Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3]
#17
Con los Cazadores Crux aparentemente rodeados y cada uno cubriendo un flanco distinto, tal como Mirea había ordenado, el disparo de Kiyoshi no pasa desapercibido. De los tres, Taroi es quien reacciona primero. Sus reflejos entran en acción casi de forma instintiva. El chico de voz ronca se había preparado desde antes para parar cualquier ataque que viniera desde su flanco, interponiéndose con violencia en la trayectoria del ataque. Su cuerpo gira, el brazo se alza y el impacto se desvía en el último segundo, evitando que el golpe alcance de lleno a su hermana.

El resultado no es limpio, sus botas raspan la piedra y una mueca de dolor cruza su rostro, aun así, permanece en pie. La respiración se le acelera, los músculos se tensan y apretando los dientes entonces habla. —Tch… —escupe entre dientes. Mirea no tarda en entender lo ocurrido, sus ojos se clavan en el punto desde donde vino el ataque, afilados, furiosos. —Así que ahí estaban —murmura, la sonrisa torcida desapareciendo por completo. Taji, por su parte, ajusta su posición sin decir palabra, claramente alterado, siendo él quien siempre aguanta los golpes, el ver a su hermano recibir una bala fue sumamente incomodo y doloroso mentalmente para el. La amenaza ya no es abstracta ni lejana, los intrusos han mostrado los colmillos.

Justo cuando Mirea comienza a alzar el arma para disparar, el suelo revienta, no hay aviso, no hay sonido previo, ni hay tiempo de reacción. Desde abajo, desde un ángulo imposible, Eros emerge con violencia absoluta. El ataque es tan repentino que nadie lo ve venir, ni los reflejos de Taroi, ni la defensa preparada de Taji, ni la mente estratégica de Mirea logran anticiparlo. El golpe conecta de lleno, el impacto contra el cráneo de la francotiradora es brutal, seco, devastador. El cuerpo de Mirea sale despedido hacia un lado tras el segundo golpe, su arma cae al suelo y rebota un par de veces antes de detenerse. La mujer se desploma sin elegancia, sin control, golpeando la piedra con un sonido hueco que resuena más fuerte que cualquier disparo previo.

La herida es grave. Un ataque de esa magnitud en la cabeza no deja lugar a dudas, el daño es serio, visible, alarmante. —¡¡MIREA!! —ruge Taroi al instante, girándose con furia ciega. Taji retrocede un paso, el rostro pálido, los ojos abiertos de par en par mientras intenta procesar lo que acaba de ocurrir, por primera vez desde que comenzó la cacería, la formación Omega se rompe. El Suchomimus, aún presente y agitado, lanza un resoplido profundo al sentir el nuevo caos. La cueva vuelve a crujir, pequeñas rocas cayendo del techo como si el entorno mismo reaccionara al desequilibrio.

Y como si la situación no fuera ya suficientemente caótica, algo más comienza a manifestarse, de manera casi simultánea, los tres cazadores sienten una opresión interna antinatural. No es un golpe, ni una herida externa, es como si sus órganos se inflamaran desde dentro, una presión ardiente que les roba el aire y les tensa los músculos. El dolor no es inmediato ni uniforme, pero es real, progresivo, imposible de ignorar. Mirea, ya malherida, apenas logra emitir un quejido ahogado. Taji se lleva una mano al abdomen, trastabillando un paso hacia atrás, el rostro pálido.

Pero Taroi, Taroi aprieta los dientes, para él, el daño no es suficiente para detenerse. Con un rugido de furia, ignora la punzada interna y se lanza directamente hacia el origen del disparo. Sus pies se clavan en el suelo, se impulsa varios metros y, con una flexión brutal de las piernas, salta, reduciendo la distancia en un instante. Al aterrizar, sus ojos se fijan de inmediato en Kiyoshi. —Hyakumaigawara Seiken— Taroi descarga todo su peso, fuerza y rabia en un ataque frontal, la palma abierta avanzando con violencia directa hacia el chico, el aire comprimiéndose alrededor del golpe mientras la cueva vuelve a vibrar por la potencia del movimiento.

Los acontecimientos se acumulan con una violencia imposible de procesar incluso para una criatura prehistórica. El Suchomimus, sobrepasado por el ruido, el dolor, los ataques cruzados y el caos absoluto que domina la cueva, entra en un estado de furia total. Su cuerpo se tensa y, sin distinguir aliados ni enemigos, se lanza hacia adelante en una embestida feroz. El primero en pagar las consecuencias es Taji, el impacto lo alcanza de costado y lo lanza varios metros hacia atrás, su cuerpo golpeando contra la piedra con un sonido seco antes de quedar inmóvil entre polvo y fragmentos de roca. El aire se le escapa de los pulmones en un espasmo involuntario, su figura apenas moviéndose tras el violento choque.

Pero la tragedia no termina ahí, en su avance descontrolado, una de las enormes pisadas del dinosaurio desciende sin piedad justo donde Mirea yacía en el suelo, aún intentando recuperarse del golpe recibido momentos antes. No hay tiempo para reacción, no hay grito, no hay escape, el peso colosal cae y cuando la criatura retira la pata y continúa su avance entre rugidos y temblores, lo que queda atrás es un cuerpo completamente inmóvil, la vida extinguida en el acto. La joven de los Cazadores Crux no vuelve a moverse. El silencio que sigue es distinto a todos los anteriores. Taroi, aún enfrascado en su ataque, no lo ha visto, Taji yace lejos, abatido por la fuerza bruta y la cueva, resquebrajada, amenaza con colapsar bajo el peso de una bestia que ya no distingue nada más que furia.

Infobox

Mirea Crux



Taji Crux



Taroi Crux


Mensajes en este tema
RE: Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3] - por Tensui Marlin - 28-12-2025, 06:30 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)