24-12-2025, 08:38 PM
Todo parece ir relativamente tranquilo, pero el ambiente que desprende paz y armonía, de pronto se ve cargado por una influencia negativa proveniente de la reacción de aquella chica. Para Kiyoshi no pasa inadvertida el aura agresiva que emana de su cuerpo, pero, como es debido, él no se achica ni se aleja. De hecho, ante la cercanía que ella misma propone, el médico da un pazo más allá al llegar a presionar pecho con pecho. Esto no es muy común al no ser un tipo que busque el enfrentamiento directo con el resto, pero la verdad es que tal como él tocó un punto sensible en ella, al revés fue lo mismo.
— ¿Cómo que boca sucia, mocosa tonta? Tengo una rutina de limpieza que ya quisieras tú conocer. — Sí, se ha tomado de forma literal lo de ser sucio, lo que obviamente no va a permitir que diga ni ella ni nadie. Menos mal Jin se avispa a alejarla y calmarla, porque quién sabe qué cosas más podría decir Kiyoshi. Lo conocemos, es un tipo que dice lo que piensa por mucho que de buenas a primeras pareciera ser el tipo más tranquilo del mundo. — Parece que estás acostumbrado a lidiar con personas sin padres, tonto. No me digas que tienes un fetiche con nosotros o algo así, porque me daría asco. — De esta manera, le da a entender a la niñita que ambos están en la misma situación.
A pesar de que todo parece calmarse, Kiyoshi quita el bolso que carga en su espalda y lo deja caer al suelo, afirmándolo desde la parte de arriba para así quitar el cierre y abrir, enseñando el increíble arma que ahí yacía oculto. ¿Asustará este gesto al yakuza considerando lo que pasó la última vez que lo vio?
Sin pensárselo mucho, el médico lo sostiene y dispara a uno dos metros a la izquierda de Jin, asegurándose de que nadie salga herido. Tampoco es que sea un disparo de advertencia, esto no tiene intenciones ocultas ni agresivas. Solo lo hace para retomar un tema anterior.
— No tienes que arriesgar tu salud cuando te enfrentes a esos tontos acosadores, ¿es que acaso ese tonto no te ha enseñado nada? No vale la pena ensuciarse las manos con basura. — Pregunta, apuntando acusadoramente a Jin con el índice derecho. — Ah, cierto que también te gusta conseguir heridas de gratis. Bueno, dicen que los tontos solo se curan muriéndose. — Posiciona el rifle de tal forma que el cañón apunta hacia arriba, así nadie se siente amenazado. — Usa un arma y así puedes realizar tu papel de heroína sin arriesgarte. Desde este momento, no quiero enterarme de que saliste herida pudiendo evitarlo. — Procede a tocarse la sien con un dedo. — Sé inteligente.
Ya habiendo dado una cátedra de cómo encargarse de esos asuntos que requieren violencia sin poner la salud en juego, se toma su tiempo para guardar el arma en donde la trae todo el tiempo, mas no sin antes encargarse de un usar paño para limpiar el cañón que recientemente disparó. Por anda del mundo guardaría a su bebé con un mínimo de suciedad. Quién diría que en el futuro ni siquiera tendrá bolso para mantenerlo guardado y limpio. Debe aprovechar mientras pueda.
— También tengo otra condición… — ¿Podrán adivinar de qué se trata? Seguro que no. Desde hace unos minutos, algo en las palabras de Akura le tiene incómodo, provoca que un escalofrío bastante molesto le recorra la espalda. Es como si supiera que algo no encaja en la ecuación, pero le ha costado descifrar cuál es esa incógnita. Parece que al fin da con la respuesta si juzgamos la expresión tímida que enseña su rostro, distando mucho de la agresividad que mostró recién en el choque de pechos amenazante. — No vuelvas a llamar señor a ese tipo en mi presencia. — Nuevamente apunta a Jin con el dedo. Para ser de buena familia, parece que desconoce que eso es de mala educación.
No le importa.
