[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros
#7
El estruendo de las explosiones y el choque metálico fruto del impacto de las balas de cañón contra las olas del mar cesaron rápidamente, en un abrir y cerrar de ojos, con la arremetida de la Águila del Oro y la Plata. Como una exhalación, Quetzalli Jr en su apuesta y semental forma híbrida, fue el primero en acercarse, desde el poco discreto Niebla de Guerra - con una aún menos discreta señal de guerra como era aquella enorme y humeante calavera demoníaca -, hasta el puerto dónde les esperaba el pequeño comité de bienvenida de los piratas de Shinju ocasionando, con tan sólo un ligero batir de alas, una ráfaga de viento huracanado que empujó de forma abrupta y violenta a aquellos desdichados hacia las fachadas de los edificios y construcciones más cercanas haciendo que, con el vasto impacto, encontraran una muerte inminente y súbita ante los ojos de la dorada y plateada máscara.

No habiendo ningún rastro aparente de nadie bajo el mando del Shichibukai y gobernante de la isla colmena, parecía que el puerto no tenía más defensas  - aparentemente pues, en caso de  tener el Kenbunshoku Haki activo, Ashura podría sentir como alguien de gran poder se acercaba hacia ellos a gran celeridad - más allá de las que acababan de salir volando. Con el terreno despejado - que no era sinónimo de indefenso - y, con el Niebla de Guerra anclado en la costa gracias a las maniobras del timonel ‘Bullseye’ Korg, los miembros de la infame banda pirata irían desembarcando, uno a uno, hacia el puerto siendo, el no agraciado Rapax Gin el último de ellos en poner pie en el muelle, cuidando o, mejor dicho, vigilando las espaldas del mata-héroes, Ashura. El puerto que se extendía ante vosotros, consistía en un semicírculo delimitado, a vuestras espaldas, por el propio océano y, hacia delante y a vuestros lados por una frontera de edificios - de no más de 7 metros de alto - hechos de una especie de material rocoso amarillento, adornado por una vegetación que asemejaba al musgo, pudiendo así apreciar el poco cuidado e higiene que se tenía en aquella isla. De aquel muro de viviendas, se abrían hasta cinco sendas distintas, que llevaban hasta distintas partes de la ciudadela de Hachinosu o, mismamente, hacia la imponente calavera de la isla, lugar que servía de cuartel general de los piratas de Shinju Kagayaku. Aunque la idea de que hubiera cinco caminos distintos podía dar a entender que, cada uno de los miembros de la banda invasora, debía tomar una senda propia, lo cierto era que el destino tenía algo más preparado para todos ellos y es que, la sombra de la muerte, ya se estaba cerniendo sobre uno de los presentes… De forma literal.

Sin que prácticamente ninguno pudiera sentirlo - salvo Ashura, si tenía activo el Kenbunshoku Haki - o, en el caso contrario, sin que ninguno fuera capaz de actuar en consecuencia, de repente, una enorme y gigantesca sombra - acompañado de un intenso hedor a ballena - cubrió todo el terreno sobre el que pisabais, teniendo como centro al más novato de la banda pirata, el lunarian Artur. Sin poder tener ninguna capacidad de reacción ninguno de los presentes, como un meteorito descendiendo de forma apocalíptica desde el espacio exterior, una colosal mole, imperceptible e indistinguible para vuestros ojos, impactó de lleno en el pobre Artur que, tal y como había hecho propiamente Quetzalli con los que resguardaban el muelle, encontró una muerte súbita e indolora en aquella colisión de un objeto o ser imparable de un peso que rozaba la tonelada y media dejando, en el lugar dónde reposaba Artur, nada más que un charco de sangre y vísceras. El impacto, fue tan brutal que, más allá de reventar al lunarian como una burbuja o de levantar una inmensa nube de polvo, partió el puerto en dos separando, por una parte, a Ashura y Rapax Gin por un lado y, por el otro a Korg y Quetzalli Jr quienes fueron empujados por la corriente huracanada que se levantó de la colisión y, quedando ambas partes separadas entre sí en 100 metros de distancia. A su vez, la demoledora onda expansiva del choque y el  oleaje ocasionado por esta, hicieron que, hasta el Niebla de Guerra, aún anclado, se desplazara de la costa, ahora fragmentada, quedando a 50 metros de distancia de ambas partes. Si ambos grupos querían reunirse, deberían seguir avanzando por uno de los dos caminos que llevaban a la ciudadela. No obstante, no sería tarea fácil pues, las abejas ya habían salido de su colmena y, después de dar su primera picadura no pensaban cesar.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros - por Voz Seductora - 29-12-2025, 03:18 PM

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