27-12-2025, 12:32 AM
Narrador / María Merlot
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Uno…
Dos…
Tres…
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Uno…
Dos…
Tres…
La puntería iba y venía, la precisión no era su fuerte, lo cierto es que… apenas estaba aprendiendo a usar su cuerpo de forma no sexual, practicando con su daga, entiendo su tantto y a veces, hasta con la espada que Fantasma le había regalado, aunque no se sientía cómoda usando armas, iba aprendiendo poco a poco; lo que si se le dificultaba era darle a un objetivo, como lo hacía Jensen Valentine sin parpadear. ¿Acaso debería aprender a disparar, y hacer sentir orgulloso a su hermano? Si las señales existían, entonces aquel juego improvisado actuaba como una, una señal que le gritaba en la cara “NO, LA PRECISIÓN NO ES TU HABILIDAD”.
La punteria de Kami estuvo… aceptable. Tuvo razón cuando dijo que era bueno. María solo pudo aplaudirlo con emoción.
La punteria de Jensen la mejor… totalmente esperable. María levanto los pulgares en su dirección sabiendo que simplemente era bueno.
Pero cuando fue el turno del objeto de su fanatismo, el hombre demostró que alguien era peor en el juego que ella.
— Oh — musito la mujer de ojos ámbar, intentando buscarle algo positivo a los lanzamientos de Algodón de azúcar, seguro había algo… fue malísimo pero… pero de ella dependía sacar algo… y tanto fue su esfuerzo que tuvo un ¡Eureka! — Si estuviéramos jugando al peor puntaje, hubieras ganado. Felicidades, Algodón de Azúcar de otra realidad dónde tu pésima puntería te hizo ganar — comento con alegría juntando las manos y dedicando sus palabras de corazón al Hyakinthos de otra dimensión.
Sin decir más, y notando lo mal que le iba al medico en el juego, lo mejor que pudo hacer fue regresar a la mesa. Jamás haría nada adrede que lastimara al hombre de cabellos rosados, y claro, ahora que lo pensaba… a falta de Fantasma, en ese momento estaba rodeada de los hombres que más amaba en el mundo: Algodón de azúcar, su hermano y Kami. ¿Podía ser más feliz su corazón? No, ese recuerdo lo atesoraría por siempre y lo rememoraría en sus noches más oscuras. Justo como lo hacía con un cangrejo muy escarlata.
En la mesa todo fue puesto, su plato de arroz con pollo sin pollo olía delicioso así que empezó a comer, ignorando, por supuesto, los platillos carnívoros de los otros comensales, que ella fuera vegana no significaba que iba a imponer sus costumbres a otros, es más, las respetaba — Eso se ve… delicioso — comento sobre la comida de Han, si fuera algo netamente vegano ella lo hubiera pedido.
De pronto la voz de Hyakinthos, detuvo el tenedor que iba directo a su boca. Estaba interrogando a Kami y a ella, sobre su etérea amistad. María devolvió el cubierto al plato — ¡Es una gran historia, Algodón de azúcar! — dijo con emoción, la misma se reflejaba en sus ojos, ella adoraba al hombre mendigo por muchas razones — Kami me salvo de las brujas solteronas que me querían vender a un tipo feo con aspecto de sapo verrugoso… fue en el Reino de Briss (Sorbet), cuando salte por la borda hacia el siempre cálido mar… entonces llegue a la playa, no sabía dónde estaba e hice lo más lógico… empecé a caminar de aquí para allá, habían árboles y rocas y animalitos, hasta vi una mariposa, no la marina sino la terrestre aunque seguro si nadaba un rato más encontraría una mariposa marina... me gustan, son bonitas… — por un momento su voz se apagó como si recordara algo distante, luego parpadeo y sonrió encantadoramente para continuar con su relato — … estaba la fuente, y yo tenía mucha sed, así que bebi de esta. Entonces, apareció Kami… como un Dios entre humanos, con un halo de luz rodeándolo, con su amable sonrisa y me intento curar el labio (me dio un ungüento)… pero tuve que devolverlo porque si me lazaba al mar con esa medicina se dañaría… y luego pasaron cosas, y más cosas, aquí y allá, y Kami me volvió a rescatar… y luego nos separamos, y así con Fantasma qué me llevo contigo, y ahora estamos aquí en esta mesa comiendo… ¿Viste Kami? — volteo a ver al hombre con sus brillantes ojos desbordando felicidad — Al final, si pudimos comer juntos sin ninguna preocupación. Aunque no sea fruta (sandía)… tu sola existencia llena mi estomago y corazón — se levanto de la mesa y lo abrazo, pero por las posiciones (él sentado, ella parada) la cabeza del hombre termino en su pecho, sin ningun tipo de connotación sexual, solo un abrazo fraternal — ¡Y esa es la historia, Algodón de Azúcar! — dejo de abrazar al hombre, para regresar a su puesto original mientras dedicaba una mirada a Jensen — ¿Esa no es demasiada cerveza? — le sonrió viéndolo beber y beber del barril que pidió, definitivamente se podría dar las manos con el gigante Thrym.