Puede que hayan trabajado juntos antes, o que se puedan considerar “en el mismo bando” en ciertos casos, pero eso no quita que siga teniendo una mala opinión de él. Acatará la petición de no revelar su identidad como yakuza, pero de eso a aceptar que se le trate como si fuese un hombre decente hay una enorme distancia que muy dudosamente se recorrerá en solo este encuentro. Lamentablemente, Jin y Kiyoshi son de mundos totalmente distintos. El que ahora puedan dialogar como si no fuesen enemigos es simplemente una casualidad.
— Dile tonto, o solamente Jin. Señor es… No, no, no quiero escucharlo. Es una regla impuesta por tu superior, así que debes obedecer, ¿te queda claro? Y no, no te estoy pidiendo tu opinión. — Reveló que tiene 22, así que Kiyoshi es mayor. Le debe respeto. ¿Le habrán enseñado esas normas? Si no, pues que Jin se ponga a trabajar y haga algo por ella. No todo pueden ser peleas, sangre, sexo y esas cosas que hacen los yakuzas de dudosa procedencia.
Ya adentrándonos en los temas médicos —y considerando que ya no hay rifle a la vista—, sitúa la mano derecha en su mentón, adoptando una pose de meditación. También mueve las piernas para iniciar una caminata alrededor de la figura femenina, no apartando los ojos de ella. No nos confundamos, no hay ninguna mala intención en esta revisión, solo busca echar una mirada superficial y sacar una primera conclusión de su forma actual. — Parece estar sana y fuerte físicamente, supongo que te has encargado de que no sea una debilucha como yo. Pero eso también hace que sean más tontos y no se cuiden. — Cuando conoces tus debilidades, eres precavido. En cambio, si tienes plena confianza en tu fuerza, puedes cometer errores en los que jamás pensaste caer. Aunque no lo parezca, es un comentario bastante acertado de Kiyoshi. No lo dice solo para molestar.
— Si quieres que le haga exámenes más a fondo, necesito un lugar con mesas y sillas para trabajar. Si nos reuniste aquí es porque tienes un lugar cercano que cumple con esas características, ¿no? — Porque se niega a desplegar instrumentos médicos aquí, en un parque… No, no es profesional. — No perdamos más el tiempo y guíanos. Cada segundo que perdemos es un momento en donde ella puede decirte señor y hacerme vomitar. Ahorrémonos el disgusto.
Tose y, aunque posee mascarilla, también usa una mano para taparse.
— Andando tú también, tonta.
— ¿Cómo que boca sucia, mocosa tonta? Tengo una rutina de limpieza que ya quisieras tú conocer. — Sí, se ha tomado de forma literal lo de ser sucio, lo que obviamente no va a permitir que diga ni ella ni nadie. Menos mal Jin se avispa a alejarla y calmarla, porque quién sabe qué cosas más podría decir Kiyoshi. Lo conocemos, es un tipo que dice lo que piensa por mucho que de buenas a primeras pareciera ser el tipo más tranquilo del mundo. — Parece que estás acostumbrado a lidiar con personas sin padres, tonto. No me digas que tienes un fetiche con nosotros o algo así, porque me daría asco. — De esta manera, le da a entender a la niñita que ambos están en la misma situación.
A pesar de que todo parece calmarse, Kiyoshi quita el bolso que carga en su espalda y lo deja caer al suelo, afirmándolo desde la parte de arriba para así quitar el cierre y abrir, enseñando el increíble arma que ahí yacía oculto. ¿Asustará este gesto al yakuza considerando lo que pasó la última vez que lo vio?
Sin pensárselo mucho, el médico lo sostiene y dispara a uno dos metros a la izquierda de Jin, asegurándose de que nadie salga herido. Tampoco es que sea un disparo de advertencia, esto no tiene intenciones ocultas ni agresivas. Solo lo hace para retomar un tema anterior.
