Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18
#2
Desde la mañana mi día comenzó con unas monjas morenasas despertándome en mi habitación del templo, que comparto con ellas, para llevarme a un tipo de “castigo” que la iglesia tenía preparado para mi porque otro grupo de monjas me encontraron la noche anterior tirada en un bar todo destruido, hecho un caos, pero no me acuerdo, luego me dijeron que hubo un testigo que describió que la tipa era una blancucha y rubia, la más parecida esas características era yo y que tenía que aprender a comportarme, pero qué quieren de mí si a mí me gusta hacer lo que quiera. Y me vistieron, porque sí que aman vestirme, no recuerdo la última vez que me dejaron cambiarme de ropa, eligieron colocarme una túnica negra transparente, por suerte era transparente y delgada, no soportaría este calor de mierda, tapaba todo mi cuerpo, llegaba hasta abajo de los talones, así no afecta que el sol me quemara la piel, pero mis rodillas están hinchadas y rojas por estar horas arrodillada en una cuestión de madera dentro de un vacío salón.

No sé cuánto tiempo me iban a tener allí, comportándome como una chica buena en medio del maldito silencio, como si eso me va a hacer cambiar, pero un poco emputecida quedé con que me hayan obligado a realizar costumbres de monjas, no sé por qué no me puse a robarles cosas brillantes, ya que tienen muchas, pero lo que he hecho es darles lo que las monjas de esta iglesia quieren… por su amabilidad tal vez… ¡pero mis rodillas! Quedaron rojas por esperar a que alguien llegara para detener mi castigo y aún así eso no pasó. Claro que no, entonces aburrida del tema salí del salón, traspasando el telón de la entrada y afuera sentí como el aire fresco de este caliente ambiente me golpeó la cara y mientras exhalaba con libertad… ¡Pam! Una monja apareció frente a mí colocándome a la fuerza una caja grande en mis manos.

—Que bueno verte aquí, querida hermana. Necesito tu ayuda, esta caja está llena de frutas recién cosechadas de los árboles que has plantado en nuestro jardín… Estamos tan agradecidas, ¿puedes procurar salir a las calles para dárselo a quien quiera? Les vendrá bien con este calor. Por favor—
Dijo la amable mujer, y al terminar me plantó un dulce beso en la mejilla, solo eso me sacó una sonrisa tonta y me dio energías para aceptar esa tarea.

A las afueras, caminé por las calles con la caja de frutas en brazos, lo mejor era pasearse por donde hubiese más multitud, así podría terminar mi tarea tan rápido como pudiese, aunque también, cuando vi a los vendedores en sus puestos, se me ocurrió una idea de cómo terminar la tarea más rápido. Me detuve ahí mismo, en medio de la calle para abrir la caja y vi las frutas, tenían un color muy vivido senti su olor y frescura con la nariz, sin necesidad de acercarlas. Se me hizo agua en la boca y obviamente tomé una para comenzar a comerla, estaba deliciosa, por lo que al terminarla tomé otra fruta más. Era suave y se me caía el jugo por los dedos y sobre mi túnica encima de mis tetas. Gracias túnica que me mantiene limpia. Estaba disfrutando tan bien, cuando de repente escuché un chillido extraño, vi las caras de los demás que también parecían haber escuchado lo mismo que yo, pues estaban buscando de dónde venía el sonido. Por curiosidad, cerré la caja y volví a caminar para avanzar hasta saber con qué me iba a encontrar. Mientras avanzaba por la calle, escuché a algunos vendedores hablar de una pelea y de una chica blancucha. Ahh pero ojalá no se estén confundiendo de mí, porque me voy a ganar otro castigo, aquí la mayoría son morenazos y pocos blancuchas como yo. Mierda, tenía que acercarme hasta ver de quién se trataba para que no me pudiesen culpar de la “pelea” random de la que hablaban los comerciantes.

Avancé olvidando entregar frutas al resto y llegué a lo que parecía ser el lugar en donde ocurrió lo que contaban los demás sobre un hombre escandaloso y una mujer que al parecer lo dejó llorando tras enseñarle una lección. ¿Una mujer hizo eso? No es fácil llamar la atención de esta gente y Ia curiosidad de admiración creció. ¿Dónde podría encontrarla? Mi cara de curiosidad llamó la atención a uno de los que estaban contando el chisme y me dijo

—Hola hermana, eres igual a la chica, tiene tu mismo tono de piel, pero con un cabello verde, la hubieses visto, parecía el diablo encarnado, deberías tener cuidado cuando camines por allá—
Me indicó este camino y advirtiéndome del supuesto peligro, pero no me daba miedo, solo asentí con la cabeza y seguí con la caja de frutas en mis brazos por donde el señor extraño bueno pal chisme me dijo que tuviese cuidado.

Y al fin, entre las personas, vi el cabello de pasto y la espalda ancha de la mujer, me dijeron que era una mujer, pero ¿y si solo es un hombre con cabello largo y aspecto femenino?

—¡Oye, tú!— le grité a ver si me hace caso —Oye chica con cabeza de pasto y músculos estúpidamente sexys, detente, deja de caminar. Tengo fruta fresca y jugosa ¿quieres?—

Le gritaba mientras me acercaba detrás de ella y sentí como el maldito calor me hacía sudar con la túnica de monja y mis gotas de sudor resbalaban por mi piel y mis tetas, estaba cansada, no quería correr ni gritar más de lo necesario. Esperaba que la mujer extraña de aspecto extraño me pudiese escuchar, sino me daban unas ganas de tirarle frutas encima de su cabeza, pero estaban tan ricas, que eso sería una mala idea.
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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - por Lana - 27-12-2025, 09:22 PM
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