Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado :: +18
#6
Musiquita


Una reacción algo exagerada para un beso. Fue lo que pensé cuando lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de la chica. Parecía inocente, inexperta, tal vez éste había sido incluso su primera vez. Comenzó a murmurar sandeces sin sentido ante las cuales me relajé, con una mirada de confianza y soberbia, asintiendo como si me importara las reglas de su reino imaginario y el grado del delito que había cometido. 

Según comentaba cada una de las cosas que tenía que aportarle en compensación por mi descaro. Hacía el gesto de ir anotándolas en una libreta imaginaria. Cinco copas, podía robar una cartera e invitarle con el dinero de esta. Una mascota con pelos, creo que las cangrejos tenían pequeñitos, le regalaré un cangrejo. Un broche para el cabello, bueno tampoco eran tan caros. Y… ¿Dolor físico? Me detuve por un momento arqueando una ceja para ver cómo la chica se lanzaba a darme una bofetada. No sé si fue por la escasa fuerza de la peliazul, pero ni me dolió en absoluto, apenas la sentí como una leve caricia seguro que estaba montando todo este espectáculo porque le había gustado. Una sonrisa se esbozó en mi rostro. ¿Ya está? Si que pedía poco esta chavala, no me importaba besarla otra vez si el precio por mis acciones era tan bajo.

Fui a quejarme, una señorita con buenos modales y elegancia no debía ser tan violenta. Abrí la boca para poder decírselo y hacer un poco de drama, pero fui interrumpido por sus palabras, unas que me desconcertaron aún más que todas y cada una de las sandeces que había pronunciado hasta ahora. -Si vas a besar, hazlo bien. -Me agarró la cara con ambas manos, y con la suficiente fuerza para inclinar mi cuerpo, nuestros labios se volvieron a juntar. Mis ojos se abrieron de golpe y mi cuerpo se tensó ante la inesperada intromisión que me pilló por sorpresa. 

Su lengua se movía dentro de mi boca con soltura y pasión, una pasión que no tardé en corresponder. Mi sorpresa inicial fue sustituida por excitación. Mi cuerpo ardía en deseo, uno que iba a ser difícil extinguir. Cerré los ojos solo para sentir como la dulzura del jugo de caña de azúcar se juntaba con la amargura del licor, creando un sabor tan adictivo que iba a ser imposible olvidar en un tiempo. Fue ahí cuando entendí que me había equivocado, la chica que se hallaba frente a mí, aquella que devoraba mi boca con fervor, a pesar de deslumbrar con una inocencia pasmosa, tenía más experiencia de lo que en un inicio podía llegar a creer.

Mis manos recorrieron su cuerpo aún mojado de arriba a abajo, rozando su vestido rojo como si se tratase de su propia piel, hasta detenerse en sus caderas, agarré su culo con fuerza y tiré de ella hacia mi, nuestros cuerpos chocaron, casi fusionándose el uno con el otro. 

Durante este momento fue como si el tiempo se hubiese detenido y el mundo girase únicamente para nosotros. Una vez tuvo suficiente la chica se apartó levemente, dejando un fino hilo de saliva entre nuestros labios. Mis ojos solo podían mirar los suyos ambarinos llenos de júbilo y alegría. Mi respiración estaba agitada y mi mente no pensaba con claridad. -Joder… -Solté casi en un suspiro. -Si besas así no me quiero imaginar como follas… -Terminé de soltar sin ninguna clase de tacto o delicadeza. 

Sin perder a penas un segundo ella sentenció de adentrarnos en la jungla, beber las copas de licor de caña y enfrentarnos a todos los posibles peligros y depredadores que pudiera albergar este inhóspito terreno. Su entusiasmo era contagiable al punto de que pese a que creía que era una mala idea, y prefería quedarme en la seguridad del festival decidí acompañarla. 

Sabía que me iba a meter en problemas cuando se alejó en dirección contraria a la que teníamos que ir. Tomando esta clase de decisiones se notaba que no era mi cerebro quien tomaba las decisiones, sino más bien otra parte del cuerpo. 

Una vez ya con las carpas, tenderetes y bullicio a nuestras espaldas saqué el mapa listo para guiar el rumbo. -Antes de que salgamos unas sencillas normas, si ataca algún bicho enorme que quiere comernos tú te pones delante para protegerme. -Alcé mi brazo con dos dedos levantados. -Lo segundo es que yo dirijo, acabo de ver que no se te da bien tomar decisiones, así que tú simplemente agárrate a mí y ni se te ocurra perderte, o te quedas sin el broche para el pelo. 

Al cruzarse los brazos en jarra, entrelacé mi brazo con el suyo. -Y lo tercero, ¡vamos a pasarlo de puta madre! -Grité entusiasmado, dando el primer paso hacia la aventura, juntos, agarrados el uno al otro. Hice una señal a Travis, el cual se hallaba sobre nosotros sobrevolando el terreno, si el veía algo raro o encontraba el sitio nos lo diría, o más bien comenzaría a emitir soniditos para que nos diéramos cuenta. Como hacíamos siempre, el era mis ojos y yo los oídos.

La chica no tardó en comenzar a hablar de nuevo, haciendo referencia a que si nos habíamos besado deberíamos al menos saber nuestros nombres, y ella se presentó con dos letras a lo que supuse que eran sus iniciales. -¿MM? ¿Eso viene por Merluza Marinada? Yo te hubiese llamado más MP, Merluza Pervertida pega más con tu personalidad, podría decirse que a los dos nos queda bien ese adjetivo. -Le dediqué una sonrisa pícara, antes de echar otro vistazo al mapa, el cual según nos alejábamos de las luces del festival se apreciaba cada vez menos pues ahora era solo la luz de la luna la que nos acompañaba. 

-Nuestro amigo de ahí arriba se llama Travis, se podría decir que es mi mascota… lleva a mi lado unos cinco años ya. -Según nos adentrábamos en la naturaleza, el follaje a nuestro alrededor se volvía más denso, y el jolgorio y griterío había sido sustituido por por sonidos de insectos y el aullido de algún tipo de simio en la lejanía. Me sentía responsable ahora mismo por lo que me callé y traté de tomarme enserio el hecho de encontrar el sitio, pese a el mapa parecer jeroglíficos. Pero tenía un plan claro para orientarme, el lugar estaba cerca de un afluente del Río principal que recorría la isla. Si encontraba el río encontraría el lugar.

Llegó un momento que el mapa quedó inservible pues escuché el fluir del agua en la lejanía. Sin siquiera avisarle a la medio sirena, partí el mapa en dos y lo tiré por ahí. -Ya no vamos a necesitar ese trozo de papel inservible, yo controlo. -Vacilé seguro de mi mismo. No tardamos en llegar a un claro, el terreno era pedregoso por lo más importante es que había encontrado el río, era mas un riachuelo pues el caudal no era excesivamente cuantioso. 

-Vale señorita… Ahora solo debemos seguir la corriente y tras ello encontraremos el sitio del que hablaba el cara alcachofa ese. -Me acerqué a la orilla y comencé a lavarme un poco la cara cuerpo, pues la humedad había sido sustituta por una sensación de pegajosidad, jugo de azúcar. Hacía tiempo que no me duchaba, tal vez unos tres días, así que aproveché para refrescarme un poco. -Y una cosa, ¿las escamas de tu piel por qué son? ¿Tú madre se folló a un rodaballo y eres medio pez? -Tras soltar eso me tiré de golpe al agua la cual me llegaría por la cintura, y comencé a lavarme el pelo.

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RE: Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado - por Iggy Rock - 26-12-2025, 03:35 AM

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