[Pasado | Social | Owen] El robo menos sutil de la historia
#4
- ¡Ugh, que asco, no digas eso mientras cuelgas de mi trasero, uuuughhh! ¡Aaaaaaagh, nononono, ascooo! -

[Imagen: cc248b4e53e10d6db1afbe1fbcb2bed5.jpg]
-¡ENTONCES DEVUÉLVEME MI LIBRO DE GESTACIÓN MINK!-

El muchacho seguía completamente obsesionado en decir cuál era el contenido del libro (El cual tenía parte de gestación Mink, sí, pero era el 0,00009% del libro, necesitaba frustrarla), pero esto, en lugar de detenerla, provocó que la mujer bestia-conejo se pusiese aún más enloquecida; Ahora parecía casi la doma de la mujer-conejo gigante -¡OH, NO! ¡NONONONONO! ¡¿PERO QUÉ COJONES TE PASAAAAAAAAAAAAA?!- un manchón rojo que volaba en direcciones aleatorias, como si fuese un trapo agitándose al viento mientras que la espectacular animal-humanoide generaba estruendos, escándalo y por sobre todas las cosas, llamar muchísimo la atención a su paso al campesinado y pueblerinos oriundos que, como SIEMPRE pasaba con Owen, se volvía el epicentro de un espectáculo tan funesto como payaso. Si la cosa se había puesto degenerada, ahora, se había puesto muchísimo peor -¡¿QUÉ ES ESO?!- cuando quiso percatarse, una sombra enorme, colosal, comenzó a taparle el destello de un sol tan vivo como despejado en el cielo de Isla del Karate. No era un pájaro ni un avión, no: Era una de las enormes manos de la mujer-conejo que provocó que el chico, por acto reflejo, cerrase sus ojos ante lo inminente del impacto que iba a sufrir.

¡SRRRRRRRRRRIUHK! Cuando quiso percatarse, estaba levitando en el aire, producto de la altísima velocidad y revoloteo provocado por el agitamiento del cuerpo de la gigante y, entre sus manos, yacía -Oh...qué es...- y su cuerpo, por la inercia, empezaba a girar en círculos en sentido horario en plena levitación, reduciendo la velocidad de él mismo por acción del viento -...esto?- y la chica, que seguía agitándose y ahora replicando, parecía haberse puesto aún más brava producto de cómo Owen la había hecho sentir. Bien hecho, hermano, tienes un don de gentes excelso. ¡PLAF! Su cara cayó al suelo sin siquiera titubear. Fue arrastrado varios metros, los suficientes para que quedase, de forma caricaturesca, ligeramente hacia arriba y con un montículo terroso a la altura de su frente, lastimándose y raspándose un poco la cara en el proceso producto del movimiento rectilíneo que adquirió. Incluso, se enterró un poco su cabeza, haciendo un contrapeso que dejó su mano derecha con el pantalón corto y rasgado de la mujercita conejo-gigante y su cuerpo hacia adelante, con una pierna volteada y despatarrado de forma estúpida. Llegó a percatarse en pleno vuelo, pero todavía su mente no lo había procesado: Tenía la prenda inferior de la muchacha entre sus manos, una que era colosal y muy caderona, acaparando dos Owens y cuarto aproximadamente.

¡Joder, ¿qué tenéis los hombres con asumir que todas queremos ser mamás!? ¡Ni siquiera me gustan los hombres, ugh! ¡Guárdate tu sucio libro, ya no lo quiero! -

[Imagen: 23bcb035872427f15c6481581714e435.jpg]
-¡No tienen que gustarte los hombres para querer tener hijos! ¡Hay unos programas de intercambio Mink espectaculares!-

