26-12-2025, 01:04 AM
Cuando vio la flauta se emocionó, parece que mi instrumento no era demasiado habitual en mi generación de artistas, quizás estaba algo chapado a la antigua, ya lo había pensado alguna vez en el pasado, pero... Por tentadora que sea la novedad, los instrumentos clásicos tienen algo que no podría explicar que era, pero podía sentir la historia y el alma de ese objeto. Quién sabe, a lo mejor solo era un sentimental ignorante, no lo negaba, pero no era algo que me interesase cambiar, al menos no en aquel momento.
Su interés sobre la música no era lo único de lo queme habló, pues dejó entrever que tenía amistades y costumbres al margen de la ley. "¿Una forajida?" La verdad es que su aspecto era bastante intimidante, a la par que sugerente, pero no me parecía una persona que basase su vida en hacer daño a los demás. No, debía ser otra cosa, quizás fuese una revolucionaría, o incluso una pirata, tan solo me dejó clara su animadversión hacia la marina. Le miré algo pensativo. -Bueno... No los odio. Pero debo decir que su oficio choca demasiado con el mío.- Con esa pequeña información esperaba que ella entendiese que tampoco me manejaba dentro del marco de la autoridad.
Ni corta ni perezosa, accedió a arreglar el techo del local, y parecía dispuesta a dejarse ayudar por mi, no sabía si por hacer mas rápida la reparación o por poder mantener la conversación un poco mas, en cualquier caso lo agradecí bastante, la verdad es que pensaba que la música podía sanar el mundo, tal vez si todos los músicos no uniésemos, claro. Siempre me gustaba compartir tiempo con otros músicos, poder hablar de composición, de puesta en escena, incluso compartir partituras si había suficiente confianza. -Bueno, no se si realmente es una buena idea, es un truco que aprendí con la experiencia.- Comentaba mientras caminaba junto a ella y subía por los techos con ella, era bastante mañosa, y no tenía miedo de mancharse las manos, antes de darme cuenta llevaba colgada de la boca una cuerda con un martillo mientras me decía algo en un idioma ininteligible. -Disculpa no te enten...- No pude terminar mi frase antes de escuchar el fuerte crujido de una madera. Todo comenzó demasiado rápido, ni siquiera pude pensar mientras todo ocurría, Maki pisó en mal sitio, algunas zonas del techo debía estar demasiado afectada por la humedad y estaban podridas, ella empezó a caer y yo, sin saber por qué hice lo que hice intente agarrarla, cayendo con ella al no tener suficiente fuerza para aguantar la inercia de la caída. Tampoco supe por qué, pero instintivamente giré con ella para hacerle de colchón en cada golpe mientras nos disponíamos al vacío.
Choqué contra una viga al principio, haciéndome que soltase un tosido seco por el impacto, seguramente causaría una contusión grave, el segundo golpe fue contra un tocón de madera perpendicular, yo solo intentaba fortalecer los músculos de la espalda mientras intentaba cubrir a la mujer con mi torso y mis brazos que la rodeaban como podían, aferrándose entre ellos para crear con estos una atadura de seguridad. Por suerte, la caída se estaba viendo frenada con cada golpe que me daba contra una viga o una madera, se perdía energía cinética con ello; por último varios palos se astillaron y partieron quedándose algunos clavados en mis costados, gracias a Dios mis músculos ya actuaban por instinto, endureciéndose lo máximo posible, evitando mayores daños o punciones en órganos importantes. Terminamos aterrizando contra el suelo de la planta baja, con aquella marcada mujer sobre mi, abrazada por mis brazos, no de una forma sexual, ni mucho menos, sino como un pirata protegería un tesoro. -AAyy... Menudo trastazo...- Dije con algo de dificultad, no porque tuviese un pulmón perforado, a decir verdad, lo mas seguro es que ni siquiera tuviera fracturas, pero la peli verde seguía encima de mi, dificultándome respirar con normalidad. Le miré de reojo, aún tirado en el suelo. -¿Tú estas bien?.- Pregunté esbozando una sonrisa, evitando exteriorizar el dolor que sentía, ella ya estaría asustada, lo último que necesitaba era ver a un tipo hecho mierda.
