Un perfecto día para hacer... NADA :: Privado :: Pasado
#5
La risilla resultó encantadora, quizás para cualquiera un medio de complicidad que se alineaba a las intenciones del albino, o eso pensaría en su osada forma de observar y transitar mediante la vida, porque estaba claro que era un hombre acostumbrado a siempre conseguir lo que quería. Incluso aunque luciese imposible, o desfavorable como en este caso, en donde un cuerpo de apariencia esculpido por una presencia divina y aquel rostro sin imperfecciones la hacían parecer fuera de cualquier liga normal.

Claro, en su mente, él era de todo menos alguien normal, así que ver su mano extendida para ayudarla a levantarse tan sólo resultó una confirmación a lo que ya venía ideando, ese ambiente conjunto en donde los dos se reconocían como atractivos, un margen favorable para decir atrevimientos similares a su ataque de sinceridad, o en su defecto, bromas más pesadas encarnadas en el humor oscuro de la fémina, tanteando con el peligro de hablar a desconocidos en lugares remotos. Shin sonrió, ayudándola, y le hizo genuina gracia, especialmente porque más allá de cualquier idea alocada de su cabeza, era incapaz de lastimar a alguien inocente.

No la interrumpió, incluso aunque le estaba llenando de preguntas, caminando a su alrededor y apoderándose de la situación. Más allá de ser alguien autoritario, presenciar el combo explosivo de locura que estaba luciendo se le hizo divertidísimo, y estaba siendo genuinamente cautivado por ella. No siempre se encuentra a una chica así de atractiva portar una personalidad muy por fuera del arquetipo "princesa en apuros" al que habitualmente acostumbra, y esa razón amplifica su en principio, leve sonrisa.

'Préstame atención, Malvavisco.'

Lo siguiente sí que le hizo ladear la cabeza, descolocándolo por completo. No sólo el apodo, tan extraño como extravagante, sino, por el cálculo expuesto casi de inmediato, donde hablaba explícitamente de apareamiento y el resultado de la genética mezclada. Incluso alguien tan parlanchín como Hasegawa se vio parcialmente enmudecido por las locuras presenciadas, y fue tan sólo el inicio de una sensación extraña en su interior, como si de pronto quisiera conocerla un poco más al margen de cualquier cuestión física. Él tampoco estaba muy bien de la cabeza, pues cualquier hombre con temor a los vínculos serios saldría por patas ante semejante declaración, sin embargo, se mantuvo allí, mirándola fijamente a los ojos, sin intimidarse.

E iba a responder, pero tan pronto como la chica estaba frente a él, desvió su atención hacia una nueva persona en la escena. Se vio parcialmente desanimado, más allá de que el bikini que utilizaba era un placer a la vista, y es que sería complicado llevarse toda la atención de la peliazul con una amiga suya presente, debería sacar a relucir sus mayores talentos extrovertidos para conseguirlo, y estaba completamente decidido a hacerlo, al fin y al cabo, Hasegawa estaba más cercano a las locuras de la medio sirena de lo que parecía en primera instancia.

Shin se acercó al dúo, más específicamente a espaldas de la peliazul, y repentinamente colocó ambas manos en sus hombros, asomándose por un lateral para observar a la chica de vistosas cicatrices. —Hm... ¿es ella confiable? —cuestionó, como un angelito preocupado. Luego, se apareció por el otro hombro de la sirena, esta vez, observando fijamente a la de bikini —Oye, tú, dile que sí. —confirmó, con seguridad, acompañando la frase con un sólido asentimiento de su cabeza.

Y repentinamente volvió a alejarse, colocándose como si de una teletransportación se tratase delante de ambas, aún sonriendo. —¡Hey! —mismo saludo, con la mano levantada y una expresión de chico inocente —Sólo pasaba por aquí y bueno, digamos que me vi envuelto en esta extraña situación en donde, con una chica aún más extraña, terminé imaginando a mis futuros hijos, ¡sin siquiera planificar el matrimonio! ¿Puedes creerlo? —se acercó más a la de cicatrices, invadiendo su espacio personal —¿Tú qué opinas? ¿Debería casarme con ella antes de reproducirnos? ¿O después? ¡Es una decisión muuuy difícil! Nunca estuve con nadie, ¿sabes? —asiente varias veces, sujetando ambas muñecas de la mujer repentinamente, buscando complicidad. Y tan pronto como apareció el contacto físico, Hasegawa volvió a alejarse, a una distancia más que prudente.

—Ah, perdona mis modales, no me he presentado. Soy Hasegawa Shin, pero puedes decirme Malvavisco. —extendió su mano derecha hacia las dos, haciendo el símbolo de la paz con sus dedos índice y medio, con una sonrisa de oreja a oreja mientras cerraba los ojos. Posteriormente, la mirada cerúlea chocó con el ámbar de la sirena, aún manteniendo el gesto —Y no quiero matarte, ni venderte ni... ¿qué fue lo otro que dijiste? —entrecerró los ojos, intentando recordar —Hmm... olvídalo, no es importante. —bajó la mano, redujo el tamaño de su sonrisa y gradualmente transformó su expresión en la de alguien que busca seducir. De forma natural y en un tono grave, masculino, gustoso al oído, volvió a hablar, esta vez dirigiéndose a quien le llamó la atención en primer lugar.

—Sólo me gustaría prestarte atención un poco más mientras sigues hablando sin parar por todo lo que pasa dentro de esa 'cabecita' tuya. O en términos coloquiales, conocerte, sí. Si es que a tu amiga no le causa molestia alguna, en cuyo caso, también podría conocerla a ella. —esa misma mirada se dirigió a la chica de cicatrices, hablando con tanta seguridad y magnetismo que su osadía y atrevimientos podían llegar a pasar como algo normal.

Otra muestra gigantesca del ego que tiene, y también de su memoria, porque usó deliberadamente frases que ella le mencionó al ponerse de pie.

Karmas
[Imagen: vEBNZb3.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Un perfecto día para hacer... NADA :: Privado :: Pasado - por Hasegawa Shin - 29-12-2025, 02:09 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)