— No tienes que arriesgar tu salud cuando te enfrentes a esos tontos acosadores, ¿es que acaso ese tonto no te ha enseñado nada? No vale la pena ensuciarse las manos con basura. — Pregunta, apuntando acusadoramente a Jin con el índice derecho. — Ah, cierto que también te gusta conseguir heridas de gratis. Bueno, dicen que los tontos solo se curan muriéndose. — Posiciona el rifle de tal forma que el cañón apunta hacia arriba, así nadie se siente amenazado. — Usa un arma y así puedes realizar tu papel de heroína sin arriesgarte. Desde este momento, no quiero enterarme de que saliste herida pudiendo evitarlo. — Procede a tocarse la sien con un dedo. — Sé inteligente.
Ya habiendo dado una cátedra de cómo encargarse de esos asuntos que requieren violencia sin poner la salud en juego, se toma su tiempo para guardar el arma en donde la trae todo el tiempo, mas no sin antes encargarse de un usar paño para limpiar el cañón que recientemente disparó. Por anda del mundo guardaría a su bebé con un mínimo de suciedad. Quién diría que en el futuro ni siquiera tendrá bolso para mantenerlo guardado y limpio. Debe aprovechar mientras pueda.
— También tengo otra condición… — ¿Podrán adivinar de qué se trata? Seguro que no. Desde hace unos minutos, algo en las palabras de Akura le tiene incómodo, provoca que un escalofrío bastante molesto le recorra la espalda. Es como si supiera que algo no encaja en la ecuación, pero le ha costado descifrar cuál es esa incógnita. Parece que al fin da con la respuesta si juzgamos la expresión tímida que enseña su rostro, distando mucho de la agresividad que mostró recién en el choque de pechos amenazante. — No vuelvas a llamar señor a ese tipo en mi presencia. — Nuevamente apunta a Jin con el dedo. Para ser de buena familia, parece que desconoce que eso es de mala educación.
No le importa.
Puede que hayan trabajado juntos antes, o que se puedan considerar “en el mismo bando” en ciertos casos, pero eso no quita que siga teniendo una mala opinión de él. Acatará la petición de no revelar su identidad como yakuza, pero de eso a aceptar que se le trate como si fuese un hombre decente hay una enorme distancia que muy dudosamente se recorrerá en solo este encuentro. Lamentablemente, Jin y Kiyoshi son de mundos totalmente distintos. El que ahora puedan dialogar como si no fuesen enemigos es simplemente una casualidad.
— Dile tonto, o solamente Jin. Señor es… No, no, no quiero escucharlo. Es una regla impuesta por tu superior, así que debes obedecer, ¿te queda claro? Y no, no te estoy pidiendo tu opinión. — Reveló que tiene 22, así que Kiyoshi es mayor. Le debe respeto. ¿Le habrán enseñado esas normas? Si no, pues que Jin se ponga a trabajar y haga algo por ella. No todo pueden ser peleas, sangre, sexo y esas cosas que hacen los yakuzas de dudosa procedencia.
Ya adentrándonos en los temas médicos —y considerando que ya no hay rifle a la vista—, sitúa la mano derecha en su mentón, adoptando una pose de meditación. También mueve las piernas para iniciar una caminata alrededor de la figura femenina, no apartando los ojos de ella. No nos confundamos, no hay ninguna mala intención en esta revisión, solo busca echar una mirada superficial y sacar una primera conclusión de su forma actual. — Parece estar sana y fuerte físicamente, supongo que te has encargado de que no sea una debilucha como yo. Pero eso también hace que sean más tontos y no se cuiden. — Cuando conoces tus debilidades, eres precavido. En cambio, si tienes plena confianza en tu fuerza, puedes cometer errores en los que jamás pensaste caer. Aunque no lo parezca, es un comentario bastante acertado de Kiyoshi. No lo dice solo para molestar.
— Si quieres que le haga exámenes más a fondo, necesito un lugar con mesas y sillas para trabajar. Si nos reuniste aquí es porque tienes un lugar cercano que cumple con esas características, ¿no? — Porque se niega a desplegar instrumentos médicos aquí, en un parque… No, no es profesional. — No perdamos más el tiempo y guíanos. Cada segundo que perdemos es un momento en donde ella puede decirte señor y hacerme vomitar. Ahorrémonos el disgusto.
Tose y, aunque posee mascarilla, también usa una mano para taparse.
— Andando tú también, tonta.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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