple.” –

[Imagen: 9IRBR48.png] 
-Cuidar a los orates. Evitar que se meen. Conseguir el premio grande que suple el complejo pequeño. Llamar al de la pastuqui y cobrar la pastuqui. Lo tengo.-

Cuando su caminar comenzó a adentrarse hacia las profundidades de Little Garden, podía divisarse al muchacho que, con la maleta cargando a sus espaldas y aún manteniendo la firmeza de la marcha (Como si supiera hacia donde estaba yendo), podía escuchar los primeros quejidos de molestia e incomodidad de la más pomposa de los dos presentes. Owen, que era un poco simio (Incluso sin fingir ser un asilvestrado) le miró con desafío, esbozando esa sonrisa tan despreocupada y desafiante que tanto le caracterizaba, ladina, cargando con la maleta con la muñeca hacia atrás. La misma era grande, mucho, haciendo que lo único visible hacia atrás fuese esa melena desordenada y rojiza -Apuesto quinientos berries a que aguantarías mucho más, princesa.- comentó el pelirrojo, desafiante -Cuando te muerda la primera sanguijuela te empiezas a preocupar.- pero sus palabras, en un segundo, fueron interrumpidas por el peliverde que pareció dar...un poquito más de contexto en la situación ligeramente más delicada en la que el muchacho (falso) asalvajado se estaba metiendo: Al parecer, esto era "una especie de castigo" por no estar cubriendo con ciertos requisitos propios de las altas cunas. Estos que involucran vivir en una sociedad hermética, llena de reglas propias. No dudaron en comenzar a discutir entre ellos, incluso, luego de que el muchacho, presentándoles el terreno, prosiguiesen dándole "más detalles" sobre sus verdaderos deseos.

– “Pero no vine aquí por un simple dinosaurio. Vine por el más grande. El rey de esta isla. Un Tiranosaurio Rex.” –

[Imagen: TBXH1tV.png]
-Tiranosaurio Rex...qué cojones será eso.-

Owen permaneció en silencio mientras prestaba atención al peliverde que, encendiendo a su compañera/hermana pelirubia, ahora, parecían verdaderamente decididos a demostrar de qué estaban hechos. Pese a la enorme diferencia de clases que existían entre el pelirrojo y ellos, ciertamente, las pasiones suelen ser contagiosas; Si ellos tenían algo que demostrar, ahora, con más deseos, el muchacho querría ayudarlos. Apresurando el paso, el chico busca alentarnos con muchísimo más ahínco y energías, una característica muy propia en el muchacho de ojos celeste brillante y su excelentísimo don de gentes -Entonces vamos a conseguir un lagarto gigante,- él seguía diciéndole "lagartos gigantes" y no dinosaurios. Sí, no iba a salir de su papel -vamos a cazar uno que marque época.- en su andar, evasivo hacia los arbustos y matas salvajes, les daba aún la espalda -Uno que todo su dinastía los recuerde, y que sus tataranietos hablen de ellos.-.

Cuando todos quieren percatarse, ya llevan varios minutos, tal vez una hora, adentrándose dentro de la enorme espesura de Little Garden. Owen no tenía, literalmente, ningún plan claro. Su objetivo era el siguiente: Adentrarse hasta encontrar un superbicho y, una vez delante de él, averiguar cómo capturarle, detenerle, cazarle o lo que sea necesario para terminar con su cometido. Debido a esto comenzó a estar muchísimo más atento, más perceptivo, y fue superado por los dos pomposos jóvenes y sus rifles -Llevamos un buen rato caminando. Será mejor que- y, su pensamiento, velozmente, fue cortado por las palabras iniciales del peliverde que, inquieto, hacía las preguntas que empezaban a levantar sospechas: "¿Dónde están los dinosaurios gigantes?". La rubia, también, ya incómoda, sugería abandonar el equipaje que traía consigo y que, efectivamente, le había ralentizado en demasía a los tres (Aunque realmente estuviesen yendo en línea recta hacia el foco inicial del estruendo que el pelirrojo había escuchado en un inicio casi sin darse cuenta) -Creo que es al revés, muchachos. Alto.- buscó detenerlos, en el medio de la jungla, con los chirridos de pájaros y animales varios que otorgaban a la totalidad del entorno un tono más prehistórico e inhóspito -Es el momento perfecto deee, ¡ABRAN PASO!- exclamó con fuerzas, ya que lanzó el gigantesco maletín hacia adelante con esa muñeca que permaneció doblada hacia atrás todo este tiempo y, seguido de un intenso ¡PLOOF!, intenso, estruendoso y muy llamativo (No siendo mitigado ligeramente por la arena como lo había hecho antes), lo colocó delante de las narices de los tres presentes.

[Imagen: c3128e24d34cb4e96860af55e3b369b6.jpg]
-¡ABRÁMOSLO! ¡Seguro que tiene carnada!-

La sugerencia de Owen era muy distinta a la de ellos dos. Él creía que, posiblemente, la clave de poder encontrar al famoso "tiranosaurio rex" recaería, ciertamente, en el contenido tan masivo del maletón que traía consigo a rastras todo este tiempo. Se agachó y no dudó, ni un ápice de segundo y con el rectángulo gigante aplanando muchas de las exóticas plantas a su alrededor, en accionar los dos metales que mantenía al mismo cerrado con firmeza -Si trae comida que huela fuerte, como pescado, va a ser fácil poder atraer una presa.- si bien aquello sonaba sensato, ciertamente, se lo estaba inventando: No sabía para nada si algo así podía funcionar, pero, ¿No podrían perder la oportunidad de revisar el contenido del maletín para poder "baitear" al famoso lagarto, no?.

Desactiva la bomba
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


Mensajes en este tema
RE: [Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social - por Owen Yang - 24-12-2025, 08:20 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)