Luego solo se dedico a comer y escuchar. Y si, ella no le prestó atención a quien pagaba la comida porque sabía que mientras estuviera con Hyakinthos o Jensen Valentine, sus gastos, compras y caprichos siempre estarían solventados.
Así fue como esa tarde noche se volvió inolvidable en su corazón.
La punteria de Kami estuvo… aceptable. Tuvo razón cuando dijo que era bueno. María solo pudo aplaudirlo con emoción.
La punteria de Jensen la mejor… totalmente esperable. María levanto los pulgares en su dirección sabiendo que simplemente era bueno.
Pero cuando fue el turno del objeto de su fanatismo, el hombre demostró que alguien era peor en el juego que ella.
— Oh — musito la mujer de ojos ámbar, intentando buscarle algo positivo a los lanzamientos de Algodón de azúcar, seguro había algo… fue malísimo pero… pero de ella dependía sacar algo… y tanto fue su esfuerzo que tuvo un ¡Eureka! — Si estuviéramos jugando al peor puntaje, hubieras ganado. Felicidades, Algodón de Azúcar de otra realidad dónde tu pésima puntería te hizo ganar — comento con alegría juntando las manos y dedicando sus palabras de corazón al Hyakinthos de otra dimensión.
Sin decir más, y notando lo mal que le iba al medico en el juego, lo mejor que pudo hacer fue regresar a la mesa. Jamás haría nada adrede que lastimara al hombre de cabellos rosados, y claro, ahora que lo pensaba… a falta de Fantasma, en ese momento estaba rodeada de los hombres que más amaba en el mundo: Algodón de azúcar, su hermano y Kami. ¿Podía ser más feliz su corazón? No, ese recuerdo lo atesoraría por siempre y lo rememoraría en sus noches más oscuras. Justo como lo hacía con un cangrejo muy escarlata.
En la mesa todo fue puesto, su plato de arroz con pollo sin pollo olía delicioso así que empezó a comer, ignorando, por supuesto, los platillos carnívoros de los otros comensales, que ella fuera vegana no significaba que iba a imponer sus costumbres a otros, es más, las respetaba — Eso se ve… delicioso — comento sobre la comida de Han, si fuera algo netamente vegano ella lo hubiera pedido.
De pronto la voz de Hyakinthos, detuvo el tenedor que iba directo a su boca. Estaba interrogando a Kami y a ella, sobre su etérea amistad. María devolvió el cubierto al plato — ¡Es una gran historia, Algodón de azúcar! — dijo con emoción, la misma se reflejaba en sus ojos, ella adoraba al hombre mendigo por muchas razones — Kami me salvo de las brujas solteronas que me querían vender a un tipo feo con aspecto de sapo verrugoso… fue en el Reino de Briss (Sorbet), cuando salte por la borda hacia el siempre cálido mar… entonces llegue a la playa, no sabía dónde estaba e hice lo más lógico… empecé a caminar de aquí para allá, habían árboles y rocas y animalitos, hasta vi una mariposa, no la marina sino la terrestre aunque seguro si nadaba un rato más encontraría una mariposa marina... me gustan, son bonitas… — por un momento su voz se apagó como si recordara algo distante, luego parpadeo y sonrió encantadoramente para continuar con su relato — … estaba la fuente, y yo tenía mucha sed, así que bebi de esta. Entonces, apareció Kami… como un Dios entre humanos, con un halo de luz rodeándolo, con su amable sonrisa y me intento curar el labio (me dio un ungüento)… pero tuve que devolverlo porque si me lazaba al mar con esa medicina se dañaría… y luego pasaron cosas, y más cosas, aquí y allá, y Kami me volvió a rescatar… y luego nos separamos, y así con Fantasma qué me llevo contigo, y ahora estamos aquí en esta mesa comiendo… ¿Viste Kami? — volteo a ver al hombre con sus brillantes ojos desbordando felicidad — Al final, si pudimos comer juntos sin ninguna preocupación. Aunque no sea fruta (sandía)… tu sola existencia llena mi estomago y corazón — se levanto de la mesa y lo abrazo, pero por las posiciones (él sentado, ella parada) la cabeza del hombre termino en su pecho, sin ningun tipo de connotación sexual, solo un abrazo fraternal — ¡Y esa es la historia, Algodón de Azúcar! — dejo de abrazar al hombre, para regresar a su puesto original mientras dedicaba una mirada a Jensen — ¿Esa no es demasiada cerveza? — le sonrió viéndolo beber y beber del barril que pidió, definitivamente se podría dar las manos con el gigante Thrym.
Luego solo se dedico a comer y escuchar. Y si, ella no le prestó atención a quien pagaba la comida porque sabía que mientras estuviera con Hyakinthos o Jensen Valentine, sus gastos, compras y caprichos siempre estarían solventados.
Así fue como esa tarde noche se volvió inolvidable en su corazón.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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