28-12-2025, 08:42 PM
Sentada con las piernas sobre la mesa, disfrutaba de mi botín todo cagón que dejé encima, un montón de basura, monedas desgastadas, un botón y otras cosas brillantes que no eran nada más que basura, nada importante la verdad, lo que obtuve era una miseria, sin embargo, para mí cualquier cosa me sirve para pagar un barril lleno de alcohol, y si no funciona eso… lo consigo a la fuerza. Estaba orgullosa de lo que había hecho, todavía sentía el cosquilleo de la adrenalina y con una mirada que no conoce la vergüenza ni el miedo, me fijé en la pareja que estaba en la otra mesa, y era difícil no notar a la negra tetona, y al hombresote con el palo “a su lado”. Él me saludaba con una sonrisa que me pareció curiosa, el hombre tenía confianza natural que se sentía como una invitación indirecta a que me acercara a ellos. Y la otra mujer, era grandota y de alas bonitas, ¿qué hacía una criatura como ella en un lugar lleno de ratas como yo? ¿Acaso sus alas no la llevaron a un sitio mejor?
El cruce de miradas fue como un juego interesante que me hizo soltar una risa aguda de la que ni me atreví a tapar mi boca —jisjisjis— Ninguno de los dos me importaba si eran peligrosos o si portaban armas capaces de partirme la jeta, desde donde los veo se ven tranquilos, ¿eran pareja? ¿Tendrán algo que les pueda robar, algún tesoro escondido entre esa boca exquisita de la mujer o bajo ese palo del hombre? Me daban unas ganas inmensas de comprobarlo. Con la luz de la caverna sus cuerpos se veían jugosos y atractivos, y babeaba, sobre todo babeaba por la boca de la mujer alada, ¿cómo se verá moviendo esa boquita?
Y entre que estaba distraída con mis pensamientos pecaminosos, alguien que trabaja en este sitio se acercó a la mesa de los desconocidos, era iba vestida con una ropa llamativa y se movía un tanto extraño, incluso su olor era raro, tenía una mezcla entre el perfume femenino y aroma de lo que sería el cuerpo de un hombre. Esa persona estaba preguntándoles sobre algo, ¿su pedido, tal vez? ¿De qué estarán hablando?.
Seguía en mi lugar, sin levantarme, así que me incliné un poco hacia atrás en la silla, arqueando la espalda y estirando mi cuerpo, demostrando lo relajada que me encontraba, mientras miraba a los dos con picardía y de vez en cuando me fijaba directamente a la mujer negra, perdiéndome en su cuerpo, y relamía mis labios con lentitud para limpiar mi boca de la baba que se me caía. —Miau, oiga señorita, espere, espere… Quédese, por favor, porque debo preguntarle algo a estos… y usted es importante— solté de repente, interrumpiendo a la trabajadora de aspecto ambiguo —Oigan ustedes dos… ¿son pareja? Por mi ojalá que no, serías el hombre más afortunado si lo fueras, pero no pareces un hombre fiel, para nada. Seguro que quieres con esta camarera, ¿es así?, ¿qué opinas, mujer? ¿Qué estan buscando por aquí? Me llamo Lana, ¿y tu?— dije, suavizando un poco el tono pero manteniendo esa mirada cochina y pervertida que recorría el escote de los dos. También me importaba saber el nombre del hombre, a ver si respondía.
El cruce de miradas fue como un juego interesante que me hizo soltar una risa aguda de la que ni me atreví a tapar mi boca —jisjisjis— Ninguno de los dos me importaba si eran peligrosos o si portaban armas capaces de partirme la jeta, desde donde los veo se ven tranquilos, ¿eran pareja? ¿Tendrán algo que les pueda robar, algún tesoro escondido entre esa boca exquisita de la mujer o bajo ese palo del hombre? Me daban unas ganas inmensas de comprobarlo. Con la luz de la caverna sus cuerpos se veían jugosos y atractivos, y babeaba, sobre todo babeaba por la boca de la mujer alada, ¿cómo se verá moviendo esa boquita?
Y entre que estaba distraída con mis pensamientos pecaminosos, alguien que trabaja en este sitio se acercó a la mesa de los desconocidos, era iba vestida con una ropa llamativa y se movía un tanto extraño, incluso su olor era raro, tenía una mezcla entre el perfume femenino y aroma de lo que sería el cuerpo de un hombre. Esa persona estaba preguntándoles sobre algo, ¿su pedido, tal vez? ¿De qué estarán hablando?.
Seguía en mi lugar, sin levantarme, así que me incliné un poco hacia atrás en la silla, arqueando la espalda y estirando mi cuerpo, demostrando lo relajada que me encontraba, mientras miraba a los dos con picardía y de vez en cuando me fijaba directamente a la mujer negra, perdiéndome en su cuerpo, y relamía mis labios con lentitud para limpiar mi boca de la baba que se me caía. —Miau, oiga señorita, espere, espere… Quédese, por favor, porque debo preguntarle algo a estos… y usted es importante— solté de repente, interrumpiendo a la trabajadora de aspecto ambiguo —Oigan ustedes dos… ¿son pareja? Por mi ojalá que no, serías el hombre más afortunado si lo fueras, pero no pareces un hombre fiel, para nada. Seguro que quieres con esta camarera, ¿es así?, ¿qué opinas, mujer? ¿Qué estan buscando por aquí? Me llamo Lana, ¿y tu?— dije, suavizando un poco el tono pero manteniendo esa mirada cochina y pervertida que recorría el escote de los dos. También me importaba saber el nombre del hombre, a ver si respondía.
