Dr. Bones acababa de pisar Samba cuando el ruido lo envolvió como una marea espesa. La ciudad no se presentaba con carteles ni bienvenidas, sino con murmullos, luces rojas filtrándose por callejones y un olor a humo viejo y sal. Siguiendo a un contacto anónimo, terminó empujando una puerta metálica sin letrero. Detrás, el bar clandestino latía como un corazón oculto.
El lugar estaba medio a oscuras, iluminado por bombillas cansadas que colgaban del techo. Gente de miradas afiladas hablaba en voz baja, como si las paredes escucharan. Dr. Bones ajustó su abrigo, observando cada detalle con la calma de quien analiza un experimento: el ritmo irregular de la música, los vasos golpeando la madera, las sombras que se movían demasiado rápido.
Nadie sabía quién era, y eso le convenía. Samba era un rompecabezas nuevo, y aquel bar, su primera pieza. Mientras avanzaba entre las mesas, supo que no había llegado solo a un lugar, sino al inicio de algo más grande, algo que se cocinaba en secreto, justo bajo la superficie de la ciudad.
En esos momentos no esperaba a nadie, simplemente estaba rondando las zonas nocturnas de la ciudad como quien esta acostumbrado a vivir en aquellas zonas alejadas de la vida normal, escondido en la bohemia mientras esperaba averiguar aun mas de ese lugar entre los rumores e historias que se contaban entre piratas y bandidos.
Sus ojos observaban expectantes la situación en aquel local. Solo quería analizar con qué tipos de personas tendría que interactuar en caso de que alguna circunstancia que captara brevemente su atención requiriera su intervención como médico, pirata o apostador. Por el momento, solo se disponía a disfrutar de un buen licor y a observar cómo se desarrollaba la noche entre aquellos desconocidos.
El lugar estaba medio a oscuras, iluminado por bombillas cansadas que colgaban del techo. Gente de miradas afiladas hablaba en voz baja, como si las paredes escucharan. Dr. Bones ajustó su abrigo, observando cada detalle con la calma de quien analiza un experimento: el ritmo irregular de la música, los vasos golpeando la madera, las sombras que se movían demasiado rápido.
Nadie sabía quién era, y eso le convenía. Samba era un rompecabezas nuevo, y aquel bar, su primera pieza. Mientras avanzaba entre las mesas, supo que no había llegado solo a un lugar, sino al inicio de algo más grande, algo que se cocinaba en secreto, justo bajo la superficie de la ciudad.
En esos momentos no esperaba a nadie, simplemente estaba rondando las zonas nocturnas de la ciudad como quien esta acostumbrado a vivir en aquellas zonas alejadas de la vida normal, escondido en la bohemia mientras esperaba averiguar aun mas de ese lugar entre los rumores e historias que se contaban entre piratas y bandidos.
Sus ojos observaban expectantes la situación en aquel local. Solo quería analizar con qué tipos de personas tendría que interactuar en caso de que alguna circunstancia que captara brevemente su atención requiriera su intervención como médico, pirata o apostador. Por el momento, solo se disponía a disfrutar de un buen licor y a observar cómo se desarrollaba la noche entre aquellos desconocidos.
