26-12-2025, 04:06 AM
Jensen no pudo evitar ver de reojo a la cartera de su rubia debilidad, se veía abultada, seguramente el hombre de dorados cabellos tenía suficiente dinero para poder pagar la comida de ese lugar, pero correspondía a Jensen hacer que todo fuera gratuito, después de todo ¿qué clase de cita seria si hiciera al otro pagar?
El temeroso guardia los hizo pasar, avanzaron por las mesas llenas de platos caros como langostas, caviar o carnes magras de animales exóticos. Finalmente llegaron a una de las mesas del sector del balcón, aquel que daba justo hacia las costas de Baterilla y desde donde se podía ver muy bien el gran faro que guiaba a los barcos de noche.
Un mesero les dejo las cartas del menú, pero el pelinegro ni siquiera se molestó en mirarlas, sabía que pediría, cumpliría su deseo de comer langosta, algo que nunca había podido comer antes por ser demasiado caro para su humilde presupuesto.
-Vivo aquí, asi que se podría decir que soy local – dijo el pelinegro mirando el faro, su lugar favorito – de hecho, si ves aquel faro, es mi lugar favorito de toda la isla, me gusta la calma que da y como alumbra la bahía cada noche. Tal vez cuando oscurezca podemos ir ahí – dijo con coquetería mientras tomaba las cartas de menú y miraba al mesero – Vamos a pedir dos filetes de su carne más Premium y dos langostas, y de beber traigan su vino más caro – dijo entregándole las cartas y volviéndose hacia el rubio. –Cuéntame de ti, ¿llegaste hace mucho a esta isla? Seguro tienes muchas historias interesantes que contarme – dijo con una sonrisa ladina mientras tomaba una de sus manos y la acariciaba – tus manos son suaves, me gustan – dijo besando su diestra mientras el mesero volvía con el pedido que había hecho, Jensen tomo una de las copas de vino y dudo un momento, no era un buen bebedor, pero no podía acobardarse ahora, asi que se bebió la copa de un sorbo sintiendo como rápidamente el alcohol se le iba a la cabeza.