Tenía la cara llena de tierra. Se veía entre molesto y nervioso por la situación, con su cuerpo y rostro que habían sido arrastrados varios metros hasta que ella, finalmente, se había detenido completamente mosqueada. Pudo verla directamente al rostro: Era una muchachita que no parecía exactamente un conejo, sino, más bien, una liebre, de esas que tienen orejas gigantescas. Era excepcionalmente bonita, mucho más que lo era Helena, la chica lobo-albino, aunque la muchacha tenía unas complexiones físicas desmesuradas y sumamente voluptuosas. Le resultó ligeramente turbio ver que, producto de su zarandeo, ella quedó completamente expuesta de la cintura para abajo y, en su mano derecho, yacía aquel enorme pantalón corto rasgado que pendía de su mano como si de una bandera se tratase -¡Joder!- y cuando notó que lo tenía al ver directamente hacia la ropa interior de la chica, decidió comportarse como todo un adulto maduro y honesto: Esconder la prenda detrás de él, como si la misma no existiese. Además, como acotación, sí, el libro hablaba de "qué hacer si un mink decide gestar por motus propio", página doscientos trece del libro "Guía de especies humanoides para tarados: Minks", sección de "FAQ"" (Preguntas frecuentes). No pudo olvidarlo, fue un dato extremadamente curioso que hasta le vino como anillo al dedo para entablar conversación con ella.

En cuanto fue declarado como acosador -¡¿JAAAAH?!- Automáticamente se ofendió, poniéndose de pie en esos dos metros que le diferenciaban de la gigantesca mujer a la que tenía la necesidad imperiosa de alzar el rostro para intentar verle a sus ofendidos ojos. Distraía mucho no solamente que se encontraba en ropa interior, sino, que su "parte superior" generaba demasiada sombra como para querer mantener un contacto visual -Podré ser un ladrón,- mantenía el ceño fruncido y comenzaba a contar con el dedo índice empujándolo con el mismo de la mano contraria hacia atrás -un estafador,- hacía lo mismo con el del medio -una paria social,- lo mismo pero el anular -un despojo,- y ahora, cerró su puño, señalándola acusadoramente -¡Pero acosador, jamás!- lo que no se dio cuenta es que, mientras decía TODO esto, ¿Qué colgaba de su puño cerrado? Efectivamente, el pantalón corto de la muchachita que tenía justo delante de él y que se balanceaba como un péndulo producto del movimiento de un Owen que, al percatarse -¡!- no dudó en tirar su palma hacia atrás, ya que cuando la señaló parecía que de su mano colgaba un banderín.

[Imagen: P0V0QwL.png]
-¡Te despelotaste sola!-

Se puso terriblemente nervioso, y le resultó completamente inevitable no sentirse tremendamente culpable del hecho -Por muy ladrona que seas,- bajó su mirada, durante un segundo, a la parte inferior de la chica -no dejaré que andes en bolas por ahí.- costaría tiempo intentar conseguir un repuesto de pantalón que cubra dos Owens y cuarto; Ella era caderona, muy piernuda y muy grande como para una odisea semejante, por lo que tuvo una idea mejor. ¡BBBBBIIIIIIIK! -Toma.- y, desabrochando los primeros botones y, posteriormente, bajando el cierre de su característica chaqueta de cuello largo, se la quitó, entregándosela -Intenta ponértela.- comenzó a caminar hacia ella con una mirada desviada hacia un lado, sería totalmente factible comerse un pisotón de la gigante en cuanto la diferencia de distancias de ambos fue de menos de un metro. Con el brazo extendido y quedándose solamente cubierto con una camiseta negra que usualmente solía tener como prenda inicial, tenía en la izquierda el pantalón raído del mujerón y su prenda característica en la derecha. Brazo estirado, chaqueta colgante. Tal vez podría ser suficiente para cubrirle o, posiblemente, le quedase bastante ajustado; Ella parecía ser...demasiado caderona, dejémoslo así -Tengo doscientas como estas. Me encantan. Te regalo una.- y era cierto, por muy mentiroso que el pelirrojo suela ser, tenía unas veinte copias de la misma prenda.

-Soy Owen Yang.- mantenía su mirada ladina, temerosa, avergonzada. No se sonrojaba porque se resistía por los nervios que le provocaba la situación (Y ser probablemente aplastado por una nalga o pie de la super-liebre que tenía delante) -¿Sueles mangarle a la gente de Karate?- era una pregunta para romper el hielo más que para buscar avergonzarla por intentar robarle a él -Lo que sí, le estás robando al tipo equivocado. Creo que puedo ayudarte a robar algo mejor.- porque si algo sabía el pelirrojo, ciertamente, era de eso.

Abrime
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado | Social | Owen] El robo menos sutil de la historia - por Owen Yang - 26-12-2025, 03:03 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)