26-12-2025, 01:52 PM
Solo cuando el sonido de la madera crujiendo ante el paso del otro hombre llegó a sus oídos fue que giró su cuerpo para observarlo. - ¿Eh? -. Hace un momento se había visto solo en ese lugar, por lo que rápidamente supuso que sus ganas por lanzarse al agua y acabar con el sufrimiento lo habían dejado sin poder notar la llegada del contrario. - No, claro que no es problema -. Al fin y al cabo, se trataba de un lugar público, no podría tomarlo solo para él aunque quisiera.
Mientras lo escuchaba, lo veía prepararse para algo. Movimientos practicados, ya refinados, sabía lo que estaba haciendo. - Supongo… no es que sepa de esto de todas maneras -. Observó como el otro muchacho preparaba su caña y su balde, la diferencia entre sus habilidades en la materia era evidente, pero eso no lo hizo salir corriendo, simplemente se preparó para lanzar el anzuelo de nuevo. Tomó uno de los gusanos que llevaba en un pequeño balde que mantenía cerca de él, comenzó a enredarlo y colocarlo en el anzuelo, con movimientos claramente muy verdes.
La nueva pregunta del recién llegado no tardó en aparecer, y el muchacho del mechón blanco respondió con una sonrisa en el rostro.
Le ofreció el recipiente donde traía los gusanos que usaba como carnada, arrastrándolo por la madera hacia el otro joven. - ¿Enseñarme? Puedes intentarlo, pero te advierto que soy muy malo en esto -. Y no mentía, su “lanzamiento” del anzuelo que vino posteriormente a esas palabras dejaba que desear, apenas y si recorrió distancia, tan así que Uker se le quedó mirando y preguntando si no debería simplemente traerlo de nuevo y volver a intentar. - La próxima vez obligaré a alguien más a que tome este lugar -.
Y le harían caso, o no iban a comer.
No recordaba ninguna religión que hablara de un dios del mar, pero seguro alguna debía existir. - Supongo que a este dios del mar no le caigo muy bien -. Intentaba utilizar el humor para no sentirse tan mal, pero verse a si mismo incapacitado de cumplir una tarea era doloroso.
Tampoco es como que pensara que pudiera hacerlo todo, pero usualmente no le cuesta aprender mucho las cosas. Esa era una habilidad que no estaba saliendo a la luz en esta ocasión.
- Dime, ¿te dedicas a esto? -. La maestría para la pesca del ajeno era clara, una habilidad que le hacía pensar que lo hacía muy seguido. - Mi familia solo me enseñó a cocinar, pero no a conseguir los ingredientes más que con una visita al mercado -. Tampoco es como si alguien pudiera enseñarle, su padre trabaja gran parte del día y su madre estaba siempre en cama. Su maestro o sus hijos tal vez podrían haberle enseñado, pero su tiempo con ellos solo fue de entrenamiento, pocas cosas aprendió de ellos que no fueran como agarrar una espada.
El calor aún lo atosigaba, mermando su paciencia ante esta tarea que parecía imposible, pero su voz no dejó ver eso. Su rostro, por otra parte, era incapaz de no mostrar su desagrado al clima. Echó una mirada hacia arriba, poniendo su mano sobre sus ojos en cuanto su vista se acercó al sol, tan resplandeciente como siempre. Dio un suspiro al notar que aún faltaba algo de tiempo para el medio día, pero también existía la posibilidad de que terminara completamente quemado si simplemente se sacaba la camiseta y se tiraba al agua.
¿Por qué no era posible apagar el sol? ¿Quién había inventado el calor? Preguntas algo estúpidas se acoplaron en su mente.
- Dime, algunos peces son más propensos a salir en ciertas horas del día, ¿no es así? -. Una pregunta dirigida a quien ahora lo acompañaba en el solitario muelle. - ¿Alguna recomendación para pescar algo que sepa bien? -. Así como no sabía de pesca, tampoco podía conocer nada de la vida marina, a su vista los peces eran en su gran mayoría la misma especie con diferentes colores. - Quisiera cocinar algo delicioso para mi grupo, pero estamos algo cortos de dinero -. No era del todo verdad.
