[T5 - Presente Absoluto] Cerezos manchados
#33
Ubbe quedó solo en el interior del almacén, rodeado. No hubo silencio previo ni pausa dramática: la horda simplemente se cerró sobre él como una marea humana desesperada. Cuatrocientas siluetas empujando, gritando, golpeando con manos, armas improvisadas y puro pánico. Para cualquiera habría sido el final. Para él, fue una invitación.
La Mole Negra avanzó un paso… y no cesó de pelear, golpear y masacrar. 
El primer impacto fue una explosión de carne. Un puño atravesó un torso como si fuera arcilla húmeda, arrancando un grito que se apagó al instante. Ubbe retiró el brazo con un tirón seco y el cuerpo cayó partido, arrastrando a otros al suelo. Pisó sin mirar. Huesos reventaron bajo su peso, piernas se doblaron en ángulos imposibles, costillas crujieron como ramas secas. Se reía. No una risa burlona, sino una carcajada profunda, visceral, de puro disfrute.
Giró sobre sí mismo y barrió a cinco de un solo golpe, cabezas chocando entre ellas con sonidos huecos, sangrientos. Agarró a uno por el cuello, lo levantó y lo lanzó contra la multitud; el impacto abrió un claro momentáneo que se cerró al instante, como si el propio edificio escupiera más cuerpos para rellenar el hueco. Cada golpe era una sentencia. Cada paso, un cadáver nuevo. La sangre le empapaba los antebrazos, le chorreaba por el pecho, le salpicaba el rostro… y aun así no sentía dolor. Nada atravesaba su resistencia. Los golpes que recibía eran ruido, presión, contacto sin consecuencias. Le encantaba.
-GAHAHAHA… -rugió entre dientes, aplastando una cabeza contra el suelo con el talón- ¡VENID! ¡TODOS!
Y vinieron.
Ubbe se convirtió en el centro de un torbellino de muerte. Puños que entraban y salían de cuerpos, codos que partían mandíbulas, manos que agarraban cráneos para estrellarse contra pilares. En cuestión de segundos, decenas yacían rotos, y aun así la masa seguía empujando. Por un momento, no fue un hombre. Fue un concepto. El fin avanzando sin prisa.
Entonces lo sintió.
No fue un golpe humano. No fue carne contra carne. Fue algo distinto. Un trueno.
El mundo vibró. El sonido atravesó el caos como un cuerno de guerra ancestral. Las paredes gimieron. Las vigas gritaron. Ubbe giró la cabeza apenas un segundo… y el cielo cayó.
Todo lo que sintió fue un impacto, polvo y oscuridad.

El suelo desapareció bajo sus pies. El techo se vino abajo con un estruendo que aplastó cuerpos, máquinas y gritos en una sola masa informe. El hormigón le golpeó la espalda, el costado, la cabeza. Por primera vez desde que empezó la matanza, el dolor existió. No uno solo, sino muchos, superpuestos, pesados, aplastantes. La presión lo envolvió todo.
Y en esa oscuridad, Ubbe vio fuego.
No con los ojos. Con algo más profundo.
Un campo cubierto de cadáveres. El cielo rojo. Bestias gigantes avanzando entre ruinas. Un final inevitable. No oyó palabras, pero entendió el mensaje con claridad brutal.
Esto es el Ragnarok.
Y tú caminas dentro de él.
La visión se rompió con una carcajada.
-¡¡¡JARUL JUL JUL JUL…!!!
La risa de Sigurd atravesó los escombros como una cuerda lanzada al abismo.
Ubbe respiró hondo, tosió polvo y empujó.
Una viga salió despedida. Luego otra. El cuerpo gigantesco se alzó lentamente entre los restos del edificio, cubierto de sangre, polvo y fragmentos de hormigón. Muy serio. Muy quieto. Durante un segundo eterno, el mundo contuvo el aliento.
Y entonces Ubbe se echó a reír.
Una carcajada enorme, desatada, liberadora.
- ¡¡¡¡GAAAAAAHAHAHAHAHAHA, GAAAAAAHAHAHAHAHAHA!!! - Se dobló apenas hacia delante, apoyando las manos en los muslos, riendo hasta que el pecho le dolió más que los golpes. Miró alrededor: cadáveres aplastados, el almacén reducido a ruinas, el aire aún temblando.
- Baby… -resopló entre risas, alzando la vista hacia Sigurd- Creo hemos cumplido bien, ¿no?
Se incorporó del todo, sacudiéndose restos de escombros del chaleco, todavía riéndose.
- Menuda pelea, bro… -añadió, limpiándose la cara con el dorso de la mano- Este sitio no ha aguantado el ritmo.
Avanzó hacia su hermano de otra sangre, todavía con esa sonrisa peligrosa dibujada en el rostro.
-C'mon Baby, dijo al fin- Vamos a ver al tal Piruta. Creo que le hemos dejado el mensaje bastante claro.
La Mole Negra caminó entre las ruinas.
El Ragnarok había pasado.
Pero aún había mucha historia que contar. 

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4200 - 2900 = 1300
Energia: 385 + 0 = 385
Espiritu: 615 + 0 = 615


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RE: [T5 - Presente Absoluto] Cerezos manchados - por Ubbe - 24-12-2025, 09:59 PM

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