29-12-2025, 07:38 AM
Al parecer el llamado de la chica conejo había sido efectivo, el joven de cabello azabache venía a su mesa ya fuera por la carnada que era la comida o la que era el rostro de Hiiragi. Sin importar el motivo las orejas de la humink se levantaron alegremente mientras ella veía sentarse al muchacho para compartir la mesa con ella -Gracias por aceptar mi humilde invitación.- dijo para responder con la misma cantidad de cordialidad y cortesía que aquel abrigado muchacho había demostrado.
Teniéndolo más de cerca la comerciante podía apreciar mejor los rasgos del chico al que había invitado a comer, además del cabello tan oscuro como el cielo sin estrella que había notado a través del establecimiento, también poseía al menos a simple vista, un encantador ojo azul que daba cierta profundidad y resultaba en lo pálido de la piel del joven, labios finos y resecos, con el clima tropical de la isla más seguro que fueran por no haber bebido nada desde hacía ya un rato que por la falta de humedad ambiental de una isla tropical no iba a ser, al menos no hasta donde podía entender la peliblanca -Un gusto conocerte Encanto, puedes llamarme Hiiragi o si encuentras un apodo que te guste para mí, tienes permiso de usarlo.- agrego de forma amigable mientras sonreía al jovencito que debía ser entre seis y nueve años menor a ella, el rango de edad en los adolescentes y como cambian sus cuerpos ciertamente puede ser difícil de predecir o identificar.
-No te asustes, no voy a morderte pero si te daré algo para morder- agrego bromeando una vez más mientras veía al encargado acercarse con dos abundantes platos abundantes de guisado apropiado para el invierno, en la bandeja también venían un par de jarras grandes de agua y vasos para cada uno de los comensales -Disculpe jefe, pero si mi compañero quiere algo extra tráigaselo también, yo invito- agregó con naturalidad mientras sonreía y además de pagar daba una propina por adelantado a quien había servido los alimentos.
Con tranquilidad la chica de ojos rojos se sirvió un vaso de agua para refrescarse y dar tiempo a su compañero de mesa para pedir algo más en caso de que lo quisiera antes de volver a dirigirse a él directamente -Como decía, soy una comerciante viajera de momento, me encanta recolectar mercancía para intentar vender y sobre todo conversar con gente interesante, para este caso tu pareces entrar en la última categoría ¿Me hablarías un poco de ti? Por supuesto que estoy más que dispuesta a responder cualquier pregunta que tú quieras hacerme a mi o incluso hacerte algún favor, no dejaría que esto sea solo una relación unidireccional donde yo recibo todo y tú te contentas con una simple comida.- declaró antes de empezar a probar su comida y dar espacio a su interlocutor para que pudiera hablar con mayor libertad.
Teniéndolo más de cerca la comerciante podía apreciar mejor los rasgos del chico al que había invitado a comer, además del cabello tan oscuro como el cielo sin estrella que había notado a través del establecimiento, también poseía al menos a simple vista, un encantador ojo azul que daba cierta profundidad y resultaba en lo pálido de la piel del joven, labios finos y resecos, con el clima tropical de la isla más seguro que fueran por no haber bebido nada desde hacía ya un rato que por la falta de humedad ambiental de una isla tropical no iba a ser, al menos no hasta donde podía entender la peliblanca -Un gusto conocerte Encanto, puedes llamarme Hiiragi o si encuentras un apodo que te guste para mí, tienes permiso de usarlo.- agrego de forma amigable mientras sonreía al jovencito que debía ser entre seis y nueve años menor a ella, el rango de edad en los adolescentes y como cambian sus cuerpos ciertamente puede ser difícil de predecir o identificar.
-No te asustes, no voy a morderte pero si te daré algo para morder- agrego bromeando una vez más mientras veía al encargado acercarse con dos abundantes platos abundantes de guisado apropiado para el invierno, en la bandeja también venían un par de jarras grandes de agua y vasos para cada uno de los comensales -Disculpe jefe, pero si mi compañero quiere algo extra tráigaselo también, yo invito- agregó con naturalidad mientras sonreía y además de pagar daba una propina por adelantado a quien había servido los alimentos.
Con tranquilidad la chica de ojos rojos se sirvió un vaso de agua para refrescarse y dar tiempo a su compañero de mesa para pedir algo más en caso de que lo quisiera antes de volver a dirigirse a él directamente -Como decía, soy una comerciante viajera de momento, me encanta recolectar mercancía para intentar vender y sobre todo conversar con gente interesante, para este caso tu pareces entrar en la última categoría ¿Me hablarías un poco de ti? Por supuesto que estoy más que dispuesta a responder cualquier pregunta que tú quieras hacerme a mi o incluso hacerte algún favor, no dejaría que esto sea solo una relación unidireccional donde yo recibo todo y tú te contentas con una simple comida.- declaró antes de empezar a probar su comida y dar espacio a su interlocutor para que pudiera hablar con mayor libertad.
Código:
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