27-12-2025, 07:43 AM
Llegue a través de la puerta de madera principal, sin prisa ni búsqueda a nada especifico para su establecimiento ignorando sin interés la curiosidad reflejada sobre la atención de quienes observan mi entrada desde el principio, no es que ellos fueran pocos, pero tampoco iba buscando problemas y hasta cierto punto me había acostumbrado a la atención así que aunque sí conseguí un momento para compartir de mi entendimiento no busque detenerme, sin cesar o perder tiempo dirigí mi atención hacia la recepción pretendiendo eludir en mi avance a toda figura de madera tallada, tal y como eran las mesas, las sillas y alguna que otra barandilla, sopesándolas en sumo cuidado.
En todo caso busque recorrer del amplio pasillo como si fuera mi propiedad, aunque no disponiendo arrogancia sino por el contrario completa naturalidad como sí inclusive aun cuando nadie jamás me habría visto alguna vez, brindara la sensación de regresar después de mucho tiempo, manteniendo una mirada profunda y contemplativa hasta encontrar con mucho gusto la figura de un borracho de mediana edad quien parecía abstraído con un vaso, entonces coloque sin prisa ni desafío de mi izquierdo sobre su mesa pesando de mis nudillos para detener de mi avance y fijar con una sonrisa a medias toda atención hacia quien a simple vista podía ser por su edad mi abuelo.
-¿No es muy temprano para beber?- pregunte con educación, llamando su atención con cuidado de manera que hubo suficiente tiempo en el rostro enrojecido del viejo para expresar intriga, agrado y también entendimiento, saludándome o apenas contemplando la idea en su cabeza con un sutil gesto que no concebía una decisión entre lo que alzaba con intriga la mitad de su entrecejo y dibujaba en su gesto de por sí risueño una pizca de agrado, entonces me tome la modestia de tomar una de las sillas libres sobre la mesa buscando algo de espacio mientras regresaba la mirada hacia la recepción, sin encontrar una pista del cantinero o de quien pudiera dar un servicio.
-Es leche de vaca!- explico el viejo uniformado con seguridad y contento.
-Es marron.- replique, haciendo hincapié sobre un tono verbal de obviedad mientras inevitablemente me tomaba mi tiempo para sentarme con una sonrisa cerrada entre los labios, a gusto con replicarle al viejo y de molestarle, sabiendo que se excusaría nuevamente diciendo algo absurdo sinsentido como “era una vaca fea” o algo parecido que justificara a su vicio por lo menos unos tragos más, pero esta vez nuestro viejo hizo una expresión diferente, sacudiendo el aire como sí estuviera demasiado agotado para buscar una excusa nueva, mientras buscaba de su bolsillo una carta blanca sellada todavía con el sello de cera que mi abuelo generalmente usaba por su capricho.
El viejo deslizo la carta por sobre la mesa arrojándola con el impulso de un dedo anular hasta mi extremo.
-Gracias Joe! en serio, no tenías que venir hasta aquí para entregarme la carta del abuelo.- razone, tomando un momento para con el hombre mayor quien claramente no estaba en sus cabales para expresar mi sinceridad, porque la ahorraba trabajo a mi abuelo de enviar algo, porque también era para echarme un ojo entre amigos y porque claro aunque no lo decían siempre había sido un chico problemático así que querían ver si seguía aquí, entonces simplemente me acomode, empecé a abrir la carta para leerla y aunque no habia nada interesante en esta el amigo del abuelo se levanto diciendo que iría al baño un minuto, despidiéndose como buen borracho.
Inevitablemente no me quedo de otra más que suspirar con agrado. Pero, no quería que el viaje del viejo fuera en vano así que mientras este se iba a tomar un paseo saque un lapiz usado que apenas tenia un poco de punta, voltee hacia atrás la hoja en donde mi abuelo me habia escrito alguna que otra tonteria y empecé a escribir así sobre la marcha y aprovechando que su amigo luego de terminar sus negocios portuarios seguro iba a regresar, para ahorrarme también algo de tiempo, entonces escribi cualquier tonteria y le dije que los instructores eran algo asi como un dolor en el trasero y entonces, repentinamente una chica joven de metro y medio me saludo.
