26-12-2025, 05:49 AM
La pobre de Elara casi se cae de espaldas del susto cuando el chico abrió los ojos de golpe y pegó ese brinco, eso no se lo esperaba para nada, pero tampoco es que fuese algo que no pudiese pasar realmente. Sus alas se abrieron por puro reflejo, soltando una pequeña ráfaga de aire que por poco no le vuela la capucha al pobre jovencito.
Se quedó ahí, con la boca abierta y las manos en el aire, procesando que su "estatua" acababa de cobrar vida y que, además, parecía más asustada que ella misma. Eso no se lo esperaba para nada Elara, pero tampoco es que fuese algo que ella no esté acostumbrada.
— ¡Ah! ¡Nee~! ¡L-lo siento! ¡No quería asustarte así! —exclamó mientras se llevaba una mano al pecho para intentar que su corazón no se le escapara por la boca. Se había asustado demasiado, así que tenía que intentar relajarse, aunque sea un poquito. Debido a que era una situación que ella no lo había previsto con anterioridad al menos con la tranquilidad que ella lo requería.
Se quedó mirando con mucha fascinación (y aunque debía de reconocerlo, internamente estaba un poco horrorizada) cómo el musgo de la capa de Ryan se marchitaba en segundos y cómo recuperaba el color, como si fuera una planta que acabas de regar después de un mes de sequía.
El ruido de su estómago fue tan fuerte que Elara hasta sintió una punzada de hambre propia. ¡Pobrecito! Estaba famélico. Y eso no le gustó para nada, así que tenía que estar bastante tranquila ahora mismo. De seguro algo saldría bien. No había mucho más que hacer ahora mismo.
— ¿H-Hambre? ¿O sea que estabas... comiendo sol? —preguntó con una honestidad bastante clara, al menos ella no mentía y siempre era sincera con todo lo que hablaba de algún modo, inclinando la cabeza hacia un lado. Sus ojos verdes esmeralda brillaban con una mezcla de confusión y ternura. — Eso es... ¡es increíble! Aunque debe ser un poco aburrido comer así, ¿no? nee~ — le daba curiosidad ese hecho. Pero de seguro no habría nada de malo en eso.
Al ver que las personas comenzaban a dispersarse de manera decepcionada porque no había pelea y ni nada por el estilo, Elara soltó un suspiro de alivio. Odiaba los gritos. Se acomodó en el borde de la fuente, sintiendo cómo sus alas se relajaban un poquito al ver que el chico no era peligroso, sino solo un jovencito con mucha necesidad. Cuando él se fijó en sus alas y le preguntó su nombre, ella sonrió de forma radiante, olvidándose por un momento de la sed que tenía. Debido a que Elara siempre habia sido alguien bastante sociable.
— Me llamo Elara. Vengo de muy arriba, de las islas del cielo... por eso tengo estas alas, aunque aquí abajo solo sirven para estorbar un poquito y llenarse de polvo, nee~ —dijo con una risita tímida, rascándose la mejilla. — ¿Y tú como te llamas? — preguntó con suma curiosidad, buscando que no fuese nada fuera de lo normal. Quería socializar un poco, al menos Elara pensaba eso que podría ser una buena opción para ambos.
Buscó de nuevo en su bolso, sintiéndose mal por no tener nada que ofrecerle. ¡Pero debería de encontrar algo para poder solucionarlo! Al menos Elara pensó eso.
— Siento no tener comida de verdad. Yo también me olvidé mi agua... ¡somos un desastre! —soltó una carcajada suave, mirándolo con un brillo juguetón en los ojos. — Pero oye, si ya terminaste de ser una planta... ¿crees que haya algún lugar cerca donde no nos cobren una fortuna por un jugo? Yo invito, que parece que te vas a desmayar otra vez si pasa una nube por delante del sol, nee~ — al menos quería ser sociable en ese sentido. Quería demostrar que todo iba a estar bien.
Se quedó ahí, con la boca abierta y las manos en el aire, procesando que su "estatua" acababa de cobrar vida y que, además, parecía más asustada que ella misma. Eso no se lo esperaba para nada Elara, pero tampoco es que fuese algo que ella no esté acostumbrada.
— ¡Ah! ¡Nee~! ¡L-lo siento! ¡No quería asustarte así! —exclamó mientras se llevaba una mano al pecho para intentar que su corazón no se le escapara por la boca. Se había asustado demasiado, así que tenía que intentar relajarse, aunque sea un poquito. Debido a que era una situación que ella no lo había previsto con anterioridad al menos con la tranquilidad que ella lo requería.
Se quedó mirando con mucha fascinación (y aunque debía de reconocerlo, internamente estaba un poco horrorizada) cómo el musgo de la capa de Ryan se marchitaba en segundos y cómo recuperaba el color, como si fuera una planta que acabas de regar después de un mes de sequía.
El ruido de su estómago fue tan fuerte que Elara hasta sintió una punzada de hambre propia. ¡Pobrecito! Estaba famélico. Y eso no le gustó para nada, así que tenía que estar bastante tranquila ahora mismo. De seguro algo saldría bien. No había mucho más que hacer ahora mismo.
— ¿H-Hambre? ¿O sea que estabas... comiendo sol? —preguntó con una honestidad bastante clara, al menos ella no mentía y siempre era sincera con todo lo que hablaba de algún modo, inclinando la cabeza hacia un lado. Sus ojos verdes esmeralda brillaban con una mezcla de confusión y ternura. — Eso es... ¡es increíble! Aunque debe ser un poco aburrido comer así, ¿no? nee~ — le daba curiosidad ese hecho. Pero de seguro no habría nada de malo en eso.
Al ver que las personas comenzaban a dispersarse de manera decepcionada porque no había pelea y ni nada por el estilo, Elara soltó un suspiro de alivio. Odiaba los gritos. Se acomodó en el borde de la fuente, sintiendo cómo sus alas se relajaban un poquito al ver que el chico no era peligroso, sino solo un jovencito con mucha necesidad. Cuando él se fijó en sus alas y le preguntó su nombre, ella sonrió de forma radiante, olvidándose por un momento de la sed que tenía. Debido a que Elara siempre habia sido alguien bastante sociable.
— Me llamo Elara. Vengo de muy arriba, de las islas del cielo... por eso tengo estas alas, aunque aquí abajo solo sirven para estorbar un poquito y llenarse de polvo, nee~ —dijo con una risita tímida, rascándose la mejilla. — ¿Y tú como te llamas? — preguntó con suma curiosidad, buscando que no fuese nada fuera de lo normal. Quería socializar un poco, al menos Elara pensaba eso que podría ser una buena opción para ambos.
Buscó de nuevo en su bolso, sintiéndose mal por no tener nada que ofrecerle. ¡Pero debería de encontrar algo para poder solucionarlo! Al menos Elara pensó eso.
— Siento no tener comida de verdad. Yo también me olvidé mi agua... ¡somos un desastre! —soltó una carcajada suave, mirándolo con un brillo juguetón en los ojos. — Pero oye, si ya terminaste de ser una planta... ¿crees que haya algún lugar cerca donde no nos cobren una fortuna por un jugo? Yo invito, que parece que te vas a desmayar otra vez si pasa una nube por delante del sol, nee~ — al menos quería ser sociable en ese sentido. Quería demostrar que todo iba a estar bien.
