27-12-2025, 07:02 AM
El dolor de la mordida llegó nuevamente como una corriente eléctrica, el agua quemaba, o tal vez era mi piel. No lo sabía, no me interesaba pero no podía evitar sentirme extremadamente satisfecho por provocarlo con la marca ¿Si volvía a acostarme con otra persona actuaría peor? ¿O perdería el interés? Quería verlo cada vez peor, como si el hombre no tuviera un límite y tal vez era verdad. Pero una parte en lo más profundo de mi no podía evitar simplemente sentir que tal vez era suficiente para el, que no merecía esos pensamientos de mi. Mierda. Pudo aprovechar, es lo que he hecho por tanto tiempo… pero el no lo merece. No después de esto. Ah, que confuso.
Sentí su explosión en mi interior, cerrando los ojos con fuerza y sintiendo como me estremecía, soltando sus dedos para poder aferrarme a su cuello en un abrazo. — mh-!— Solo pude quejarme, hasta que reconocí que… ¿Se había disculpado? ¿Qué mierda? Su agarre me dejaba sin aire, temblando contra su cuerpo como una maldita virgen, limpiando los restos de agua, sudor y saliva con mi lengua, humectando una vez más mis labios. Correspondí a su beso entre leves jadeos intentando recuperar las respiración, intentando detener mi cadera de volver moverse contra el casi en automático, tensando por completo el cuerpo, ah… tal vez ese beso era de lo mejor la noche. — maldición, si vuelves a disculparte voy a tratarte como un jodido sumiso ¿me entiendes?— Hablé con una falsa irritación, frunciendo el ceño al separarme del beso, apretando el agarre al sentir como salía de mi, sintiendo su semen bajar por mi piel hasta mezclarse con el agua… era tan raro.
Al estarse calmando la situación, lo miré mientras su mano se posaba sobre mi mejilla, escuchar sus palabras para casi de inmediato aceptar asintiendo. — Solo… no vuelvas a irte… o al menos despiértame primero— murmuré con vulnerabilidad, cerrando los ojos para voltear mi rostro y besar la palma de su mano.
—Necesitamos asearnos.— Le sonreí, soltando un quejido mientras me separaba de la pared, bajando las piernas para que entendiera que quería separarme y así volver al suelo. Tuve que concentrarme, sentía que las piernas me fallaban y hasta que encontré equilibrio tomé el shampoo para esparcir por mis manos y comenzar a lavar el cabello del hombre. — Nunca he bañado a nadie… Mis parejas ocasionales solo se van, me importa una mierda si usan la ducha.— Lo traté con cuidado, procurando que nada de shampoo pasara de su frente mientras dejaba un suave y romántico beso sobre sus labios.
Bajé a su cuerpo, buscando el jabón de cuerpo y lo que sea que usara para lavar su pecho, torso, espalda y brazos. Si, estaba cansado, pero podía hacerlo; total, iba a dormir en una muy cómoda cama hoy. —… No iremos al bar. Será muy temprano para tomar…— me ruboricé, mordiendo mi labio inferior mientras desviaba la mirada. —Te haré el desayuno. No será excelente pero sobrevivirás.— Genial, me había convertido en una jodida ama de casa. De pirata a ama de casa, vamos progresando, Norova.
Sentí su explosión en mi interior, cerrando los ojos con fuerza y sintiendo como me estremecía, soltando sus dedos para poder aferrarme a su cuello en un abrazo. — mh-!— Solo pude quejarme, hasta que reconocí que… ¿Se había disculpado? ¿Qué mierda? Su agarre me dejaba sin aire, temblando contra su cuerpo como una maldita virgen, limpiando los restos de agua, sudor y saliva con mi lengua, humectando una vez más mis labios. Correspondí a su beso entre leves jadeos intentando recuperar las respiración, intentando detener mi cadera de volver moverse contra el casi en automático, tensando por completo el cuerpo, ah… tal vez ese beso era de lo mejor la noche. — maldición, si vuelves a disculparte voy a tratarte como un jodido sumiso ¿me entiendes?— Hablé con una falsa irritación, frunciendo el ceño al separarme del beso, apretando el agarre al sentir como salía de mi, sintiendo su semen bajar por mi piel hasta mezclarse con el agua… era tan raro.
Al estarse calmando la situación, lo miré mientras su mano se posaba sobre mi mejilla, escuchar sus palabras para casi de inmediato aceptar asintiendo. — Solo… no vuelvas a irte… o al menos despiértame primero— murmuré con vulnerabilidad, cerrando los ojos para voltear mi rostro y besar la palma de su mano.
—Necesitamos asearnos.— Le sonreí, soltando un quejido mientras me separaba de la pared, bajando las piernas para que entendiera que quería separarme y así volver al suelo. Tuve que concentrarme, sentía que las piernas me fallaban y hasta que encontré equilibrio tomé el shampoo para esparcir por mis manos y comenzar a lavar el cabello del hombre. — Nunca he bañado a nadie… Mis parejas ocasionales solo se van, me importa una mierda si usan la ducha.— Lo traté con cuidado, procurando que nada de shampoo pasara de su frente mientras dejaba un suave y romántico beso sobre sus labios.
Bajé a su cuerpo, buscando el jabón de cuerpo y lo que sea que usara para lavar su pecho, torso, espalda y brazos. Si, estaba cansado, pero podía hacerlo; total, iba a dormir en una muy cómoda cama hoy. —… No iremos al bar. Será muy temprano para tomar…— me ruboricé, mordiendo mi labio inferior mientras desviaba la mirada. —Te haré el desayuno. No será excelente pero sobrevivirás.— Genial, me había convertido en una jodida ama de casa. De pirata a ama de casa, vamos progresando, Norova.

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