-Disculpa, ehm ¿Qué dijiste?- pregunte sin haber prestado mucha atención a ella.
En todo caso busque recorrer del amplio pasillo como si fuera mi propiedad, aunque no disponiendo arrogancia sino por el contrario completa naturalidad como sí inclusive aun cuando nadie jamás me habría visto alguna vez, brindara la sensación de regresar después de mucho tiempo, manteniendo una mirada profunda y contemplativa hasta encontrar con mucho gusto la figura de un borracho de mediana edad quien parecía abstraído con un vaso, entonces coloque sin prisa ni desafío de mi izquierdo sobre su mesa pesando de mis nudillos para detener de mi avance y fijar con una sonrisa a medias toda atención hacia quien a simple vista podía ser por su edad mi abuelo.
-¿No es muy temprano para beber?- pregunte con educación, llamando su atención con cuidado de manera que hubo suficiente tiempo en el rostro enrojecido del viejo para expresar intriga, agrado y también entendimiento, saludándome o apenas contemplando la idea en su cabeza con un sutil gesto que no concebía una decisión entre lo que alzaba con intriga la mitad de su entrecejo y dibujaba en su gesto de por sí risueño una pizca de agrado, entonces me tome la modestia de tomar una de las sillas libres sobre la mesa buscando algo de espacio mientras regresaba la mirada hacia la recepción, sin encontrar una pista del cantinero o de quien pudiera dar un servicio.
-Es leche de vaca!- explico el viejo uniformado con seguridad y contento.
-Es marron.- replique, haciendo hincapié sobre un tono verbal de obviedad mientras inevitablemente me tomaba mi tiempo para sentarme con una sonrisa cerrada entre los labios, a gusto con replicarle al viejo y de molestarle, sabiendo que se excusaría nuevamente diciendo algo absurdo sinsentido como “era una vaca fea” o algo parecido que justificara a su vicio por lo menos unos tragos más, pero esta vez nuestro viejo hizo una expresión diferente, sacudiendo el aire como sí estuviera demasiado agotado para buscar una excusa nueva, mientras buscaba de su bolsillo una carta blanca sellada todavía con el sello de cera que mi abuelo generalmente usaba por su capricho.
El viejo deslizo la carta por sobre la mesa arrojándola con el impulso de un dedo anular hasta mi extremo.
-Gracias Joe! en serio, no tenías que venir hasta aquí para entregarme la carta del abuelo.- razone, tomando un momento para con el hombre mayor quien claramente no estaba en sus cabales para expresar mi sinceridad, porque la ahorraba trabajo a mi abuelo de enviar algo, porque también era para echarme un ojo entre amigos y porque claro aunque no lo decían siempre había sido un chico problemático así que querían ver si seguía aquí, entonces simplemente me acomode, empecé a abrir la carta para leerla y aunque no habia nada interesante en esta el amigo del abuelo se levanto diciendo que iría al baño un minuto, despidiéndose como buen borracho.
Inevitablemente no me quedo de otra más que suspirar con agrado. Pero, no quería que el viaje del viejo fuera en vano así que mientras este se iba a tomar un paseo saque un lapiz usado que apenas tenia un poco de punta, voltee hacia atrás la hoja en donde mi abuelo me habia escrito alguna que otra tonteria y empecé a escribir así sobre la marcha y aprovechando que su amigo luego de terminar sus negocios portuarios seguro iba a regresar, para ahorrarme también algo de tiempo, entonces escribi cualquier tonteria y le dije que los instructores eran algo asi como un dolor en el trasero y entonces, repentinamente una chica joven de metro y medio me saludo.
-Disculpa, ehm ¿Qué dijiste?- pregunte sin haber prestado mucha atención a ella.