Él tenía dinero.
No iba a compartirlo de igual manera.
Mientras lo escuchaba, lo veía prepararse para algo. Movimientos practicados, ya refinados, sabía lo que estaba haciendo. - Supongo… no es que sepa de esto de todas maneras -. Observó como el otro muchacho preparaba su caña y su balde, la diferencia entre sus habilidades en la materia era evidente, pero eso no lo hizo salir corriendo, simplemente se preparó para lanzar el anzuelo de nuevo. Tomó uno de los gusanos que llevaba en un pequeño balde que mantenía cerca de él, comenzó a enredarlo y colocarlo en el anzuelo, con movimientos claramente muy verdes.
La nueva pregunta del recién llegado no tardó en aparecer, y el muchacho del mechón blanco respondió con una sonrisa en el rostro.
![[Imagen: bDssdZL.jpeg]](https://i.imgur.com/bDssdZL.jpeg)
- Claro, aquí tienes -
Le ofreció el recipiente donde traía los gusanos que usaba como carnada, arrastrándolo por la madera hacia el otro joven. - ¿Enseñarme? Puedes intentarlo, pero te advierto que soy muy malo en esto -. Y no mentía, su “lanzamiento” del anzuelo que vino posteriormente a esas palabras dejaba que desear, apenas y si recorrió distancia, tan así que Uker se le quedó mirando y preguntando si no debería simplemente traerlo de nuevo y volver a intentar. - La próxima vez obligaré a alguien más a que tome este lugar -.
Y le harían caso, o no iban a comer.
No recordaba ninguna religión que hablara de un dios del mar, pero seguro alguna debía existir. - Supongo que a este dios del mar no le caigo muy bien -. Intentaba utilizar el humor para no sentirse tan mal, pero verse a si mismo incapacitado de cumplir una tarea era doloroso.
Tampoco es como que pensara que pudiera hacerlo todo, pero usualmente no le cuesta aprender mucho las cosas. Esa era una habilidad que no estaba saliendo a la luz en esta ocasión.
- Dime, ¿te dedicas a esto? -. La maestría para la pesca del ajeno era clara, una habilidad que le hacía pensar que lo hacía muy seguido. - Mi familia solo me enseñó a cocinar, pero no a conseguir los ingredientes más que con una visita al mercado -. Tampoco es como si alguien pudiera enseñarle, su padre trabaja gran parte del día y su madre estaba siempre en cama. Su maestro o sus hijos tal vez podrían haberle enseñado, pero su tiempo con ellos solo fue de entrenamiento, pocas cosas aprendió de ellos que no fueran como agarrar una espada.
El calor aún lo atosigaba, mermando su paciencia ante esta tarea que parecía imposible, pero su voz no dejó ver eso. Su rostro, por otra parte, era incapaz de no mostrar su desagrado al clima. Echó una mirada hacia arriba, poniendo su mano sobre sus ojos en cuanto su vista se acercó al sol, tan resplandeciente como siempre. Dio un suspiro al notar que aún faltaba algo de tiempo para el medio día, pero también existía la posibilidad de que terminara completamente quemado si simplemente se sacaba la camiseta y se tiraba al agua.
¿Por qué no era posible apagar el sol? ¿Quién había inventado el calor? Preguntas algo estúpidas se acoplaron en su mente.
- Dime, algunos peces son más propensos a salir en ciertas horas del día, ¿no es así? -. Una pregunta dirigida a quien ahora lo acompañaba en el solitario muelle. - ¿Alguna recomendación para pescar algo que sepa bien? -. Así como no sabía de pesca, tampoco podía conocer nada de la vida marina, a su vista los peces eran en su gran mayoría la misma especie con diferentes colores. - Quisiera cocinar algo delicioso para mi grupo, pero estamos algo cortos de dinero -. No era del todo verdad.
Él tenía dinero.
No iba a compartirlo de igual manera.