Su interés sobre la música no era lo único de lo queme habló, pues dejó entrever que tenía amistades y costumbres al margen de la ley. "¿Una forajida?" La verdad es que su aspecto era bastante intimidante, a la par que sugerente, pero no me parecía una persona que basase su vida en hacer daño a los demás. No, debía ser otra cosa, quizás fuese una revolucionaría, o incluso una pirata, tan solo me dejó clara su animadversión hacia la marina. Le miré algo pensativo. -Bueno... No los odio. Pero debo decir que su oficio choca demasiado con el mío.- Con esa pequeña información esperaba que ella entendiese que tampoco me manejaba dentro del marco de la autoridad.
Ni corta ni perezosa, accedió a arreglar el techo del local, y parecía dispuesta a dejarse ayudar por mi, no sabía si por hacer mas rápida la reparación o por poder mantener la conversación un poco mas, en cualquier caso lo agradecí bastante, la verdad es que pensaba que la música podía sanar el mundo, tal vez si todos los músicos no uniésemos, claro. Siempre me gustaba compartir tiempo con otros músicos, poder hablar de composición, de puesta en escena, incluso compartir partituras si había suficiente confianza. -Bueno, no se si realmente es una buena idea, es un truco que aprendí con la experiencia.- Comentaba mientras caminaba junto a ella y subía por los techos con ella, era bastante mañosa, y no tenía miedo de mancharse las manos, antes de darme cuenta llevaba colgada de la boca una cuerda con un martillo mientras me decía algo en un idioma ininteligible. -Disculpa no te enten...- No pude terminar mi frase antes de escuchar el fuerte crujido de una madera. Todo comenzó demasiado rápido, ni siquiera pude pensar mientras todo ocurría, Maki pisó en mal sitio, algunas zonas del techo debía estar demasiado afectada por la humedad y estaban podridas, ella empezó a caer y yo, sin saber por qué hice lo que hice intente agarrarla, cayendo con ella al no tener suficiente fuerza para aguantar la inercia de la caída. Tampoco supe por qué, pero instintivamente giré con ella para hacerle de colchón en cada golpe mientras nos disponíamos al vacío.
Choqué contra una viga al principio, haciéndome que soltase un tosido seco por el impacto, seguramente causaría una contusión grave, el segundo golpe fue contra un tocón de madera perpendicular, yo solo intentaba fortalecer los músculos de la espalda mientras intentaba cubrir a la mujer con mi torso y mis brazos que la rodeaban como podían, aferrándose entre ellos para crear con estos una atadura de seguridad. Por suerte, la caída se estaba viendo frenada con cada golpe que me daba contra una viga o una madera, se perdía energía cinética con ello; por último varios palos se astillaron y partieron quedándose algunos clavados en mis costados, gracias a Dios mis músculos ya actuaban por instinto, endureciéndose lo máximo posible, evitando mayores daños o punciones en órganos importantes. Terminamos aterrizando contra el suelo de la planta baja, con aquella marcada mujer sobre mi, abrazada por mis brazos, no de una forma sexual, ni mucho menos, sino como un pirata protegería un tesoro. -AAyy... Menudo trastazo...- Dije con algo de dificultad, no porque tuviese un pulmón perforado, a decir verdad, lo mas seguro es que ni siquiera tuviera fracturas, pero la peli verde seguía encima de mi, dificultándome respirar con normalidad. Le miré de reojo, aún tirado en el suelo. -¿Tú estas bien?.- Pregunté esbozando una sonrisa, evitando exteriorizar el dolor que sentía, ella ya estaría asustada, lo último que necesitaba era ver a un tipo hecho mierda.
