29-12-2025, 01:38 AM
(Última modificación: 29-12-2025, 01:41 AM por Cill Blinton.
Razón: errata
)
Samba, una tierra rica en supersticiones, mitos e historias que se cuentan frente al fuego, o bajo las estrellas, nunca decepcionaba a la hora de levantar intrigas, ilusiones y elevar la expectativa dn aquellos quienes oían las narraciones, a veces de boca en boca, a veces en los periódicos, pero siempre transmitiendo toda la esencia de aquella magia. La joven y recien iniciada primavera había encontrado a un incauto Cill escuchando atentamente en una plaza a un anciano que les contaba a los niños sobre la gran caña madre y como solía encontrarse por estas fechas para la buena fortuna de algunos pocos, además de regalarles el botín del azúcar mas dulce y deliciosa conocida en todo el South Blue.
Los niños solo se habían reído del viejo y sus historias, más Cill, por su lado, atento a toda la historia, tenía una sonrisa en su rostro, con un pequeño brillo en sus ojos, aquello sonaba divertido, y escondía un aire de aventura. Tranquilamente sacó un cigarro, y lo prendió para dar una calada, mirar el sol que brillaba con fuerza, dejando caer sobre la vasta tierra un calor abrasador, acompañado de una suave brisa. Soplando el humo fuera, aún mirando el firmamento, ya sabía que haría hoy... Tenía que descubrir aquella Caña. Así, con la risa burlona de los niños de fondo, comenzó su camino hacia el cañaveral. Si allí había una gran caña, tendria que encontrarla, no podía ignorar una historia tan interesante, y como buen amante de la buena suerte y fortuna, además de lo dulce, la decisión básicamente estaba sellada a fuego.
El trayecto fue una nimiedad, siquiera había reparado en detalles y observado a su alrededor, tan solo estaba deseoso de llegar al sitio en cuestión. La zona no ayudaba al calor abrasivo que hacía por esas fechas. El torso desnudo de Cill dejaba entrever su físico, definido, y el sol brillaba con fuerza reflejando su luz en la cadena que colgaba del cuello del pirata y yacía en su pecho. Una sonrisa se dibujo en su rostro al ver que finalmente estaba en el sitio del que el viejo aquel hablaba. De la cintura en su pantalón colgaba Lucky Sharp, fiel compañera que jamás dejaba de lado, aunque guardada en su vaina, y su pantalón azul no eta la mejor vestimenta para un día así... En su mano, el pelinegro llevaba una botella plástica de agua, que al llevarla a su boca, dió con la noticia de que ya no tenía aquel ansiado elixir...
~Vaya momento eh...~ su mano rascaba su nuca con una sonrisa de resignación mientras deducía que no saciaría su sed en ese momento. Pero era tarde para volver atrás, ya estaba allí y no se iba a ir sin encontrar tan preciado tesoro. El sudor recorría su frente mientras se abría paso entre las cañas. Al momento pudo notar que más delante había un sujeto al que claramente estaba tomando ~¡AGUA!~ su mente por un instante se olvido de todo, de que hacía allí y cualquier otra cosa. Sus pasos comenzaron a acercarlo tranquilamente al sujeto en camiseta blanca. —¡Hey!— exclamó a la distancia mientras se acercaba —¿Crees que me puedes convidar un poco de agua? Hace calor y ya no tengo— consultó amistosamente de manera animada con una sonrisa segura y calma levantando su mano un instante en gesto de saludo y proseguir acercándose
Los niños solo se habían reído del viejo y sus historias, más Cill, por su lado, atento a toda la historia, tenía una sonrisa en su rostro, con un pequeño brillo en sus ojos, aquello sonaba divertido, y escondía un aire de aventura. Tranquilamente sacó un cigarro, y lo prendió para dar una calada, mirar el sol que brillaba con fuerza, dejando caer sobre la vasta tierra un calor abrasador, acompañado de una suave brisa. Soplando el humo fuera, aún mirando el firmamento, ya sabía que haría hoy... Tenía que descubrir aquella Caña. Así, con la risa burlona de los niños de fondo, comenzó su camino hacia el cañaveral. Si allí había una gran caña, tendria que encontrarla, no podía ignorar una historia tan interesante, y como buen amante de la buena suerte y fortuna, además de lo dulce, la decisión básicamente estaba sellada a fuego.
El trayecto fue una nimiedad, siquiera había reparado en detalles y observado a su alrededor, tan solo estaba deseoso de llegar al sitio en cuestión. La zona no ayudaba al calor abrasivo que hacía por esas fechas. El torso desnudo de Cill dejaba entrever su físico, definido, y el sol brillaba con fuerza reflejando su luz en la cadena que colgaba del cuello del pirata y yacía en su pecho. Una sonrisa se dibujo en su rostro al ver que finalmente estaba en el sitio del que el viejo aquel hablaba. De la cintura en su pantalón colgaba Lucky Sharp, fiel compañera que jamás dejaba de lado, aunque guardada en su vaina, y su pantalón azul no eta la mejor vestimenta para un día así... En su mano, el pelinegro llevaba una botella plástica de agua, que al llevarla a su boca, dió con la noticia de que ya no tenía aquel ansiado elixir...
~Vaya momento eh...~ su mano rascaba su nuca con una sonrisa de resignación mientras deducía que no saciaría su sed en ese momento. Pero era tarde para volver atrás, ya estaba allí y no se iba a ir sin encontrar tan preciado tesoro. El sudor recorría su frente mientras se abría paso entre las cañas. Al momento pudo notar que más delante había un sujeto al que claramente estaba tomando ~¡AGUA!~ su mente por un instante se olvido de todo, de que hacía allí y cualquier otra cosa. Sus pasos comenzaron a acercarlo tranquilamente al sujeto en camiseta blanca. —¡Hey!— exclamó a la distancia mientras se acercaba —¿Crees que me puedes convidar un poco de agua? Hace calor y ya no tengo— consultó amistosamente de manera animada con una sonrisa segura y calma levantando su mano un instante en gesto de saludo y proseguir acercándose
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